junio 24, 2021

Las dimensiones sociales, económicas, geopolíticas y electorales de la segunda etapa de conflictividad del TIPNIS

El Encuentro Plurinacional marca una inflexión en el conflicto del TIPNIS, ya que posibilitó al Gobierno recuperar el control y los contornos de la discusión respecto a la nueva agenda pública nacional, facilitó al Gobierno la rearticulación de su discursividad frente a una serie de críticas y desgastes mediáticos de fines del 2011 y viabilizó la oportunidad de diseñar estrategias que puedan direccionar la conflictividad del TIPNIS, —por ejemplo— en base a iniciativas legislativas como la de la Ley No. 222 de Consulta Previa.

La realización del Primer Encuentro Plurinacional para Profundizar el cambio (efectuada en Cochabamba el 11 y 12 de diciembre de 2011) y la presentación de sus conclusiones y propuestas en enero de 2012, establece una segunda inflexión 1 en la dinámica del conflicto en torno al TIPNIS, ya que permitió al Gobierno central reencontrar la iniciativa política y la acción estratégica, por lo que la conflictividad del TIPNIS ingresó en una siguiente etapa. 2 En otras palabras, el evento allanó (al Gobierno) la recuperación de “la pelota en su cancha”, ya que salió de la posición defensiva y la reacción política impuesta por la dinámica de la VIII marcha de pueblos indígenas de tierras bajas organizada por la CIDOB, para articular escenarios de relegitimación, presentar sus iniciativas de políticas de Estado y gestión pública, además de recoger propuestas, sugerencias y visiones respecto a los contornos de una nueva agenda pública. 3

Como se adelantó, el Encuentro Plurinacional marca una inflexión en el conflicto del TIPNIS, ya que posibilitó al Gobierno recuperar el control y los contornos de la discusión respecto a la nueva agenda pública nacional (frente al anuncio en el 2011 del agotamiento de la agenda de octubre de 2003). A su vez, facilitó al Gobierno la rearticulación de su discursividad frente a una serie de críticas y desgastes mediáticos de fines del 2011. Por otro lado, le viabilizó la oportunidad de diseñar estrategias que puedan direccionar la conflictividad del TIPNIS, —por ejemplo— en base a iniciativas legislativas como la de la Ley No. 222 de Consulta Previa, que reduce el espectro de acción estratégico de la CIDOB, los pueblos indígenas de tierras bajas y la plataforma Pro TIPNIS a un escenario de reacción frente a la iniciativa política del Gobierno. 4

En los siguientes párrafos se desarrollan una serie de reflexiones sobre la posición asumida por el Gobierno respecto a la conflictividad en torno al TIPNIS, a la luz de la discusión pública suscitada en torno a la Ley de Consulta y la posibilidad de derogación de la llamada Ley Corta, que representa un emblema de victoria para los pueblos indígenas de tierras bajas. En las ideas que desarrollamos a continuación intentamos dar explicación a algunos trasfondos no aparentes de la problemática del TIPNIS, además de las diversas dimensiones de las apuestas políticas que se esgrimen debajo la esfera mediática del conflicto, que posibilitan imaginar algunos escenarios prospectivos que se desprenden de allí. Este análisis se motiva en un intento de deconstruir la mediatización del conflicto en torno al Parque Nacional Isiboro Sécure para brindar aproximaciones desde otras aristas posibles a partir del análisis de algunos factores de poder y el balance de correlaciones de fuerzas.

Un primer balance político a considerar en el análisis del TIPNIS es que a pesar de siete meses de evolución del conflicto, una primera etapa favorable a los intereses de los pueblos indígenas de tierras bajas (y de la CIDOB) y del desgaste tanto en la imagen como en la credibilidad del Gobierno central, no variaron significativamente los factores de poder y las correlaciones de fuerzas favorables al oficialismo, permitiéndoles a éstos administrar una situación pendular de conflictividad (y la variable tiempo). Es decir, la conflictividad en torno al TIPNIS no ha llegado a socavar las bases estructurales e institucionales de poder del Gobierno del MAS, al no existir hasta ahora un proyecto contra hegemónico nítido y coherente que pudiera disputarle al oficialismo la preferencia electoral por el control del Estado Plurinacional.

