diciembre 6, 2021

Luchador de toda una vida

Los grandes hombres, aquellos que hacen una razón de vida el servicio a los demás, aquellos que priorizan el interés colectivo sobre los intereses personales mezquinos y sectarios, aquellos que no le temen a defender sus ideales incluso con su vida misma, merecen y obtienen el reconocimiento de los sectores sanos de la nacionalidad boliviana.

Este es el caso de Antonio Peredo Leigue, “Don. Antonio” como le decíamos con cariño, admiración y respeto quienes tuvimos el honor de conocerlo y trabajar con él. Político, hombre de armas, revolucionario y periodista intachable en todo sentido, Dn. Antonio jugó un rol importantísimo en la lucha por la recuperación de los valores democráticos; como periodista valiente y revolucionario formó y condujo el histórico semanario “Aquí” en la década de los ochenta junto a hombres de la talla de Luís Espinal Camps; fue innumerables veces detenido, torturado y exiliado por las dictaduras militares, varias veces salvo su vida de milagro y gracias a su valentía y coraje.

Ya en democracia Don. Antonio siempre desde el periodismo fue una voz contestataria firme y decidida frente a la corrupción y los males del neoliberalismo y la denominada “democracia pactada” que reinó por veinte años en Bolivia. Cuando llegó el amanecer para la revolución democrática y cultural que vive Bolivia, como un soldado de lucha estuvo presente al lado de Evo Morales, como candidato a la Vicepresidencia el año 2002. Aun en circunstancias en las que muchos que hoy en día son afines al proceso de cambio y no creían en la posibilidad de llevar adelante una revolución pacifica a la cabeza de un líder indígena-campesino, Don. Antonio estuvo firme y consecuente, razón por la cual es digno reconocerle su sitial entre los constructores legítimos del cambio que hoy vive Bolivia.

Diputado, Senador y escritor critico de nuestra historia, le dio con su trabajo honesto y consecuente otra visión a la labor parlamentaria, en momentos fundacionales para nuestra patria. El diálogo, la concertación siempre lo acompañaron junto a su firmeza y determinación. Hombre leal al proceso y a sus principios no traicionó nunca sus ideales sin caer en la obsecuencia muy propia de nuestros tiempos. Fue pues Antonio Peredo Leigue un ejemplo de revolucionario, un luchador de toda una vida.

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