octubre 20, 2021

Venezuela: Los movimientos sociales y el 23 de enero

El 23 de Enero del año 1958 fue el año de importante participación de los partidos políticos en Venezuela, tanto los de derecha como los de izquierda, con destacada participación de Fabricio Ojeda como presidente de la Junta Patriótica (Pueblo más Fuerzas Armadas).

Con el derrocamiento de la dictadura del general, Marcos Pérez Jiménez, sobrevino la ficción democrática representativa. En ambos fenómenos, indudablemente, los partidos políticos jugaron un rol importante en el acontecer político nacional. Para ese entonces el desarrollo de los movimientos sociales era todavía muy embrionario. Estaba mejor conformado el movimiento sindical, que luego fue secuestrado por los dos partidos del Pacto de Punto Fijo (Acción Democrática y COPEI). Con la salvedad de algunos pocos, ligeramente influenciados por las ideas de izquierda.

El 23 de Enero de éste año en curso, consigue un escenario diferente. No solo por el hecho electoral (Misión 7 de Octubre) que es muy importante sino porque está desatada la implementación de una democracia radical por parte de los genuinos movimientos sociales y revolucionarios, que no solo se quedan en un planteamiento ideológico sino que tienen acceso a la democracia participativa y protagónica como sus herramientas básicas, hecho que ocasiona preocupación en la corrupción, la burocracia y la cultura Adeca en la administración pública y hasta en el propio Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), a pesar de los logros obtenidos, como nunca antes, por iniciativa de la revolución bolivariana: en lo económico, en lo social, en lo tecnológico etc. Contradicciones que han hecho que una parte de nuestro pueblo se mantenga apático después de estos años 12 años. Mientras no se despejen estos obstáculos, el proceso bolivariano irá en desaceleración y descenso revolucionario. Aunque se mantenga elevado el liderazgo de Chávez.

El 23 de Enero de 2012 no merece un campo de izquierdas tuteladas ni un movimiento popular administrado por cúpulas burocráticas del gobierno o del PSUV. Sin “democracia protagónica revolucionaria” se apaga la llama de la revolución democrática permanente. Necesario es avivar la llama constituyente de la democracia radical, sin la cual la participación y la movilización del pueblo organizado, terminan en serviles dispositivos corporativos-clientelares que cierran la posibilidad de interpelar las estructuras de la dirección política de la revolución bolivariana, de abajo hacia arriba.

Asistimos a la paradoja, según la cual, todas las expresiones políticas que reniegan de alguna manera —fuera o dentro del mando burocrático o partidista— son tomadas como “contrarrevolucionarias” o “quinta columnas”. Cualquier crítica o reclamo, de inmediato es tomado como un cuestionamiento al liderazgo de Chávez y una amenaza a la revolución bolivariana. La revolución y los revolucionarios no se decretan pero tampoco se excluyen.

Por último. Solo la discusión del pueblo sobre estos temas y muchos otros, harán posible no solo el triunfo electoral en el 2012 sino harán posible la construcción eficaz del Poder Popular y el desarrollo del Estado Comunal. Solo así, se mantendrá la esperanza en nuestro pueblo. Poder del pobre. Construyamos ese otro poder.

Los 54 años del 23 de Enero, deben marcar la época del movimiento popular revolucionario. Debemos todos los auténticos revolucionarios, esforzarnos en ello.

*          Coordinadora Simón Bolívar

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