noviembre 27, 2021

Extractivismo, desarrollismo y dependencia

Existen traumas políticos, económicos, sociales y culturales que se van quedando en la memoria histórica de nuestros países y que parecen no importar mucho a los grupos de poder y menos a los círculos académicos oficiales o círculos intelectuales convencionales de nuestro medio.

Estos traumas a los que nos referimos están sellados, como petrificaciones entre las piedras, en las mentes de la población, en forma de conceptos o categorías que mantienen la esperanza de un posible mundo mejor, porque se produjeron y se difundieron desde los paradigmas de los colonizadores modernos y no modernos.

Este es el caso de los conceptos de: Desarrollo, Crecimiento, Modernidad. Términos que en la realidad nuestra (Bolivia y América Latina) se dieron y/o se dan como Desarrollismo, Expoliación, Rezago y Colonialidad.

El desarrollo, paradigma impuesto por la intelectualidad anglosajona y sus discípulos incondicionales en la región, en los hechos se ha convertido en desarrollismo. El desarrollismo es una burda imitación de querer ser como las sociedades occidentales donde el consumismo en masa hace más daño que beneficio a gran parte de la población mundial, la naturaleza y sus posibilidades de preservación. Los errores cometidos por el modelo industrialista en nuestros países son la demostración de lo que significa el desarrollismo.

El desarrollo también suele presentarse como una realidad del crecimiento económico, con sus indicadores convencionales, como el PIB y otros, y que se han convertido en elementos de panacea de los economistas que tienen la formación convencional de la teoría económica y del pensamiento único, sobre todo de aquellos que ejercen función en el aparato estatal. Los famosos equilibrios macroeconómicos están muy ligados a este objetivo del crecimiento.

Y la tan cacareada Modernidad, en los hechos concretos se convirtió en el mecanismo de una colonialidad impuesta, en sus distintas vertientes, en la sociedad boliviana y latinoamericana. Masas de población que creyendo que sus condiciones de vida mejorarían, apoyaron proyectos políticos que respondían a los intereses del capitalismo transnacional. Esto ocurrió en el nacionalismo dependiente iniciado en 1952 y en el neoliberalismo vandálico que se inició en 1985, ambos a la cabeza del mismo personaje siniestro, VPE.

La continuidad del Extractivismo o Modelo Primario Exportador

El Extractivismo es otro de los términos que se está trabajando en los últimos años en algunos círculos de la intelectualidad progresista y ambientalistas de la región (Gudinas, Svampa, Escobar y otros), aspecto que permitirá recuperar la memoria histórica de nuestro país y la región, conociendo y reconociendo nuestro pasado podremos proponer las transformaciones necesarias hacia el futuro.

El extractivismo es parte de un modelo económico que ha sido impuesto desde la colonia a nuestra región y que ha prevalecido en las épocas republicanas. En ambos casos el vínculo de las exportaciones de recursos naturales con poco valor agregado fue aprovechado por las economías capitalistas y/o los países centro. En términos de modelos de crecimiento, tanto el modelo de crecimiento hacia afuera como el modelo de crecimiento hacia adentro (teorizadas por la CEPAL) fueron sustentadas por las exportaciones de recursos naturales renovables y no renovables, es decir que ambos modelos fueron extractivistas.

El extractivismo va muy unido a esa fobia exportadora que ha calado muy hondo en la mente de los productores nacionales, a partir de esa consigna que dejo el neoliberalismo y que fue repetida, parafraseando a los japoneses, en la presentación del DS 21060, “exportar o morir”.

Las estructuras: colonial, nacional-militarista y neoliberal consistieron en habernos sometido al simple papel de proveedores de materias primas y compradores de bienes industrializados. Por lo tanto el extractivismo resulta ser una práctica impuesta por la colonia y aprovechada, desde entonces, por el capitalismo.

La realidad del extractivismo es observable, principalmente en las zonas donde se encuentran los yacimientos más accesible e interesantes a la inversión extranjera y a las posibilidades de una regulación laxa y favorables al capital. Por ejemplo, en el caso de Bolivia, en los espacios en los cuales existen recursos muy ricos de minerales y están las empresas mineras como la Inti Raymi, la San Cristobal, la Jindal, etc.

El crecimiento de la economía boliviana en los últimos años está muy vinculado a la continuación del modelo extractivista. Gracias a este extractivismo, vinculado a economías emergentes es que no fuimos víctimas de la crisis económica, financiera y especulativa en la que cayeron las economías desarrolladas (EE.UU y Europa), crisis que se manifiesta desde el 2007 hasta nuestros días.

Por lo tanto, estamos en un proceso en el que el extractivismo nos está sometiendo a la dependencia hacia las economías que compran nuestros minerales y el gas que exportamos. Consecuentemente es necesario trabajar sobre la caracterización de esta dependencia, retomando las viejas teorías de la dependencia que hicieron importantes aportes al pensamiento latinoamericano.

Características del modelo extractivista

El modelo extractivista impuesta desde el centro a los países de la periferia capitalista tiene las siguientes particulares manifestaciones:

  1. a)Las características de este modelo son las economías de enclave, esto es que los beneficios de la extracción y su comercialización van en un mayor beneficio para las empresas transnacionales que se beneficiaron con la concesión y sus países de origen y no para las economías de donde se extrae estos recursos. Dicha extracción responde a contratos que fueron firmados para un periodo largo, entre los 30 y 40 años de vigencia.
  2. b)Los recursos que son extraídos, son materias primas naturales, renovables y no renovables, y que dejan como resultado, daño ambiental a la Madre Tierra (Pachamama) y destruye poblaciones, sea por salud o migración, que estaban asentadas ancestralmente en estos espacios.
  3. c)La extracción de estos recursos no son objeto de valor agregado ni de consumo en los mercados internos, sino que son extraídos exclusivamente para la exportación hacia economías que se encargan de los procesos industriales y la trasformación de estos recursos para fortalecer sus procesos de acumulación.
  4. d)Las empresas que se encargan de la explotación de estos recursos naturales tienen características transnacionales y la información que proporcionan no es muy transparente y reacios a proporcionar datos a los investigadores nacionales.
  5. e)El anzuelo para que haya inversiones de esta naturaleza suele ser los incentivos fiscales y una legislación por demás flexible y conveniente a los propósitos de acumulación de estas empresas. Acumulación que no se realiza en las economías.
  6. f)Los paradigmas que respaldan el extractivismo son: el desarrollo, el mercado, la globalización, el crecimiento y en general, el pensamiento neoliberal, en sus distintas versiones.

¿Qué hacer?

Los trabajos que están analizando el pasado, presente y futuro del extractivismo plantean que hay que trabajar sobre el post-extractivismo. Esto tiene que con la elaboración de trabajos e investigaciones que permitan plantear nuevos paradigmas distintos al desarrollismo. Paradigmas que nos permitan transitar por senderos que puedan liberarnos de la dependencia, antigua y nueva, extractivista.

*          Docente Investigador Titular de la UMSA, economista crítico

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