septiembre 17, 2021

Evo vs. Indígenas: ¿una sorpresa?

Para quienes son contrarios al proceso de cambio, el rompimiento entre Evo Morales y los pueblos indígenas, es un objetivo estratégico.

No quepa duda que en Bolivia se produjo una revolución en la modernidad. El moderno Estado de la República de Bolivia, contingente de las estructuras políticas, jurídicas, sociales, culturales coloniales y por ende racista, clasista y patriarcal, que habían otorgado a los indígenas el último lugar en su estructura social, se fracturó y empezó a producir su derrumbe.

Lo paradigmático de este proceso fue la insurgencia de lo indígena, que dio fisonomía, identidad y personalidad al gobierno de Evo Morales y lo inscribió a nivel mundial como una revolución indígena que “agiornaba” las revoluciones democráticas, y además —esto lo importante—, con el potencial de proponer un nuevo modelo civilizatorio en torno al concepto del Vivir Bien y la relación armónica entre el ser humano y la madre tierra.

Desde la Revolución Francesa de 1879 no se había planteado un concepto revolucionario que tuviera la fuerza histórica de proponer un modelo de Estado novedoso —el Plurinacional— y un patrón de acumulación y distribución diferente —el llamado socialismo comunitario—: ambos proyectándose más lejos que los modelos capitalista y socialista clásicos hijos de la modernidad.

Por tanto, no podía resultar una novedad que el sistema y sus administradores buscaran la ruptura de la alianza entre Evo Morales y los indígenas, haciendo implosionar el proyecto indígena, produciendo contradicciones entre los indígenas y entre estos y el bloque social que sustentaba el proceso de cambio.

Lo ilógico hubiera sido que esto no ocurra.

Y la carretera del TIPNIS se convirtió en el argumento perfecto para cumplir con esos propósitos.

El Presidente Morales debería empezar a hacer memoria y recordar de donde vino la idea de construcción de la carretera del TIPNIS, quien o quienes la propusieron, tramitaron y finalmente la agendaron.

Cuando lo haga e identifique a sus impulsores, Evo descubrirá a los mejores de sus enemigos íntimos. A los más hábiles y astutos agentes del capitalismo camuflados en su entorno y el masismo.

Ojala lo haga a tiempo y contribuya a reconstituir la unidad e identidad indígena del proceso, además de re-articular el bloque social que le dio la responsabilidad histórica de su conducción.

Si el Presidente no lo hace, tocará a quienes les interesa no solo una reforma democrática, sino la revolución creadora del nuevo paradigma transmoderno, señalar y defenestrar a los quintacolumnistas, que de seguro hoy son más evistas que el propio Evo.

*          Fernando Rodriguez Ureña es zoociologo con maestría en quimeras. Doctorado en la pluriversidad de Los Sauces de Lian Ma He Nan Lu. Alguna vez fingió como diplomático.

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