Siguiendo la línea del análisis de los factores de poder y a pesar de que muchos analistas afirman el fracaso de la (neo) nacionalización y la incapacidad del Gobierno de dar solución a la problemática tierra – territorio (que fueron dos de las principales banderas ideológicas y discursivas a inicios de la gestión del Presidente Morales), el Gobierno central ha cumplido con el objetivo estratégico de consolidar una nueva “burguesía plebeya” 5, basada —entre otros elementos— en la liberación de tierra de los grandes latifundistas y terratenientes para conformar la base económica de esta nueva clase media emergente de rostro comerciante, gremial, sindical, transportista, pequeño y/o mediano productor de alimentos y también cocalero. Las connotaciones de la emergencia y consolidación de esta nueva burguesía plebeya tienen dimensiones sociales, económicas, geopolíticas y electorales que analizaremos una por una.

La dimensión socio económica de la alianza entre el Estado y la emergente burguesía plebeya la evidenciamos en las palabras del Vicepresidente Álvaro García Linera cuando afirma: “Hoy el Estado es el principal generador de riqueza del país, y esa riqueza no es valorizada como capital, es redistribuida en la sociedad por medio de bonos, rentas y beneficios sociales directos….Intenta priorizar la riqueza como valor de uso, por encima del valor de cambio. El Estado no se comporta como un capitalista colectivo propio del capitalismo de Estado, sino como un redistribuidor de riquezas colectivas ante las clases laboriosas y un potenciador de las capacidades materiales, técnicas y asociativas de los modos de producción campesinos, comunitarios y artesanos urbanos. En esta expansión de lo comunitario agrario y urbano depositamos nuestra esperanza de transitar por el poscapitalismo, sabiendo que también esa es una obra universal y no de un solo país”: 6

Por lo tanto, podemos concluir que existe un giro en la composición de la base social del bloque en el poder, que en la anterior etapa del asenso al Gobierno, estaría identificada con el sujeto constituyente indígena – originario – campesino. 7 La actual base social estaría asentada sobre esta emergente burguesía plebeya —el bloque nacional popular— quienes (irónicamente) coincidirían con las miradas, necesidades, intereses y proyecciones de una facción de la burguesía empresarial nacional. Luego de la finalización del Primer Encuentro Plurinacional en enero de 2012, el Presidente Morales anunció la creación de un Consejo Económico y Social con la participación de organizaciones sociales, empresarios y productores, que sesionaría regularmente para “dar seguimiento y el fortalecimiento del aparato productivo”. 8 No se puede dejar de contextualizar que esta “coincidencia” actual entre la emergente burguesía plebeya y una facción del empresariado nacional es producto de un esfuerzo estratégico del Gobierno de fragmentar a la (pequeña) burguesía empresarial nacional para aislarla de la facción oligárquica terrateniente y reaccionaria. 9

Prosiguiendo, un segundo elemento a considerar en los trasfondos del TIPNIS hace alusión e variables geopolíticas. En la entrevista realizada por el periódico mexicano La Jornada al Vicepresidente García Linera, se puntualizaba lo siguiente: “Las tendencias separatistas de la oligarquía que estuvieron a punto de dividir Bolivia en 2008 fueron contenidas porque se les derrotó políticamente durante el golpe de Estado de septiembre de ese año, y porque parte de su base material —la agroindustria— fue ocupada por el Estado. Sin embargo, hay un último pilar económico que mantiene en pie a las fuerzas retrógradas de tendencia separatista: el control de la economía amazónica, que para llegar al resto del país, obligatoriamente tiene que pasar por el procesamiento y financiación de empresas bajo el control de una fracción oligárquica asentada en Santa Cruz. Una carretera que vincule directamente la amazonía con los valles y el altiplano reconfiguraría radicalmente la estructura de poder económico regional, derrumbando la base material final de los separatistas y dando lugar a un nuevo eje geo económico al Estado”. 10

