junio 13, 2021

Radiografía de la oposición

Para el autor, la correlación de fuerzas actual, entre el proceso de cambio y la oposición, obviamente favorece ampliamente al primero. Todas las alternativas que tiene la derecha no la conducen a la victoria, lo cual le da al gobierno un margen de acción bastante importante

Todo objeto, fenómeno, acción o relación, genera o tiene su propia contradicción; éste es el principio dialéctico de la historia que aplicado a la política le llamamos oposición. Por tanto es normal, es parte de la política, tener y lidiar con la oposición; para ello tenemos que conocer las características de ésta, su magnitud, su ideología y sus perspectivas. Eso significa tener o intentar realizar una radiografía de la oposición en Bolivia.

Características de la oposición

De tanto repetirlo esto ya resulta una verdad de Perogrullo: la oposición no tiene liderazgo, carece de programa, no tiene o no quiere propalar su ideología, esa es su característica esencial. Y por ello muchos repiten que este Gobierno no tiene oposición. FALSO. Esta característica esencial no le quita la otra característica secundaria que es ser una oposición reactiva. Reactiva porque reacciona ante las acciones, políticas o ideologización del Gobierno. Según a lo que se opone, la oposición aparece como reaccionaria, conservadora y hasta radical de derecha o radical de izquierda respecto al proceso de cambio. Esa característica secundaria de ser reactiva, la convierte en una oposición sin propuesta por la falta de programa, dispersa y hasta dividida por no tener liderazgo, y sin perspectivas porque al no tener o no querer develar su ideología (neoliberal), resulta sin ideología clara ni precisa. Recordemos que la ideología define o marca el rumbo y las metas, la política establece el cómo llegar a esas metas (programa), y el liderazgo es el que conduce el proceso.

La magnitud opositora

La magnitud es la dimensión: bi, tri o multi dimensional (dos, tres o muchas dimensionas). Para tener una apreciación aproximada de estas dimensiones de la oposición, veamos tres indicadores como el territorial (local, regional, departamental o nacional), la vinculación con la burguesía y el fascismo internacional y la dimensión ideológica.

La dimensión territorial

El haberse refugiado la oposición esencialmente en los Comités Cívicos del Oriente boliviano, para luego ampliar su radio de acción a las prefecturas, los llevó al descabellado proceso escalado de retomar el poder total, fortalecer los gobiernos locales y regionales hasta el intento fraccionalista-separatista de la “Nación Camba” contra el collao. La derrota de esta oposición escalada, no fue fácil, pero ahora podríamos decir que ha sido total en el sentido de que hasta representante indígena ya existe en la Gobernación cruceña. Esta decisión política de incorporación de lo indígena en la gobernación cruceña, demagógica o no, el hecho es que lo indígena ya está reconocido por la cúpula dominante del oriente racista y excluyente.

La huida y el refugio de los prófugos de la justicia: Goni, Sánchez Berzaín, Manfred, Marincovich y otros en EE. UU., Perú, Paraguay y quién sabe dónde más, que no quieren purgar sus delitos comunes y responsabilidades políticas, es el mayor testimonio de la derrota pero a la vez la esperanza de que con el auxilio externo pudieran tomar alguna iniciativa para continuar la lucha por la desestabilización del proceso de cambio de Bolivia. Veamos pues esta otra dimensión opositora.

La dimensión internacional

La otra dimensión apreciable, fue y es la vinculación con la burguesía y el fascismo internacional. Esta dimensión es la más peligrosa por la historia del bipolarismo pasado sin la cual, la oposición en Bolivia estaría poco menos que muerta. La oposición boliviana, recurrentemente apela a los caballos de Troya del imperialismo como el anticomunismo y el narcotráfico.

En la geoestrategia imperial, el anticomunismo no ha sido superado. En la primera fase de la geoestrategia, fue la “contención del comunismo” con la llamada fase del “Cordón Sanitario” (1945-55); en la segunda fase, fue la “Guerra Fría” con calentamientos esporádicos regionalizados como en Corea, Vietnam y Cuba (1955-65; la tercera fase, para eliminar a los “insurgentes”, fue la “Doctrina de Seguridad Nacional” contra los llamados movimientos o “ejércitos de liberación nacional” (ELN`s) (1965-80) con los que casi eliminan a todo vestigio de insurgencia con las dictaduras militares y los ejércitos contrainsurgentes, especialmente en América Latina. Y en la cuarta fase, la que aún vivimos con un imperio ya unipolar globalizado, denominada Guerra de Baja Intensidad (GBI) (1980-2000 y adelante), las democracias controladas debieron cumplir lo que no se hizo con las dictaduras que fue privatizar toda la economía estatizada, los servicios públicos y sobre todo privatizar las “siete pulgadas que existen entre oreja y oreja” de los habitantes del planeta, o sea ganar las mentes para imponer el “pensamiento único” global, dizque para que no volvamos a pensar en el socialismo ni siquiera en el estatismo. Esta GBI, después de su máximo triunfo que fue la caída de la ex URSS con su símbolo el “muro de Berlín”, perdió fuerza como anticomunismo, quedando solamente como bandera principal la lucha contra el narcotráfico y todo lo que ésta conlleva como instrumento de dominación y presencia imperial en los países aún dependientes.

