junio 13, 2021

La crisis de superestructuras de las derechas cruceñas y la posibilidad de pluralismos en el oriente

Los clivajes y rupturas en el campo político nacional entre los años 2008 a 2010 implicaron la decadencia y posterior derrota del denominado Bloque Cívico Regional 1, provocando la finalización de la etapa “heroica” del proceso autonómico. La finalización de la etapa heroica fue a consecuencia de la fractura y posterior vaciamiento del operador ideológico – discursivo de la autonomía departamental, la variación de un inicial impulso político proactivo hacia un posterior impulso político reactivo o defensivo, además de la pérdida cuantitativa y cualitativa del liderazgo cruceño y el paulatino repliegue de las derechas cruceñas hacia el escenario regional, desconectándose del acontecer político nacional en un afán de generar sobrevivencia política desde el espacio local.

Dichos acontecimientos han provocado corolarios que se manifestaron en el año 2011, que han llegado a afectar las bases y formas del agenciamiento de poder de las derechas cruceñas desde sus estructuras corporativas (o el denominado “corporativismo cruceño”), su institucionalidad y en el epicentro de la crisis existe un desborde de realidad que subsume al principal operador ideológico o aparato ideológico de la cruceñidad 2 —el Comité Cívico Pro Santa Cruz— en una marginalidad respecto a su capacidad de reproducir, reciclar o reinventar proyecto político e ideología para la elite endogámica cruceña. Esto significa que por el momento las estructuras de poder en Santa Cruz están actuando más por inercia y desde una actitud defensiva que desde una iniciativa proactiva o razonada.

Las consecuencias de esta crisis son más profundas que las manifestaciones de un agotamiento discursivo, de ausencia de liderazgos o inclusive de institucionalidades. Encontramos que las expresiones de los conflictos coyunturales son las consecuencias de la obsolescencia de una forma histórica muy particular de agenciamiento de poder en el oriente por medio de las estructuras corporativas que tienen su origen en la fundación del Comité Cívico Pro Santa Cruz en la década del cincuenta del siglo pasado. En otras palabras, la crisis de superestructuras de las derechas cruceñas no es a causa de la ausencia de liderazgos, ni de discursos, ni de la falta o ausencia de institucionalidad, sino al contrario….actualmente no hay líderes, ni discursos, ni instituciones cruceñas que den la talla política para afrontar la actual disputa política con el MAS habida cuenta que ha sido rebasada una forma particular de “ver mundo” —contenido en los imaginarios del “ser cruceño”— que articulaba en consecuencia una serie de estructuras políticas y agenciamientos de poder muy específicos (y excluyentes) durante los últimos 60 años.

Podemos aventurarnos a pensar que el “establishment” del oficialismo cruceño, —que expresa los contenidos de la hegemonía departamental y local— ha perdido contacto con los decursos de la realidad en sus diversas manifestaciones y su visión otrora “moderna”, pujante y representativa del progreso ha quedado atávica u obsoleta frente a las temáticas que conciernen a la sociedad en la actualidad, como ser (entre otros) la crisis económica mundial y los límites del capitalismo, el calentamiento global, la seguridad y soberanía alimentaria, además de los límites del paradigma extractivo de desarrollo, intensivo en recursos naturales. Entre las principales causas de la crisis de las derechas cruceñas encontramos elementos pertinentes a su visión: su percepción engañosa de sí misma (sobre dimensionada) y su mirada respecto a otros grupos, sectores y actores socio políticos (sub valorada), repercutiendo en un deseo nostálgico de algunos sectores de que las “cosas vuelvan a ser como antes”, desconociendo tozudamente los cambios materiales y simbólicos que se van consolidado en los imaginarios sociales. Estos procesos que se han dado en el país (más allá de la apreciación o valoración subjetiva que se pueda hacer sobre estos) precisan de nuevos modelos mentales respecto a los contornos, contenidos y metodologías del poder.

Al volverse evidente el “vacío político” 3 que dejan las oposiciones de derechas en el campo político nacional saltan a la palestra pública nacional nuevos actores y sujetos políticos, que se desprenden del bloque indiano originario campesino y popular, por lo que la lucha o la administración de la disputa política pasa de ser entre bloques de poder históricos y antagónicos entre sí hacia la lucha entre aliados que devienen en rivales y luego adversarios, dando la sensación o imagen de ser enemigos. Por la ausencia de oposición de derechas significativas en el campo político nacional, las relaciones de adversariedad y antagonismo (constitutivo y parte de la naturaleza del juego político) se dan entre los miembros del mismo bloque en el poder, provocando la sensación de enemistad entre los actores del mismo bloque, aunque en realidad las distancias y diferencias entre los actores y posiciones no son tan insalvables, como si lo fueran del bloque político antagónico de oposición de derechas.

El balance positivo de esta crisis de las derechas cruceñas es la posibilidad de surgimiento de pluralismosenel campo político cruceño, presuponiendo la fractura y debilitamiento del bloque político que ostenta la hegemonía local. Sin embargo, si bien existe la emergencia y lenta maduración de otros actores y fuerzas políticas desde el oriente —como ser los pueblos indígenas de tierras bajas—, queda pendiente la estabilización de un nuevo campo político cruceño con otros actores consolidados como independientes y autónomos al bloque político de la hegemonía local, ya que no debemos olvidar que si bien el actual bloque en el poder ha “derrotado” políticamente —es decir a nivel de superestructuras— al Bloque Cívico Regional, las estructuras económicas y sus expresiones institucionales permanecen intactas. La “alianza” entre algunas expresiones del empresariado cruceño con el Gobierno central es una relación pragmática de mutua conveniencia selectiva pero de ninguna manera de comunión de valores, visiones y representaciones de la realidad. Vale la pena recordar esto para contextualizar las acciones tanto del Gobierno como de la oposición de derechas.

*          Politóloga cruceña

1          El Bloque Cívico Regional es una categoría analítica construida para nombrar y caracterizar la conformación de una alianza política de las oposiciones nacionales en contra del interpelativo proceso de embate a la estatalidad o Estado en crisis, que tiene su momento de develamiento a inicios del 2000. Este proceso de embate a la estatalidad fue realizado por la confederación de movimientos sociales que forman luego el Pacto de Unidad, a través del Bloque indiano originario campesino popular (otra categoría analítica). El mencionado Bloque Cívico Regional conformó un bloque histórico de resistencia y búsqueda de mantenimiento del statu quo en el país, asentándose en la geografía material y simbólica de la denominada “media luna”, articulando su proyecto político contrahegemónico en torno al dispositivo ideológico y discursivo de la autonomía.

2          ARGIRAKIS JORDÁN, HELENA: 2011. El Comité Pro Santa Cruz como aparato ideológico de la cruceñidad. Mojón 21 Revista de Pensamiento Político Cruceño. Fundación Boliviana para la Democracia Multipartidaria – fBDM.

3          Es común la noción (entre politólogos) que no existe el “vacío” en la política dada la omnipresencia de la misma; sin embargo, existen reacomodos momentáneos o esporádicos en el campo político donde unos actores se retiran o repliegan de algunos escenarios para ser reemplazados por otros actores. Por lo tanto, el vacío es una imposibilidad ya que es asimilable a la nada o la no existencia de la política.

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