junio 13, 2021

La información requiere de políticas orientadas a la ciudadanía

El país se encuentra en emergencia por las intensas lluvias ocasionadas por el fenómeno climático denominado “La Niña”, donde miles de familias en varias regiones vienen sufriendo las consecuencias, mientras que la población en general ignora las causas, orígenes y consecuencias de este fenómeno, haciéndose aún más vulnerable a sus efectos.

Pues si bien, la información no hará que se eviten este tipo de ocurrencias climatológicas, al menos permitiría que la gente tome las medidas necesarias, dentro de lo posible, para paliar sus efectos, además de conocer con mayor precisión las causas que la originan para salir de la ignorancia y combatir los rumores y los pánicos colectivos que éstos ocasionan, basándose en información fidedigna.

Se pone en evidencia una vez más la deficiente calidad de la información que circula en los medios convencionales. Una mirada rápida por algunos medios impresos locales, a través de la Internet, el día de hoy me permite realizar esta afirmación. Los revisados no presentan información complementaria sobre temas que bien podrían ser motivo de reportajes, como por ejemplo “El fenómeno de la Niña”, frase que actualmente circula en los medios, sin que la mayoría de la gente entienda de qué se trata; programas especiales, artículos ilustrativos, etcétera, bien podrían aportar a que la ciudadanía conozca por ejemplo que se trata de un fenómeno de escala global, y una variedad de aspectos que tienen implicaciones en su vida cotidiana.

A esto se suma la ausencia de información ciudadana en los sitios oficiales de nuestro país, por ejemplo el último boletín de “Noticias” del Servicio nacional de Meteorología e Hidrología (SENAMI) fue posteado en noviembre de 2010 y ni qué decir de encontrar información puntual, por ejemplo del fenómeno de “La Niña”. Nada. Ni un solo artículo referido al tema. Estas deficiencias son inaceptables, y lo que muestran es una ausencia total de Políticas de Información sobre temas de interés general.

La ciudadanía debe reclamar su derecho a la información a las instancias gubernamentales nacionales, departamentales y locales, que están en la obligación de hacerlo, pues la mayoría de los temas que nos afectan, bien podrían ser prevenidos, paleados, y superados con este recurso llamado información, pero una información que sea “útil, completa, verás y oportuna”, adjetivos que sin embargo, a la hora de introducirlos a la Carta Magna, causaron más de una polémica, entre aquellos periodistas, quienes sumergidos en las batallas políticas, olvidan cada día más el noble oficio de buscar y brindar informar a la población. Del mismo modo, los y las gobernantes, dejan en el último plano esta tarea y se enfrascan en la “guerra sucia” de los “dimes y diretes” y la “contra-información” que tienen su escenarios en los medios.

La información como derecho requiere de políticas orientadas a la ciudadanía y no a la politiquería. Entretanto, no queda otra alternativa que escudriñar información y compartirla (que por cierto, las redes sociales en la Internet son muy útiles en ese sentido), así como no podemos declinar en exigir a las instancias públicas que cumplan con sus deberes de poner información útil, “completa, verás y oportuna” al alcance de la población, como manda la Constitución Política del Estado, así como recordarles permanentemente a los medios su responsabilidad social y su función educativa.

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