junio 15, 2021

La nueva Ley del Banco Central de Bolivia y los criterios de la independencia (Las críticas y posiciones del neoliberalismo academicista)

Todas las leyes que se promuevan, aprueben y promulguen, después de la vigencia de la Constitución Política del Estado Plurinacional (CPEP), deben estar alineadas a los mandatos que esta dictamina en sus diferentes contenidos. Esto mismo debe ocurrir con las leyes del ámbito económico, y este es el caso de la nueva ley del Banco Central de Bolivia (BCB).

La CPEP es muy clara y precisa respecto al funcionamiento del BCB. En la Sección II, Política Monetaria, desde el Art. 326, hasta el Art. 329, el mandato está claramente especificado que, es el Estado el que define los objetivos de la política monetaria, en coordinación con el BCB. Así mismo, las atribuciones del BCB, se definen en el Art. 328, como sigue:

“Son atribuciones del BCB, en coordinación con la política económica determinada por el Órgano ejecutivo, además de las señaladas por la ley:

  1. Determinar y ejecutar la política monetaria.
  2. Ejecutar la política cambiaria.
  3. Regular el sistema de pagos.
  4. Autorizar la emisión monetaria.
  5. Administrar las reservas internacionales.”

En consecuencia, la nueva ley del BCB tendrá que adecuarse a los mandatos de la CPEP y no pretender salir de este marco; porque en los contenidos de la CPEP hay una concepción de cambio de paradigma, la misma que corresponde a un manejo distinto al que hizo el neoliberalismo, cuya concepción ideológica, teórica y política fue impuesta desde los organismos internacionales, que sometieron al país, a los objetivos del capital transnacional.

Esta concepción neoliberal, de subordinación y colonialidad, en el campo de la economía, no permite a los analistas y expertos de la economía convencional, trabajar ni pensar en políticas económicas distintas a los que heredaron de sus gurúes del norte anglosajón. Estas son las razones por las que, defienden a rajatabla eso de la independencia de los Bancos Centrales. Independencia que jamás existió en la realidad y que no pasaron de ser construcciones académicas de corte tecnocrático y sofisticado, para lograr que nuestros tecnócratas no se atrevan a cuestionar las ordenes de los decisores internacionales, burócratas de la fracasada globalización o mundialización del capitalismo y del modelo neoliberal.

Un noticiero del año 2010 nos transmite la opinión que tiene el presidente de la hermana república del Uruguay, respecto a la independencia de los Bancos Centrales, cuando declaraba lo siguiente:

“El presidente electo de Uruguay, José Mujica, criticó las autonomías de los bancos centrales y destacó que en su país la entidad monetaria no es independiente del Gobierno, en declaraciones radiales en Buenos Aires, donde se encuentra de visita. (Buenos Aires – AFP)

“Es una idea que inventó el liberalismo, que está en crisis a nivel del mundo”, respondió el mandatario electo al ser consultado sobre la autonomía de los bancos centrales, en una entrevista con la porteña Radio Cooperativa.

“Lo que quiero dejar bien claro es que tuvimos buen recaudo en el Uruguay de que el Banco Central no tuviera independencia del Gobierno”, destacó.

El dirigente del Frente Amplio (izquierda, en el poder) hizo estas declaraciones en momentos en que Kirchner libra una fuerte puja con el titular del Banco Central Martín Redrado, a quien pretendió despedir por decreto y fue luego restituido por la justicia.

http://www.ultimahora.com

Alberto Montero, profesor de economía aplicada de la Universidad de Málaga, plantea cuatro dimensiones de independencia de un Banco Central, a saber:

“a) Independencia personal. Esta dimensión de la independencia hace referencia a aquellas garantías estatutarias que tratan de evitar la influencia del poder político sobre los responsables del banco central por razón de sus nombramientos, duración en el cargo o eventuales renovaciones.” (Ponencia presentada a las VII Jornadas de Economía Crítica; Albacete. Febrero 2000).

Aspecto que estuvo ausente, en todo el tiempo de los gobiernos neoliberales, según las normas era el presidente de la República en que elegía, de una terna, al principal ejecutivo del BCB. La elección de los tecnócratas de la institución estuvo y sigue influenciada por mecanismos de la influencia político partidaria y las afinidades ideológicas, por ejemplo no se admitían jóvenes profesionales que tengan visión crítica de la realidad.

“b) Independencia financiera…, esta independencia se refuerza con el hecho de que su presupuesto anual no sea aprobado por cualquier otra institución sino por el Consejo de Gobierno del propio Banco.”

Al respecto los presupuestos del BCB, han sido aprobados siempre por el ejecutivo y el legislativo. Por los tanto estuvieron sujetos a los techos presupuestarios que suele definir el ministerio de hacienda y ahora el de economía y finanzas.

“c) Independencia política. Ésta se define como la potestad que tiene la autoridad monetaria para escoger el objetivo último de la política monetaria.”

En tiempos neoliberales este tipo de independencia seguramente tuvo los mayores esfuerzos para lograrlo. Hay que recordar que uno de los objetivos del neoliberalismo nacional e internacional, fue la de achicar las funciones del Estado en materia de economía y que la política monetaria y cambiaria estén sujetas a los objetivos del capital transnacional y del capital financiero internacional. El pretexto del manejo independiente de estas políticas era el equilibrio macroeconómico y entre ellas tener baja inflación. Si revisamos las estadísticas de los tiempos neoliberales, veremos que el déficit fiscal, la inflación, jamás llegaron a mostrar los niveles actuales. Es decir que la inflación se mantuvo en niveles altos y los déficits, tanto fiscales como de balanza comercial, siempre fueron negativos.

La pregunta es: ¿De qué sirvió tanta obediencia a eso de la independencia del BCB?, si los objetivos anunciados nunca cumplían sus propósitos?; finalmente se propone:

“d) Independencia económica. Ésta alude a la capacidad del banco central para elegir libremente aquellos instrumentos que va a utilizar para alcanzar los fines u objetivos que le sean impuestos.”

Este nivel de independencia responde al manejo del arsenal instrumental que maneja la tecnocracia o burocracia de la institución. Tecnocracia que, por cierto, no da señas de estar con los procesos de transformación que se proponen tanto en Bolivia como en la mayor parte de los países de América del Sur. Mentalidades que están entrampadas en la formación que recibieron y que la institución (BCB) se empeña en seguir enviando becarios a instituciones bancarias ortodoxas y conservadoras de Chile y la Argentina.

En suma, las críticas y los análisis que se realicen al enfoque de la nueva ley del BCB, deben tomarse en cuenta de quienes vienen, es decir si estos “analistas” tienen la mentalidad conservadora y la formación ortodoxa, difíciles de dejar, porque se los tienen en lo más profundo de su psiquis y sus subjetividades; repetirán permanentemente lo que teóricamente dominan.

En tiempos de cambio, todas las instancias que manejan la economía del Estado Plurinacional deben tomar decisiones en coordinación, con la responsabilidad y el compromiso de los actores económicos que asuman compromisos de lograr la independencia y/o soberanía económica del país; en un marco de transparencia en la información y control social. Estos aspectos deben convertirse en líneas estratégicas del nuevo paradigma en la economía. “Un nuevo mundo será posible si se construye y práctica una nueva economía”.

*          Docente Investigador Titular de la UMSA, de oficio economista

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