octubre 28, 2021

Representación política de mujeres en el órgano ejecutivo del nivel municipal

«Si las mujeres no están la democracia no va”

Respecto a la composición del Órgano Ejecutivo a nivel municipal, la proporción de mujeres en comparación a la de hombres como titulares de Alcaldías es todavía minoritaria y demuestra la permanencia de desigualdades de género que obstaculizan su entrada en este espacio de poder.

En la tabla 1, se puede visualizar el número de mujeres alcaldesas electas en los últimos cuatro períodos de gestión municipal. Mientras se observa un incremento en el número de mujeres a cargo de Alcaldías en el actual periodo respecto al anterior, el mismo no supera la presencia numérica ya alcanzada en 1999.

La presencia de 22 mujeres Alcaldesas en el 2010 en comparación con el número de hombres electos por el voto directo ciudadano en este mismo periodo evidencia la permanencia de un alto grado de exclusión de género: en 315 de los 337 municipios, han sido electos alcaldes (ver resultados por departamento en tabla 2).

Así, como demuestra la tabla 4, sólo el 7% de las Alcaldías son encabezadas por mujeres, una realidad lejana a la paridad. El departamento que tuvo mayor número de mujeres electas ha sido Pando que sólo ha alcanzado un 20%, le sigue Beni y Oruro con un 11%. En Chuquisaca no se ha elegido ninguna mujer alcaldesa, dato que debe ser evaluado con especial atención.

Con un 93% de Alcaldes, se visualiza una gran desproporcionalidad de género que cargan los resultados municipales en la conformación del Órgano Ejecutivo y su distanciamiento del 50% esperado.

La discriminación con base en el género también se refleja en el análisis acerca del tipo de municipios que encabezan las mujeres: que, de manera general poseen menor población y, por lo tanto, menor asignación presupuestaria. Según datos difundidos en Revista de la Asociación de Concejalas de Bolivia – ACOBOL (Nº 4, junio de 2010), con excepción de los municipios de Cobija y Oruro, las Alcaldesas están a cargo de Municipios de menos de 25 mil habitantes (“tipo D”).

Asimismo, si evaluamos los resultados de Alcaldes(as) electos(as) en municipios de ciudades capitales: en total sólo 4 puestos son ocupados por mujeres, mientras 23 hombres han sido electos en estos espacios. Es decir, el 85% de las alcaldías en municipios de ciudades capitales, los cuales, aparte de representar a mayor población, tienen mayores recursos humanos y financieros y alto peso en la definición de políticas públicas – muchas veces guiando iniciativas a nivel departamental.

La tabla 3 describe en que ciudades capitales se han elegido mujeres alcaldesas en los 3 periodos gubernamentales a partir de 1999. Según se puede ver, esta presencia minoritaria de mujeres ya viene de años previos y, por tanto, en las elecciones actuales se reproduce un cuadro de desigualdad en la participación.

Ante los resultados expuestos de las elecciones de alcaldes y alcaldesas a nivel nacional, cabe preguntar qué pasó con la equidad de género como principio que debería regir la organización territorial del Estado y las autonomías según la Nueva Constitución Política del Estado (art. 270). Y cómo se han aprobado resultados que incumplen la CPE y la Ley de Régimen Transitorio Electoral respecto a sus previsiones en materia de equidad de género en la participación.

Mientras Bolivia ha da el salto definitivo para ser un país autonómico y se asignan 43 competencias exclusivas para los gobiernos municipales autónomos (art. 302 CPE) aumentando sus posibilidades en términos de acceso a recursos e independencia para su ejecución, las mujeres siguen excluidas como consecuencia del incumplimiento de la paridad y alternancia a este nivel.

Asimismo, mientras el propósito de la descentralización estaría en proponer restructurar el espacio político local para facilitar que los recursos y las políticas atiendan las necesidades de las personas más excluidas en estos espacios, parece ser que la apertura de nuevos espacios de poder no implica que accedan a ello los sectores hasta este momento excluidos.

Al contrario, se ha observado una tendencia de reproducción y reforzamiento de fuerzas políticas a nivel local, en este caso en términos de género, las cuales deben ser consideradas y contrabalanceadas hacia la construcción de espacios locales autónomos verdaderamente igualitarios, democráticos. Este paso es necesario para que el desarrollo llegue a todas y a todos, en la medida en que los diferentes intereses de mujeres y hombres, en su diversidad, encuentren igual representación en los procesos de planificación e implementación de recursos para el desarrollo a nivel local.

Los datos levantan la necesidad de repensar la descentralización en Bolivia y sus impactos en el desarrollo local, para que implique un avance hacia la inclusión.

*          Información tomada del Observatorio de Género de la Coordinadora de la Mujer: http://www.coordinadoradelamujer.org.bo/observatorio/index.php/general2niv/mostrar/boton/2/sub/17/id/10/tem/2

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