junio 24, 2021

Enfoques 2012

Como decíamos, el Encuentro Plurinacional (como posible inicio de un proceso permanente) abre perspectivas inéditas que obligan al gobierno a funcionar de otra manera. ¿Es eso posible? Recientes declaraciones del Vicepresidente emiten señales fatalistas cuando afirma “…Y no puedes dudar. Si tú dudas en función de Estado y muestras debilidad, todo se viene encima.

Nos encontramos a pocos días de la celebración de un nuevo Foro Social Mundial, esta vez en torno al tema “Crisis capitalista; justicia social y ambiental” de nuevo en el fundacional Porto Alegre. Es el prólogo a la Cumbre de los Pueblos que se realizará como espacio alternativo a la reunión Río+20 sobre cambio climático convocada por la ONU para junio. Los pueblos del continente sostienen con esas y otras miles de acciones una tradición de lucha que se re-inauguró en 1994 con el alzamiento zapatista, insólito grito de protesta en medio de los fatuos festejos mexicanos por la firma del TLCAN, que supuestamente conduciría a ese país al Primer Mundo, y en el marco del cacareado fin de la historia y las ideologías.

Más cerca en el tiempo, el año 2012 comienza con una alegoría casi candorosa de tan diáfana: un crucero de lujo naufraga y desnuda la impotencia de tecnologías sofisticadas y opulencias insultantes. El capitán del barco huye, mientras la solidaridad llega de la mano de isleños y personal de servicio de a bordo.

Eduardo Galeano acaba de afirmar que no existen hoy las terceras posiciones: o estamos con los indignados o nos inscribimos en la categoría de indignos. De todos modos, la indignación no es homogénea y los escenarios difieren. La característica común es que muchos saben lo que no quieren pero ignoran lo que quieren y cómo quieren alcanzarlo.

En nuestra región los progresos hacia la emancipación son lentos y en ocasiones agónicos. Sin embargo, se avanza modestamente en políticas sociales y en la constitución o consolidación de bloques despegados del tutelaje norteamericano. El mayor villano viviente, según la cínica óptica de Washington, acaba de visitar cuatro países, en una gira soberana que hubiera sido impensable un par de décadas atrás sin el visto bueno del Departamento de Estado.

Por otro lado, los paradigmas revolucionarios clásicos no funcionan más que como lejanísimos horizontes de sentido, aunque nutren de una u otra manera la mística de luchas y resistencias. Somos conscientes de que lo que hoy se contabiliza como grandes conquistas, hubiera sido considerado mero reformismo para aquellas matrices revolucionarias.

Las remezones que hoy sacuden el planeta hicieron temblar a varios países latinoamericanos en los tiempos del neoliberalismo puro y duro, desencadenando múltiples dinámicas contestatarias que se adelantaron a la indignación actual. El pueblo boliviano es uno de los que decidió torcer el rumbo de aquella maldición programada por los centros internacionales de poder e implementada por la partidocracia vernácula, y como consecuencia de numerosas movilizaciones consiguió enderezar no pocos aspectos de un país esquilmado, sojuzgado y mendicante. Más allá de coyunturas internacionales favorables, y mal que les pese a ciertos analistas, hoy hay que reconocer los avances de una administración mucho más prolija que las padecidas en el pasado; paradójicamente es mucho y a la vez poco para los amplios grupos sociales empobrecidos.

Como es natural, existen centenares de temas y cuestiones pendientes. De entre todos, uno es clave hacia la profundización del Proceso de Cambio: haber dado, con el Primer Encuentro Plurinacional, la señal de largada hacia otra forma de hacer política, con nuevos rumbos y ámbitos para el ejercicio de la democracia participativa. El carácter tardío de esta iniciativa fue reconocido por el propio Presidente, que abogó por un encuentro permanente e institucionalizado. Es real que hubo fallas en la comunicación y divulgación, escasísima preparación de algunos participantes que no sabían bien a qué iban, reiteración de temas, principios y verbos en infinitivo que ya están abundantemente plasmados en la CPE y en los PND, “olvido” de algunas de las propuestas por parte de los técnicos encargados de la sistematización, presencia de aplaudidores profesionales o vocacionales, una fe insólita e ingenua en el poder mágico de las leyes (pesada herencia colonial que insiste en que a más leyes mayor bienestar), etc.

Sin embargo, el valor fundamental está en el atrevimiento para comenzar a explorar las construcciones desde abajo debatiendo, explicando, razonando, escuchando, demenuzando la realidad desde la mirada y las experiencias de las mayorías empobrecidas; soportando incluso los trucos del empresariado rapaz que llegó a proponer un “pacto indígena-empresarial”, o los desplantes de partidos denominados “grandes”, un adjetivo que hasta la mediocracia escribe entrecomillado…

El 2012 se presenta entonces como año-bisagra con varios lastres: el tiempo perdido en lo que se refiere a la elevación sistemática y crítica de la conciencia política popular, la complacencia de los funcionarios públicos y empresarios que operan para obtener cada vez más réditos de la prolijidad en la macroeconomía, la urgencia de reapropiación del Proceso por parte de las masas, la ausencia de mecanismos de participación eficaz que estimulen la disputa en torno a la nueva construcción cultural, social, económica y política.

Como decíamos, el Encuentro Plurinacional (como posible inicio de un proceso permanente) abre perspectivas inéditas que obligan al gobierno a funcionar de otra manera. ¿Es eso posible? Recientes declaraciones del Vicepresidente emiten señales fatalistas cuando afirma “…Y no puedes dudar. Si tú dudas en función de Estado y muestras debilidad, todo se viene encima. El Estado tiene sus formas, exige una representación del propio poder, por muy amplio que seas en la discusión, en la reflexión y en la consulta. Es parte de la propia retórica, de la propia catequesis del Estado. No debiera ser así, pero va a funcionar así un buen tiempo, porque así viene funcionando también hace un buen tiempo. Si no lo haces así, se te erosiona el principio de autoridad, por muy colectivamente que lo hayas construido…” 1.

Revelador y sugestivo por todo lo que implica para este año de múltiples complejidades, trágico por la exhibición de entrampamiento en el clásico poder señorial, el párrafo condensa la tragedia de la falta de audacia y el conformismo de los que acordaron no faltarle el respeto a viejos fetiches.

1          Entrevista en el periódico Página 12 (http://www.pagina12.com.ar/diario/dialogos/21-185549-2012-01-16.html).

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