diciembre 6, 2021

Un domingo triste

El sábado 2 de junio, una triste noticia desde Bolivia nos conmovió, Antonio Peredo Leigue, amigo de la Revolución Cubana, hermano mayor de los guerrilleros Inti y Coco Peredo, legendarios combatientes junto al Comandante Ernesto Che Guevara, había fallecido de una afección cardiaca. Los recuerdos se fueron agolpando.

Lo conocimos en 1983 cuando comenzamos las investigaciones históricas sobre los acontecimientos guerrilleros de 1967 y desde entonces una estrecha relación nos unió hasta nuestra partida en 1987. La amistad creció sincera y fraternal. Nunca conoció el olvido.

En sus visitas a La Habana o de nosotros a Bolivia resultaba un encuentro amistoso, familiar y dedicado al esclarecimiento de los hechos relacionados con los acontecimientos guerrilleros.

La distancia no fue obstáculo para mantener una útil correspondencia en el rescate de la memoria, tanto él como con su esposa María Martha González-Quintanilla. Cada duda o precisión recibía siempre una rápida, adecuada y veraz respuesta. Los últimos encuentros lo sostuvimos en Bolivia en 2011.

Estuvo al lado de la Revolución boliviana de 1952 desde la adolescencia, fue militante comunista, integrante del Ejército de Liberación Nacional, del Partido Revolucionario de los Trabajadores, combatió las dictaduras militares y se vio obligado al exilio en varias ocasiones. Militaba en el Movimiento Al Socialismo.

En 2002 se presentó como candidato a la Vicepresidencia del país con Evo Morales Ayma como presidente. Ganaron las elecciones, pero un gran fraude electoral les impidió asumir la dirección. Fue Diputado y Senador de la República.

En 1997 en ocasión del 30 aniversario del asesinato del Che fue uno de los promotores de la Fundación Ernesto Che Guevara y luchaba por crear una biblioteca itinerante sobre las libros que había leído el Guerrillero Heroico.

Se sentía comprometido con sus hermanos. Coco caído en combate el 26 de septiembre de 1967 en la emboscada de la Quebrada del Batán muy próximo a La Higuera e Inti, asesinado en La Paz, el 9 de septiembre de 1969 cuando preparaba las condiciones para volver a las montañas.

Durante muchos años de la década de 1960 fue la inconfundible voz de la Radio Nacional Illimani. Sus escritos podían leerse en periódicos y medios de comunicación entre ellos el semanario Brecha, de Uruguay; y Punto Final, de Chile. Desempeñó un papel muy importante en el semanario “Aquí” y desarrolló desde la clandestinidad el periodismo alternativo.

Autor de libros de poesías, cuentos, ensayos y de memoria histórica como “El camino de la coca”, “Irrealidades, Entre muros y ventanas”, “Historia de incapacidades”, “Inti y Coco, combatientes”. Fue profesor universitario emérito y director de la carrera de Comunicación Social de la Universidad Mayor de San Andrés.

Las agencias de noticias ABI y Prensa Latina, recogieron las declaraciones del presidente y el gabinete ministerial. Evo expresó su sentimiento más profundo de dolor por esta pérdida irreparable que sufre la democracia boliviana y el proceso de cambio.

El vicepresidente Álvaro García declaró que fue un gran luchador por los ideales de una sociedad más justa, un compañero de ética política ejemplar en defensa constante de los intereses nacionales y la lucha por las reivindicaciones de los más oprimidos.

La presidenta del Senado Gabriela Montaño, significó que fue un formador de jóvenes que soñaban con una Bolivia donde todos pudieran vivir bien y se trataran por igual y señaló: “Por sus ideas y fuego interior, siempre estuvo luchando, buscando transformar la realidad, formando cuadros y empujando a las nuevas generaciones, allí lo encontraremos siempre…”

La ministra de Comunicaciones Amanda Dávila, indicó que: “ fue un compañero entrañable, gran periodista y revolucionario, luchador incansable por la justicia social y la soberanía de la patria; un hombre intachable, de principios, que hizo de su vida un apostolado por los más pobres y excluidos del país; por eso su ausencia es irreparable”,

Las opiniones mostraron sentimiento y respeto; dieron sus testimonios su hermano menor, el doctor Oswaldo Peredo, Vladimir Sánchez, Fernando Fuentes, Roxana Vaca y Rafael Monrroy. Alfredo Rada afirmó: “Es un legado muy grande que varias generaciones de revolucionarios que él formó durante décadas tienen ahora la tarea de continuar.”

Nosotros, lo recordaremos siempre como un defensor de la Revolución Cubana, optimista, sincero, dispuesto a la solidaridad, asistiendo a las presentaciones de nuestros libros en Bolivia, colaborando con su valioso testimonio para la preservación de la Memoria.

Lo recordamos en un acto oficial cuando por decisión personal nos entregó su Álbum con la colección de sellos que en ocasión del 40 aniversario del asesinato del Che, había acuñado el Presidente Evo Morales. Hoy lo exponemos con mucho afecto y compromiso revolucionario en nuestra Galería 14 de Junio y nos recuerda el detalle de un hombre profundamente sensible.

En tres documentales mantenemos su imagen y palabra clara, su análisis agudo de periodista culto, el relato coherente en su diáfana voz, y su valiosa visión de historiador experimentado.

Despedimos a Antonio Peredo Leigue, combatiente de las causas justas de nuestra América, profundamente comprometido con la Revolución Cubana, la nicaragüense y los Movimientos de Solidaridad, hermano consecuente y amigo leal. Brilla con luz propia. Cuba y Bolivia pierden a unos de sus valiosos hijos.

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