septiembre 22, 2021

Salarios, inflación y las paradojas del incremento

Esta época del año la población está acostumbrada a soportar los acontecimientos políticos que se suscitan a raíz de las negociaciones, entre gobierno y COB, en relación al incremento salarial, vigente para un periodo.

Los argumentos que se ventilan y que pretenden justificar el pliego petitorio de la COB y la decisión del gobierno en relación al incremento son exactamente los mismos desde hace décadas. La arena política en la que miden fuerzas estos dos actores son similares a los que se daban en gobiernos neoliberales y el actual que se pretende ser distinto, por las propuestas que se ventilan y se ejecutan desde el año 2006.

Si bien hay cambios importantes desde el 2006, también hay aspectos que se estancaron en el tiempo y que no corresponde que continúen. Sobre todo si se pretende avanzar en esto que se ha denominado “Proceso de Cambio”. Este es el caso de los cambios en la distribución y la redistribución del ingreso nacional, el mismo que debe ser transformado radicalmente, si acaso se pretende la construcción de una “Sociedad Nueva”, con mayor razón si esta se propone como “Socialismo Comunitario” o Sociedad del “Vivir Bien”.

Uno de los aspectos de la distribución, es el ingreso que perciben los sectores de la sociedad que estuvieron marginados o excluidos de los frutos del crecimiento económico, entre ellos los asalariados. Por lo tanto la discusión del incremento salarial es un debate en torno a la mejora de la distribución y la redistribución del ingreso para los trabajadores.

Pongamos a consideración algunos aspectos que se ventilan en estos momentos en los cuales las negociaciones siguen el rumbo de rutina. Rutina que se expresa en: mismos argumentos, mismas medidas de presión, mismos comportamientos de funcionarios de gobierno, etc.

La política salarial del Gobierno

El gobierno actual, ha planteado una política en relación al incremento salarial, la misma que consiste en que, el incremento debe reponer el poder adquisitivo del salario y subir algunos puntos porcentuales más, para que se denote incremento real.

Esta política salarial tiene como único indicador el incremento del IPC (índice de precios al consumidor), el mismo que se traduce en la medida de la inflación, indicador de referencia que puede tener muchas observaciones, pero que también puede derivar detalles importantes si se propusiera tener indicadores que muestren mayor detalle y realismo. Por ejemplo se podrían construir índices de precios por grupos de ingreso, por quintiles, por sectores de asalariados, etc.

Pero volviendo a la política salarial del gobierno, el cuadro 1 nos muestra la relación entre tres variables: la inflación, el incremento a la masa salarial y el incremento al salario mínimo.

Los datos nos muestran que los puntos por encima de la inflación en el incremento salarial son variables:

  • El incremento salarial del 2007 tiene 1.05% más que la inflación del 2006;
  • El incremento salarial del 2008 tiene -1.73% menos que la inflación del 2007;
  • El incremento salarial del 2009 tiene 2.15% más que la inflación del 2008;
  • El incremento salarial del 2010 tiene 4.74% más que la inflación del 2009;
  • El incremento salarial del 2010 tiene 3.82% más que la inflación del 2006
  • En términos del incremento al poder adquisitivo se diría que no es consistente, unas veces fue negativo (-1.73), como en el 2008 y otras veces alcanzó a 4.74, como el incremento del 2010.

Según los funcionarios del gobierno el límite del incremento está en función de los ingresos del Tesoro de Estado. Aspecto que es muy conservador, porque no toma en cuenta políticas económicas que proyecten un crecimiento más agresivo e intencionado, producto de una panificación de mediano y largo plazo. El resultado de esta falta de proyección de la economía nacional es el rutinario estancamiento en las negociaciones salariales.

El Salario Mínimo Nacional

El cuadro 1 también muestra la variación del salario mínimo nacional y el gráfico 1, muestra la comparación entre inflación y salario mínimo nacional, desde el año 2000.

Comparando con los años de la decadencia neoliberal (2000-2005), podemos verificar que el salario mínimo nacional tuvo incrementos importantes en el periodo del actual gobierno. Sin embargo, ¿Cuál es la meta que se debe alcanzar, en el mediano plazo, en relación al incremento del salario mínimo? Este es un asunto que no tiene consideración en la política económica, porque la política económica es corto placista o inexistente.

Tal vez vale la pena tomar como referencia a salarios mínimos de países vecinos, como muestra el cuadro 2.

El cuadro 2 nos muestra que el salario mínimo más bajo es el de Bolivia. El desafío debía ser proponerse metas de acercamiento al resto de los países vecinos. Claro que esto se logra con el diseño de una planificación de mediano y largo plazo.

Empresarios, trabajadores y lucha de clases

Una de las “novedades” que se intento hacer en la negociación actual está referida a una “desinteligencia” de los ministros negociadores, manifestada en pretender sentar en la mesa de negociaciones a trabajadores y empresarios. Las noticias de prensa dicen lo siguiente:

El ministro de Trabajo, Daniel Santalla, dijo que, como Gobierno, “insistiremos en que se pueda dar una negociación y diálogo con la COB y los empresarios. Se tiene que entender que el diálogo tripartito es producto de una recomendación del encuentro nacional realizado en Cochabamba”.

Por su parte, Trujillo dijo que se vio que los dirigentes de la COB tenían toda la predisposición de dialogar con el Gobierno y no con los empresarios privados, “directos enemigos de los trabajadores del país, flexibilizando y violando los derechos laborales”. (Los Tiempos).

Surgen muchas interrogantes problematizadoras: ¿Acaso estamos en tiempos de la falsa hipótesis movimientista de la alianza de clases? ¿No se supone que los principales funcionarios de gobierno surgen de otra ideología? ¿Se olvidaron sus lecturas de manuales de economía política crítica? ¿Los movimientos sociales están más cerca de los empresarios que de los trabajadores?

Algunas consideraciones para romper la rutina negociadora:

Que los trabajadores dejen de utilizar métodos antiguos que pueden ser instrumentados por los grupos trosko-derechistas, y definan su rol en el proceso de transformaciones que necesita el país y el continente.

Que el gobierno se sacuda de sus indicadores tradicionales y proponga trabajar otros que mejoren los objetivos de subir el nivel de vida de los sectores marginados y bajar las utilidades de los sectores de élite (como banqueros y soyeros).

Que se propongan políticas económicas complementarias para:

  1. Crear empleos.
  2. Controlar precios de productos de la canasta familiar de los de menores ingresos, eso es incremento indirecto.
  3. Planificar la economía y su desenvolvimiento con participación de los trabajadores.

*          Economista: Docente Investigador Titular de la UMSA

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