septiembre 18, 2020

En memoria de Rodolfo (Rudy) Loaiza Viscarra: un revolucionario silencioso

Cuando lo conocí, hacen 35 años, él vivía junto a su familia en una casa de arquitectura mágica para estos tiempos, casa con dos torres, seguramente construida a principios del siglo XX.

Después de pasar el portón de la calle y ascender por las gradas al segundo piso, se abría la puerta a un pequeño reino, donde cada uno de los elementos que lo componían, estaban creados, diseñados y casi siempre construidos por él.

Era como ingresar a un escenario de teatro, donde el creador, director y escenógrafo era Rudy: resaltaban los spots de luces, los afiches de sus obras pegados sobre un gran bastidor, junto a los retratos fotográficos familiares de Toty su esposa, Ramiro, Natasha y Marcelo, en otro bastidor gemelo al de los afiches: es que su familia era también parte de su obra creadora.

En las paredes de su sala, pendían significativos cuadros de notables pintores bolivianos, entre los que destacaba el Asteroide B-612, de Oscar Pantoja además de un conjunto de cerámicas de excepcional belleza. En esa estancia, jamás dejaba de fluir música clásica de su AKAI, equipo musical que descansaba sobre un mueble también construido por él, pues era uno de los elegidos a quién la madera le había confiado todos sus secretos.

Había un detalle sustancial al cruzar el umbral y ser parte de ese escenario: la casa olía a pan, a pan recién horneado, dándole al entorno una sensación de calidez inigualable.

Desde que lo conocí y en interminables jornadas, pasamos muchas horas conversando de aspectos de la vida que nos convocaban: la política, la cultura, los perros, seres por quienes el sentía un afecto inconmensurable y trataba como parte de su familia.

En aquellas conversaciones supe de su incursión en la política: fue fundador del Partido Comunista de Bolivia, editor del primer Unidad, donde además se destacaban algunos dibujos suyos. Sus relatos me permitieron conocer de su vida cotidiana compartida con militantes de la talla de Víctor Hugo Libera, Joselín Pereira, Juan Albarracín Millán, Sergio Almaraz, una señora de origen venezolano de apellido Lucksic, Pepe Ballón entre los que recuerdo, con quienes compartieron días de militancia y cárcel por su convicción revolucionaria.

También conocí de su incursión como locutor: su voz informaba en los noticieros del Instituto Cinematográfico Boliviano, relatando las noticias que producía la Revolución Nacional.

Artista nato, tenía óleos, acuarelas y retratos al carbón de su autoría. También se destacaban entre sus obras, fotografías en blanco y negro. Fue titiritero y visitó las minas y el campo, en labor cultural y revolucionaria.

En sus lides artísticas en el teatro, llegó a tener galardones nacionales. Fue Director del grupo de Teatro Experimental de Filosofía, de la UMSA. Su obra cumbre fue la Hermosa Gente de William Saroyan. Hizo teatro experimental adelantándose a su época.

Mientras conversábamos fabricaba con gran ternura, la cuna de su nieto Manuel.

Era diciembre del año 1977, la Huelga de hambre de las cuatro mujeres mineras, se había lanzado y el Comité Interfacultativo de la UMSA había asumido tareas en la organización urbana. Una noche, cumpliendo una de esas tareas, comprobé que agentes del entonces Ministerio del Interior me seguían por la 6 de Agosto. Rudy, se había trasladado a esa calle, al edificio Florida, y pensé que el ingresar allí podía ser una forma de despistar a los “tiras”. Subí las gradas y toque su timbre. Le pedí que me refugiara por unos momentos hasta que los “sabuesos” se cansaran de esperarme. Después de escucharme, él fue firme, me dijo que de su casa no me iba sino hasta el día siguiente y me ofreció unas frazadas para dormir en su sala. Ese gesto de complicidad solidaria no lo olvidé jamás.

Rudy se cayó del alma, por lo que ahora no está físicamente entre nosotros. Retornó al infinito para volver a escuchar a Franz Tamayo, quien cuando niño, solía ponerlo sobre sus rodillas para acariciar sus ensortijados cabellos y decirle secretos versos. Aunque también es posible que se haya convertido en un nuevo habitante del Asteroide B-612 para re encontrarse y seguir dialogando con su viejo amigo, confidente y cómplice, el Principito…

Gracias por tu amistad y maestría vital Rudy Loaiza.

1 comentario en En memoria de Rodolfo (Rudy) Loaiza Viscarra: un revolucionario silencioso

  1. Como no recordar al gran camarada de mi padre Rudy Loayza, intachable amigo y compañero, un tiempo fue titiritero, fue parte de nuestras vidas.

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