En este pasaje esclarecedor, encontramos elementos —a mi criterio— determinantes para develar algunos de los trasfondos más remotos de la conflictividad en torno al TIPNIS, que hacen alusión a lo que daría cierre definitivo al ciclo de la lucha inter hegemónica entre los dos bloques históricos, antagónicos y polarizados de poder en disputa (en su momento de clímax) entre 2004 y 2009. Si bien existió una derrota en términos políticos y/o de superestructuras a las derechas nacionales y cruceñas 11, aun quedaba pendiente el desmantelamiento de la estructura económica y base de poder fáctico asentada sobre la tenencia de la tierra de parte de la facción de élite reaccionaria vinculada a la toma de instituciones de septiembre de 2008 y el caso Rózsa Flores de abril de 2009. Como sostiene el Vicepresidente García Linera, el cierre final de la polarización antagónica entre los bloques históricos de poder se realizaría con la consolidación de este nuevo eje geo económico al Estado, conllevando la rearticulación del control de la zona de la amazonía, por lo que la carretera Villa Tunari – San Ignacio de Moxos se vislumbra bajo esta nueva arista como un interés estratégico de máxima prioridad para el Estado Plurinacional.

La tercera dimensión de la conflictividad entorno al TIPNIS tiene connotaciones electorales, ya que por medio de la afirmación de este nuevo eje geopolítico amazónico hasta fines de 2012, (el Gobierno) tendría la posibilidad de “asentar” e irradiar su presencia en los departamentos de la otrora “media luna”, habida cuenta de la reconfiguración de la estructura económica regional. De esta manera podría compensar o equilibrar las disminuciones en preferencias electorales en departamentos considerados anteriormente “cautivos” al oficialismo de Gobierno, pero que han comenzado a generar defecciones producto de la disputa política de naturaleza intra hegemónica ya mencionada con anterioridad.

Lo afirmado complementaría el avance cuantitativo que ha tenido el MAS respecto a las correlaciones de fuerzas en las Asambleas Legislativas Departamentales (ALD) y en los concejos municipales en el país entero, pero especialmente en los departamentos del oriente. Estas variaciones en las correlaciones de fuerzas institucionales en los órganos legislativos sub nacionales también daría al Gobierno una base geográfica, territorial para la ampliación de sus apoyos electorales en los departamentos del nor este oriental o de las llanuras, compensando los bajones que ha tenido en el occidente. La resultante sería un sólida base territorial e institucional de irradiación electoral nacional bajo la vanguardia de una composición social formada en torno a la emergente burguesía plebeya (comerciantes, gremialistas, pequeños y medianos productores, transportistas) Si esto es cierto, estaríamos ante la fórmula de la reproducción electoral del MAS para el 2014 y —de paso— el mantenimiento y/o administración de la hegemonía en el país. Comprendiendo los alcances de algunos de los trasfondos no aparentes en la conflictividad del TIPNIS, desde la perspectiva del análisis de los factores de poder y el balance de las correlaciones de fuerza, se podrán dimensionar los objetivos, intereses y prioridades —en este caso del Gobierno nacional— para la prospección de escenarios políticos en el futuro cercano.

*          Politóloga cruceña

1          Considero que la primera inflexión en la conflictividad del TIPNIS se produjo el 25 de septiembre de 2011 con la intervención policial a la VIII marcha de la CIDOB y los pueblos indígenas de tierras bajas. Ver ARGIRAKIS, HELENA. 2011. La agenda de octubre, la agenda del TIPNIS y los contornos líquidos de un debate impostergable. en https://www.la-epoca.com.bo/includes/imprimir.php?id=972

2          La primera parte de la conflictividad del TIPNIS sería entre agosto y diciembre de 2011, favoreciendo al conjunto de pueblos indígenas de tierras bajas congregados en la CIDOB. La segunda etapa de la conflictividad se inicia en enero de 2012, cuando el Gobierno central anuncia los resultados del 1er Encuentro Plurinacional para Profundizar el Cambio y luego presenta en febrero la Ley No. 222 de Consulta Previa en un intento de abrogar la llamada Ley Corta del TIPNIS del 24 de octubre de 2011 que declaraba la intangibilidad del Parque Nacional Isiboro Sécure.