La dependencia de la oposición boliviana de estas políticas imperiales, hace que se mantenga en Bolivia un rancio anticomunismo reciclado. En cuanto al narcotráfico fue el imperio en la fase de la Guerra Fría, el que introdujo la primera factoría de cocaína en Bolivia en Huanchaca, para financiar a los contras de Nicaragua y comprar pertrechos de guerra de Irán e Iraq sobre todo tanques con tecnología rusa refractaria (que no calientan por dentro) para copiarlos y mejorarlos (como hicieron con los misiles chinos de Bolivia). Ahora la oposición boliviana hace del narcotráfico una bandera de acusación al Gobierno por el hecho de que el Presidente Evo Morales sea uno de los principales dirigentes que reivindican la coca como nutriente, medicina y ritual. Triste papel el de la oposición boliviana de ser la caja de resonancia del imperio en la recurrencia al anticomunismo y de la hipócrita lucha contra el narcotráfico. Esta dimensión de vínculos con el imperio y el fascismo internacional, la vuelve una oposición cipaya que la deja sin propuesta alternativa al proceso de cambio que vive Bolivia. La contraparte de esta política es que por más pequeña que esta sea, la oposición se torna muy peligrosa porque es una amenaza constante a la soberanía del Estado y a la liberación económica, social y política de la sociedad boliviana.

La dimensión ideológica

El principal cambio que sucedió en Bolivia fue el cambio político de un Estado neoliberal, atrasado y dependiente, a un Estado plurinacional, de economía plural con inclusión social. De la ideología neoliberal, estamos pasando a un Estado inédito en los procesos de transformación de los Estados, que en Bolivia va adquiriendo, por lo menos en el discurso, como socialismo comunitario.

De este perfil ideológico que están tomando los cambios en Bolivia, la oposición reacciona alimentando su anticomunismo criollo, pero no devela o encubre su neoliberalismo secante con el que cayó del Gobierno en octubre de 2003.

Lo último expresado por la Confederación de Empresarios Privados en la Cumbre Social en Cochabamba del 9 al 11 de enero de este año, es una versión maquillada del neoliberalismo de 1985 al 2003 inclusive con parágrafos progresistas, tanto que algún dirigente de un movimiento social se atrevió a decir que podría haber una alianza entre el empresariado y el campesinado. Fue una ocasión desperdiciada de algunos empresarios que sí valoran el proceso de cambio con economía plural e inclusión social; por lo menos debieron adoptar una posición nacionalista o aunque hubiera sido de “economía social de mercado” como proponen los teóricos neoliberales que tampoco tienen propuestas ante el ímpetu de la oposición creciente a la globalización neoliberal. Con esta economía social de mercado, retroactivamente se reencuentran con los clásicos liberales que le atribuyen una “mano invisible” al mercado para la regulación y estabilización de la oferta y la demanda, para no admitir la planificación económica como el medio más racional para un desarrollo armónico, equilibrado, independiente y sostenible.

Propiedad privada, libre concurrencia al mercado de productores y consumidores, sin regulación estatal, libre exportación de productos y utilidades con seguridad jurídica unilateral para la empresa privada y sus inversiones, continúan siendo la ideología predominante de la oposición con la que rigen su economía y mantienen los abismos profundos de la sociedad dual entre unos pocos ricos y una mayoría pobres. No comulgan con el modelo PLURAL, menos con los principios de reciprocidad, solidaridad y complementariedad que debería regir en la economía plural.

Francis Fukuyama, uno de los teóricos neoliberales, reconociendo que la tendencia absoluta del capital es el cumplimiento de la ley de acumulación y concentración del capital, que se expande con mayor fuerza con la globalización mediante la ley de la acumulación ampliada a nivel planetario, manifestó que la democracia política no puede extenderse a una presunta democracia económica porque atentaría contra la esencia de ésta; “quien pretenda una democracia económica, ese no es liberal” sentenció, como reforzando su idea de que el liberalismo individualista es la ideología que ha demostrado ser superior a toda otra ideología, inaugurando así su pretendido “FIN DE LA DE HISTORIA”. Esta corriente neoliberal de Fukuyama también ya ha sido derrotada con el resurgimiento que prolifera por muchas partes del multipolarismo bajo la consigna de que “otro mundo es posible”, más democrático y más justo.

