noviembre 29, 2021

Democracia, un acercamiento

Democracias

Si nos referimos a democracias, así en plural, es porque queremos destacar que no existe una sola forma de comprender la democracia, sino una pluralidad de formas, de lenguajes de la democracia. Una multiplicidad de voces, teorías, institutos, prácticas, autores, escuelas, tradiciones e historias se levantan para explicar lo que se entiende por democracia; y podemos decir que la no definición final, es decir la ausencia de síntesis final de lo que es democracia es lo más democrático del proceso político al que pertenece este término.

La democracia es un significante flotante, es decir es un término (significante) que no alcanza la significación final (significado), sino que se reinterpreta en cada tradición, en cada momento histórico y cultural que la convoca. Podríamos decir que lo que llamamos democracia ha sido capturado y re-significado por distintas situaciones políticas. Por ello una manera situacional de caracterizar a la democracia es definirla como la querella discursiva por la definición de lo que es democracia. Dicho en otros términos: la disputa, el antagonismo político, el conflicto, la querella discursiva es en sí el sedimento de la democracia.

Incluso podríamos decir que la democracia es la única forma de gobierno que se fortalece con las críticas que recibe. Por ejemplo, se conoce más de la democracia de los griegos de la antigüedad por las críticas a la democracia, que por las apologías a la misma. Entonces, sostener propuestas no democráticas en un espacio democrático es democrático, es una praxis democrática, lo no democrático sería reprimir a estas propuestas, por ello lo que no es democracia es en si el cierre de lo que por democracia se pueda entender (es decir el autoritarismo, el absolutismo y el totalitarismo). Entonces no a la democracia como significado definitivo y/o final, si a las democracias como posibilidades abiertas a la querella discursiva, es decir a las democracias como aquello que está por venir.

Orígenes del término

El término democracia proviene de la unión de dos palabras griegas: demos y kratos. La primera (demos) hace referencia al pueblo (no cualquier pueblo, sino al pueblo ciudadano, al pueblo que participa en lo público), y la segunda (kratos) hace referencia al poder (no al poder como titularidad sino en tanto ejercicio). Literalmente podemos entender por democracia tanto al poder del pueblo, al poder en el pueblo y al poder sobre el pueblo. El poder fluye y no puede encontrarse aquí o allá, sino se encuentra siempre en una lógica relacional.

Entonces el término democracia no es un significante sencillo (como lo puede ser su referencia etimológica). Debe repararse, por ejemplo, que el pueblo es en si una pluralidad de sujetos antagónicos, depositarios del conflicto y de la política, el pueblo es lo colectivo depositario de diversidad y pluralidad, es el núcleo mismo de la querella discursiva que antes mencionábamos. Entonces el pueblo (demos) como depositario del poder (kratos) no puede resolver por si mismo el ejercicio de este poder, dicho de otra manera, el pueblo que es a la vez el gobernante y el gobernado precisa de mecanismos para resolver esta transformación, de ser a la vez gobernante y gobernado, y allí es donde se habilitan los lenguajes, las formas de la democracia. No hay una sola forma de resolver esta transmisión y transformación del sujeto de poder y el destinatario del mismo.

Las formas, los mecanismos y los niveles institucionales que permiten al pueblo (demos) el ejercicio de poder y de gobierno (kratos) sobre el poder, precisan de una variedad de lenguajes, de prácticas, que nos permiten, entonces, hablar de democracias en plural. El mismo sujeto pueblo (demos) es en si diverso, plural y a la vez conflictivo, y el mismo poder (kratos) es a la vez un flujo que se expande, se desarrolla a partir de varias redes complejas de dispositivos, mecanismos y subjetivaciones que permiten la prórroga del ejercicio del poder.

Entonces, en los orígenes mismo del término, es decir en su etimología, no encontramos una solución fácil respecto a lo que es democracia, en todo caso se problematiza y pluraliza lo que se entiende en si por democracia.

La democracia de los antiguos y la democracia de los modernos

Los manuales de democracia, las teorías sobre la misma, generalmente distinguen entre una democracia de los antiguos, es decir la democracia directa griega del siglo V y IV a.c., y la democracia de los modernos, es decir la democracia representativa y en consecuencia la apertura a otros lenguajes de la democracia: participativa, deliberativa, pluralista, radical, neoradical, comunitaria, entre otras.

La democracia de los antiguos, es decir la democracia griega se desarrollaba en las polis griegas, especie de ciudades estado pequeñas como Atenas, en la que tanto la isogoria (igualdad de palabra en el ágora) y la isonomia (igualdad ante la norma) eran el presupuesto de la igualdad que distinguía a los hombres griegos que participaban en los espacios públicos, en los espacios políticos destinados al diálogo y el debate. Las mujeres, al igual que los esclavos y/o los hombres griegos pobres, estaban excluidas de la participación. La democracia de los antiguos era una práctica de presencia, es decir los griegos no se representaban, sino estaban presentes. La representación podría ser considerada una forma de ausencia, pues sólo se representa al ausente, y en consecuencia la representación podría ser considerada, en la Atenas antigua, la muerte de la democracia.

Entre la democracia de los antiguos y la democracia de los modernos debe mencionarse la praxis democrática de finales de la edad media y principios de la edad moderna. Nos referimos la democracia del renacimiento italiano, la de la República de Venecia, la de pensadores como Maquiavelo, Guicciardini entre otros. La doctrina republicana se concentró en la noción de virtud cívica, entendida como la predisposición a procurar el bien de todos en los asuntos públicos. Los republicanos del renacimiento idealizaron la republicana romana y su sistema de cónsules, senado y tribunos del pueblo.

La democracia de los modernos, reedita la visión republicana, sin embargo se concentra en un gobierno representativo. Las asambleas dejan de ser un lugar de presencia del pueblo y pasan a ser un lugar de los representantes del pueblo. Si bien la idea representación no fue un invento de las democracias modernas, pues la representación se encuentra en la praxis de los monarcas, en la justificación de su gobierno (el monarca representa a la población en su conjunto), la extensa población hacia imposible la praxis de la democracia directa. Si el pueblo tenía alguna posibilidad de ser gobernado a ser gobernante, era sólo posible a partir de la representación. La representación como eje ordenadora de la democracia moderna, es una innovación a la democracia directa, a la democracia de los griegos.

La democracia de los modernos, es decir la democracia representativa, pronto se verá insuficiente para realizar la idea misma de democracia (poder del pueblo), y se habilitarán nuevos lenguajes de la democracia, nuevas formas de concebir la democracia, nuevos institutos, nuevas prácticas, que trasciendan las elecciones de representantes. Las democracias empezarán por hablar de participación, deliberación, movilización y acción colectiva, pluralismos, comunitarismos, socialismos, etc.

Las democracias se abrirán a la querella discursiva sobre sus significaciones.

*          Profesor de Teoría del Estado y Derecho Constitucional.

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