junio 12, 2021

Regresa un gabinete fuerte, político y conciliador

Gabinete fuerte y político

El regreso de Juan Ramón Quintana, procedente del llamado gabinete “histórico” de 2008-09 cuando se derrotó a la derecha es lo más novedoso (y aplaudido en palacio de gobierno) del cambio radical de gabinete en el gobierno de Evo Morales. Siete nuevos ministros (ocho mujeres de 20), diez ratificados, uno removido y regreso de dos: así es el modelo 2012 del equipo del presidente Evo.

Con el viejo capitán, “jotaerre”, volviendo al barco. Terminada la “guerra”, veremos un perfil “unificador” de Quintana, como lo ha venido demostrando en la Ademaf (Agencia para el desarrollo de las macrorregiones y las zonas fronteríferas) donde el ahora ministro ha convocado a todos los sectores, desde empresarios a opositores para trabajar por las abandonadas zonas fronteras, llevando un cachito de Estado allá donde no hubo nunca nada (amén de narcotráfico, negocios ilegales de madera, oro y otras “linduras”).

En los puestos más importantes, siguen —ya son seis años, desde el comienzo del primer gobierno del MAS— David Choquehuanca como canciller y Luis Arce Catacora como ministro de Economía y Finanzas Públicas. Ambos son intocables para Evo, el primero por ser la imagen de la “diplomacia de los pueblos” y el segundo por el buen rumbo de la economía en Bolivia que ha conseguido con excelentes datos resistir la crisis económica mundial y crecer el último año a un 5%, controlando la inflación por debajo de 7%, con un superávit comercial de U$1.500 millones.

En los otros dos puestos claves: presidencia (una especie de primer ministro) y gobierno (el llamado a calmar los conflictos sociales al interior del bloque nacional y popular) saltó la “sorpresa”. Evo ha conseguido una dupla interesante y complementaria. Juan Ramón Quintana en la presidencia es temido por la oposición y amado por el oficialismo (en el “aplausómetro” de Palacio el pasado lunes, se llevó las más y mejores ovaciones). La oposición reaccionó rápidamente en el twitter: “es una bofetada al pueblo, vuelve el ministro más confrontador, endurece posiciones”, dijeron al unísono Samuel Doria Medina y Carlos Mesa, ex presidente. Para contrarrestar la ascendencia de “Jr” y su “carácter” (conocido por su antiimperialismo), el presidente Evo coloca a un hombre de diálogo y palabras suaves, Carlos Romero, de Santa Cruz, ex ministro de Autonomías y con llegada al oriente del país donde han surgido los últimos problemas del gobierno (Tipnis, Cidob, Yapacaní y bloqueo del pueblo guaraní contra el proyecto de la fábrica separadora de líquidos en Río Grande).

Romero ganó puntos en los últimos días al dar solución —callada y de bajo perfil como es su regla— a conflictos como los discapacitados (en Quillacollo) y Yapacaní. En la primera “misión” delicada para la dupla Quintana-Romero se demostró el buen olfato y acierto del presidente Evo. Ambos lograron el pasado jueves en la tarde en Santa Cruz una solución “provisional” en la delicada pelea Tarija-Chuquisaca, dos departamentos que batallan por el campo petrolífero de Margarita. Una discusión entre “hermanos” donde ya se comenzaban a sentir los tentáculos extraños de explotar el conflicto políticamente para seguir desgastando la figura del presidente y del gobierno, como ocurrió en el “affaire Tipnis”. La necesidad imperiosa de operadores políticos y la más necesaria aún tarea de prevención de conflictos pueden llegar con un buen trabajo en conjunto del ministerio de la Presidencia y de Gobierno. Para no repetir errores evitables.

Gabinete conciliador

A la figura de Carlos Romero y el “nuevo” talante de Quintana se suma la nueva ministra de Comunicación, la periodista Amanda Dávila, que proviene de la cooperación alemana GTZ. Amanda es conocida por su perfil conciliador, pausado, dialogante. Y tendrá como misión mejorar la relación con los medios privados y cumplir con los deseos del presidente en cuanto a los medios estatales: mayor pluralidad y cobertura a la oposición en los medios de comunicación estatales. También colaborará en lograr otro fin: tender puentes con la iglesia católica y las clases medias. El anuncio de una nueva y necesaria ley de medios enturbiará a largo plazo (cuando esta ley se escrita e implementada), las relaciones Amanda-medios. Pero eso quizás no llegue antes de las próximas elecciones.

Gabinete técnico

El mayor objetivo del gobierno de Evo en los dos próximos años hasta las elecciones presidenciales es la producción junto a la industrialización y una buena gestión. Para impulsar todos los proyectos que mejoren la productividad y la futura industrialización ha colocado a ministros técnicos que pongan la gestión como el logro a conquistar por encima de otros valores. Gestión y producción. Y operadores en el sistema judicial como la nueva ministrad de Justicia, Cecilia Ayllón, una hábil conocedora de los entramados judiciales.

Los resultados económicos —especialmente macroeconómicos— acompañados por sus reflejos en la mejoría de los datos sociales no obligan a hacer demasiados cambios en el gabinete económico. Así, los cinco hombres y mujeres de este “micro gabinete” que siguen son los que llevan el mando: Luis Arce (Economía y Finanzas Públicas), Viviana Caro (Planificación al Desarrollo), Teresa Morales (Desarrollo Productivo y Economía Plural), Daniel Santalla (Trabajo, Empleo y Previsión Social), Nemesia Achacollo (Desarrollo Rural y Tierras).

Tan sólo tres ministerios “económicos” ven caras nuevas. Son Juan José Sosa (Hidrocarburos y Energía), Vladimir Sánchez (Obras Públicas, Servicios y Vivienda) y Mario Virreira (Minería y Metalúrgia). Sánchez llega del Fondo Nacional de Inversión Productiva y Social, FPS, donde ha liderado el flamante programa “Mi Agua”, el ojito derecho del presidente Evo. El FPS ha canalizado recursos para 1.010 proyectos de agua potable, riego y saneamiento, especialmente en el área rural. Cumpliendo así uno de los objetivos del Milenio de Naciones Unidas. “Mi Agua” ha generado 150.000 empleos eventuales.

Otro ministerio “económico” donde contamos con una nueva cara es Hidrocarburos en la figura de Juan José Sosa como ministro, un ingeniero petrolero procedente de Yacimientos (YPFB), encargado años pasados de los planes operativos en una zona especial como el Chaco y con experiencia en el trabajo conjunto con Petróleos de Venezuela, PDVSA, en la empresa conjunta conformada junto a Yacimientos, Petroandina y su afán de darle a La Paz los ansiados ingresos del “oro negro”.

*          Ricardo Bajo Herreras es director de la edición boliviana de Le Monde Diplomatique.

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