El Movimiento Sin Miedo (MSM) que para ganar adeptos repite que es del proceso de cambio, por haber sido aliado del MAS durante cuatro años y que ahora busca la “reconducción del proceso”, ideológicamente no ofrece nada al país. Su alianza con el MAS fue para crecer a la sombra y con los recursos del Estado y del Municipio de La Paz; también para encubrir y hacer olvidar su alianza con el MNR vía la fracción mirista de “Bolivia Libre”. Sus nuevas alianzas están avanzadas con la derecha ofreciéndole un liderazgo de derecha remozada con populismo sin miedo, a la caza de núcleos disconformes de clase media. Este encubrimiento del pasado inmediato del MSM, empieza con el nombre: el miedo y la valentía son cualidades de la dialéctica humana para descubrir quién es quién y valorar la valentía de quienes supieron o pudieron vencer al miedo. El nombre “Movimiento Sin Miedo”, es un nombre robótico que no expresa nada de ideología, es un movimiento vacío, no tiene nada que ofrecer al pueblo. Su perspectiva estará en renovar la confianza de toda la derecha boliviana y del imperio nuevamente. Pero veamos las otras perspectivas de toda la oposición.

Las perspectivas de la oposición

En la sabiduría y lenguaje popular, las perspectivas se manifiestan con las preguntas sencillas pero llenas de contenido: ¿Qué estamos haciendo? y ¿Hacia dónde vamos?

Los desafíos más grandes de la oposición que tendría que vencer para retomar iniciativas, son: a) Volver al pasado neoliberal; b) alinearse con el proceso de cambio; y c) buscar una tercera vía creíble.

  1. Volver al pasado, ya lo intentaron y fueron derrotados.
  2. Alinearse con el proceso de cambio; imposible, dejarían de ser oposición.
  3. Buscar la tercera vía creíble; por el momento no existe, ni creo que tengan la posibilidad de inventarla.

Los otros desafíos menores por la vía del pragmatismo que es la vía que tienen expedita (porque no tienen otra), serían:

  1. Continuar trabajando reactivamente, aprovechando los desaciertos del Gobierno o comportándose más radicales sobre determinadas medidas gubernamentales para seguir el proceso de desgaste.
  2. Continuar sus contactos en la posibilidad de presentar un Frente único para las elecciones de 1914. Gran tarea unificarse y encontrar un líder aceptable a nivel nacional.
  3. Volver a las aventuras reaccionarias y fascistas con ayuda imperial.

Podríamos seguir enumerando los caminos y los sesgos de la oposición, pero no es nuestro objeto orientarla como tampoco desorientarla (más de lo que ya está).

El proceso de cambio y la oposición

Retomamos la dialéctica del proceso de cambio-oposición. De esta radiografía, podemos deducir que habrá estabilidad hasta el 2014; que el proceso democrático continuará inalterable y que para las elecciones del 2014, no está nada claro para la oposición.

Para continuar con el proceso de cambio, éste tiene que avanzar, porque todo estancamiento, en perspectiva, es un retroceso. La retoma de mayor participación de los movimientos sociales que constituyen la base social del proceso, es una buena iniciativa, pero ésta tiene que tener su correlato en la gestión del Gobierno que hasta hoy es casi invisible.

La correlación de fuerzas actual, entre el proceso de cambio y la oposición, obviamente favorece ampliamente al proceso; pero los órganos ejecutores de la política se desgastan. Hay un desgaste que podríamos denominar normal y otro acelerado ocasionado por los desaciertos no enmendados del Gobierno. También están los problemas no resueltos; todo problema pendiente crece y se complica en el tiempo, esta es una ley en la tarea de resolución y manejo de conflictos.

Por otra parte, es insuficiente el avance de la ideologización del proceso. Esta mezcla de socialismo comunitario incipiente, de nacionalismo añorado por las viejas corrientes del nacionalismo burgués y del popular, más que un aporte constituye un riesgo para el proceso de cambio.

El liberalismo latente y hasta corrientes neoliberales encubiertas dentro de los órganos de gestión gubernamental, además de ser una especie de fuerza latente de la derecha que la nutre de informaciones inclusive de las confidenciales, si no se depuran de los movimientos sociales, de los órganos de poder, de las FF. AA. y de los sindicatos, así como de las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC), el proceso no solo que se estancará con perspectivas de retroceso, sino que decididamente retrocederá peligrosamente. ¡Salvemos el proceso de cambio..!

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