septiembre 20, 2021

Trata y tráfico de personas

La trata y tráfico de personas con fines de explotación sexual es un delito que está alcanzando dimensiones tales como el tráfico de drogas y de armas, sin embargo al estar involucrados seres humanos, requiere de mayor atención y urgente solución.

Según una investigación sobre violencia sexual comercial contra niñas, niños y adolescentes en Bolivia su existencia se explica no solamente desde el punto de vista de las carencias económicas, sino también se encuentran otros factores, como la ausencia del reconocimiento social de niños, niñas y adolescentes como personas con todos sus derechos que requieren de atención y protección especiales; los procesos de desintegración familiar relacionados con limitaciones económicas, matizados por situaciones de carencia afectiva que se asocian con el maltrato y culminan con la ruptura y el abandono del hogar de miles de niños, niñas y adolescentes. La violencia intrafamiliar, la agresión física, psicológica y sexual —los casos de niñas y adolescentes que son violadas en el ámbito familiar son numerosos—; la situación de inequidad de género en sociedades con una estructura patriarcal que definen formas de comportamiento machistas. Las ideas, concepciones y valores construidos socialmente que tienden a la desvalorización de las mujeres como personas, reduciéndolas a un objeto sexual y a su papel reproductor. En tanto que la socialización de los hombres responde a las ideas de poder, dominio, agresividad y libertad sexual. Así mismo, los modelos de socialización que transmiten y recrean los medios de comunicación inducen objetiva y subjetivamente a modelos de feminidad que banalizan la imagen de la mujer como objeto de consumo.

Todos estos factores concurren en la problemática y consolidan la presencia creciente de la prostitución como institución, la misma que está relacionada con la organización de servicios sexuales para los hombres, con la publicidad de una gama de servicios a través de los medios de comunicación y con la exaltación de la obtención del placer. La prostitución como institución ha alcanzado en el país dimensiones no imaginadas, a tal punto que es posible de hablar de una industria del sexo.

En resumen, la trata y tráfico de personas es un problema político, social, económico y cultural, condicionado por relaciones de poder inequitativas, de dominio y subordinación, reforzadas por el creciente papel de las comunicaciones. En ese sentido, estamos frente a una cultura de relaciones de poder jerárquicas y autoritarias en las relaciones entre hombres y mujeres, adultos y niños y niñas, progenitores e hijos o hijas, tanto en el ámbito familiar como social, las mismas que se refuerzan y recrean con el significativo impacto de los medios de comunicación en una sociedad que ha internalizado una cultura de violencia y desconocimiento de los derechos fundamentales de las personas.

Paralelamente, se construye una cultura del silencio e impunidad que encubre las diversas situaciones de abuso y explotación sexual. Razones conceptuales, mitos e intereses económicos, acompañados por diversas formas de corrupción y complicidad, protegen el silencio que se guarda en relación al tema.

En este marco las redes criminales se aprovechen de la vulnerabilidad de quienes están más afectados y en vez de mejorar sus perspectivas de vida son explotados laboral y sexualmente, incluso operan a través de secuestros y adopciones ilegales para someter a niños, niñas y adolescentes a procesos de explotación inhumanos o peor aun afectando sus propias vidas con la extracción de órganos, cosificando y denigrando la propia condición de ser humano.

La trata y tráfico de personas por su naturaleza transnacional se extiende como plaga a nivel mundial cruzando todas las fronteras; en especial las de países con economías emergentes, la fragilidad en el control fronterizo, el intercambio de información, la carencia de control de fuentes de información en redes del Internet, entre otras han permitido la acentuación de la práctica de estos delitos.

El proyecto de ley Integral contra la trata y tráfico de personas que se encuentra en la Asamblea Legislativa debería apuntar a legislar en relación a esquemas de protección a la victima así como de prevención sobre los riegos del delito y sancionar “al cliente” que solicita a menores de edad para tener relaciones sexuales.

Una vez que se apruebe la Ley es fundamental realizar acciones que fortalezcan la difusión y conocimiento de este flagelo para que sea considerado como prioridad en la agenda nacional.

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