3          MAS prepara agenda 2012 tras Encuentro Plurinacional. http://www.eldiario.net/noticias/2012/2012_01/nt120112/politica.php?n=83&mas-prepara-agenda-2012-tras-encuentro-plurinacional

4          Para un mayor desarrollo sobre este punto, ver ARGIRAKIS, HELENA: El conflicto del TIPNIS del 2011 como umbral para el 2012 en www.la-epoca.com.bo/index.php?opt=front&mod=detalle&id.

5          En palabras del analista Róger Cortez.

6          El pueblo boliviano vive la mayor Revolución Social. La institucionalidad del poder se trasladó al ámbito plebeyo. Entrevista a Álvaro García Linera en el periódico La Jornada de México. 07 de febrero de 2012. www.jornada.unam.mx/2012/02/07/politica/002n1pol

7          En el contexto del traspaso de la etapa de lucha inter hegemónica entre bloques históricos antagónicos (2004 a 2009) hacia la disputa intra hegemónica (2010 en adelante) entre actores socio políticos que provienen del desprendimiento del bloque indiano – originario – campesino y popular, encontramos la fractura del Pacto de Unidad y el alejamiento de los pueblos indígenas de tierras bajas.

8          Destacan 25 conclusiones del 1er Encuentro Plurinacional por su carácter novedoso. Creación de Consejo Económico Social para el seguimiento y el fortalecimiento del aparato productivo. ABI. 11 de enero de 2012.

9          Recordemos la invitación del Vicepresidente García Linera en noviembre de 2009 a los empresarios cruceños con vocación nacional a realizar negocios y emprendimientos con el Estado boliviano (bajo el paraguas de la economía plural), pero con la condicionante de que los empresarios se dediquen a hacer negocios y no se inmiscuyan en (la) política. “Señores empresarios, quieren ganar dinero, quieren hacer negocios, háganlo. El Gobierno les abre mercados, les da plata para tecnología, les apoya en lo que ustedes pidan, pero no mezclen eso con la política, no conviertan su poder económico en poder político, porque eso genera una concentración excesiva de poder que le hace daño al país y a la región”, haciendo referencia a la facción oligárquica terrateniente y empresarial que conformó en el 2004 al Bloque Cívico Regional y luego impulsó la toma de instituciones en el oriente en septiembre de 2008, además presuntamente vinculada con el caso Rózsa Flores en abril de 2009. Álvaro García advierte a medios y empresarios que no hagan política. FM Bolivia Radio Online en Internet. 30 de noviembre de 2009. http://www.fmbolivia.com.bo/noticia19856-lvaro-garcia-linera-advierte-a-medios-y-empresarios-que-no-hagan-politica.html

10       www.jornada.unam.mx/2012/02/07/politica/002n1pol

11       Para mayor información sobre la evolución de las derechas cruceñas, ver los siguientes artículos en semanario La Época de ARGIRAKIS, HELENA: Conclusiones tentativas sobre las elecciones departamentales y municipales 2010 (abril de 2010), La reconfiguración del campo político boliviano a partir de la regionalización y subregionalización de la política (abril de 2010), La ausencia de la oposición como entidad política (septiembre de 2010), Auge y decadencia del Bloque Cívico Regional (noviembre de 2010), De la lucha inter hegemónica a la lucha intra hegemónica (febrero de 2011), Crisis estructural de las derechas cruceñas (junio de 2011), Las oportunidades y riesgos de la crisis estructural de las derechas cruceñas (septiembre de 2011) y La crisis de superestructuras de las derechas cruceñas y la posibilidad de pluralismos en el oriente (febrero de 2012).

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