octubre 15, 2021

La urgente democratización de la comunicación

por: Rafael Artigas

Al sólo toque de campana por el anuncio del cierre de medios, las reacciones no se dejaron de esperar y temerosos algunos medios se exasperaron y echaron gritos al cielo como si fuera que el hecho se estaría consumando.

La primera reacción la hizo el periódico nuevo de tinte sensacionalista en La Paz, Página Siete, que en su propio estilo alarmista, en titulares reflejó hace unos días, que más de 400 medios el 2017 dejarían de existir por la Ley de Telecomunicaciones.

El matutino como era de esperar, fue más allá y remarcó que, para cumplir la ley, una vez que las licencias actuales fenezcan, “alrededor del año 2017, dos tercios de las radios y canales privados perderán su derecho a mantener sus frecuencias”.

Ante semejante reacción típica de crónica roja y dejando atrás la ética, rápidamente se conoció la contraparte por el lado del gobierno con la Ministra Amanda Dávila, que en tono mesurado respondió señalando que ese medio distorsionó y exageró en su nota periodística.

La periodista sostuvo que al gobierno no le extraña que ese periódico, de circulación nacional, publique ese tipo de informaciones porque “sus titulares no obedecen a la verdad”.

Recordemos que ese mismo pasquín ya cometió varios errores al publicar noticias, el pasado año al afirmar que “había muertos (bebés) en la octava marcha del TIPNIS”, y otras de ese calibre.

Las reacciones de aquellos medios “afectados” nos predispone a tomar posturas coherentes y serias que —desde el marco de la ley de telecomunicaciones— deben ayudarnos a reflexionar sobre el rol que asumirán los medios privados y públicos, a la hora la renovación de licencias e iniciar procesos de democratización de la comunicación.

Cuando exista una estructura mediática más democrática en América Latina, los conflictos entre gobiernos progresistas y los medios de comunicación de derecha serán inevitables, porque esos grandes medios de comunicación abusan de su poder y control que dañan la democracia.

Lo sucedido en el Ecuador, con un gobierno democrático de izquierda, es tan similar como lo que fue en Venezuela y de alguna manera en la Argentina: los medios privados son dominados por fuertes monopolios de derecha que en muchas ocasiones actúan como partido político y se oponen direccionados por el imperio, a las reformas económicas y sociales por las que votó el pueblo.

Los empresarios dueños de los grandes medios de comunicación en América Latina, escoltados por la Sociedad Interamericana de Prensa, (SIP) y otros, han tenido una libertad irrestricta en defensa de sus intereses, pero no necesariamente en defensa de la libertad de expresión.

La Ley de Comunicación en Ecuador, en Argentina, en Uruguay y en otros países, puede ser una herramienta para comenzar a ordenar los distintos espacios comunicacionales teniendo en cuenta que la libertad de expresión debe llegar a todos los ciudadanos y no solamente a los dueños de los grandes medios.

En Argentina, una nueva ley de comunicación propone deshacer el monopolio del Grupo Clarín, el cual controla aproximadamente 60 por ciento de los medios de acuerdo a reportes en la prensa.

Haciendo un poco de historia habrá que recordar que, la necesidad de democratizar los medios de comunicación, ya se planteó por primera vez en América Latina con el gobierno de Salvador Allende, de la Unidad Popular en Chile. En el golpe militar de la oligarquía dirigida por Estados Unidos tuvo un gran protagonismo el diario El Mercurio.

Otra llegó con la revolución sandinista en Nicaragua en 1979: el gobierno de ese entonces decidió enfrentar sus medios contra los de la oligarquía blindados por el imperio. Formaba parte de la guerra de la contra alimentada por Washington, en esa época ganó el diario La Prensa con la victoria electoral de Violeta Chamorro.

Finalmente, en el cierre de la campaña del Frente Sandinista de Liberación Nacional, FSLN, participaron 400.000 nicaragüenses y La Prensa utilizó al día siguiente un titular que quedará siempre en la historia del periodismo latinoamericano: Gran despedida a los sandinistas.

Con el proceso de democratización de la comunicación, después de las dictaduras militares en el Cono Sur, se impusieron dos candados determinantes: no cambiar la política económica neoliberal ni el sistema de medios de comunicación con la propiedad concentrada en los empresarios protegidos por Estados Unidos.

La nueva Ley Argentina de la comunicación audiovisual, nos parece por el momento, la mejor referencia para la imprescindible democratización de la comunicación en América Latina, al margen de las que puedan existir hasta ahora.

En Bolivia, ya hay vientos de cambio, hay señales en el camino que evidencian desde el empuje que le dan los comunicadores populares a la Red de Radios Comunitarias, radios mineras y de los Pueblos Indígenas, Originarios (RPOs), señales reales que abrirán caminos por la verdadera democratización de la comunicación que ahora ya es un gran desafío.

*          Es comunicador e investigador orureño

Be the first to comment

Deja un comentario