octubre 15, 2021

Felicitémonos este 2025 en el Segundo Centenario de la Primera Independencia de Bolivia —Una crónica deseada para de aquí a trece años—

Finalmente estamos apagando las doscientas velitas como Estado. 185 como Estado Republicano y 15 como Estado Plurinacional.

Si bien nuestro Estado Plurinacional es aún adolescente, para su edad tiene una madurez que seguramente la ha logrado como resultado de las crisis permanentes que ha tenido durante su formación.

Felizmente, quedaron atrás los días de ausencia de identidad que tanto daño nos hicieron los primeros años de Gobierno. Al habernos afirmado en nuestra posición anticapitalista, estamos construyendo un socialismo con características propias. El Vivir Bien, dejó de ser una consigna y se ha constituido en un verdadero paradigma que rige la manera de ser tanto del servidor(a) público(a) como del ser del ciudadano y ciudadana, rural o urbano.

Estado y Sociedad Civil actúan conjuntamente en torno a los objetivos de nuestras políticas de Estado. Felicidades!! Tardamos pero finalmente tenemos políticas de Estado!!

Por fin comprendimos la importancia de la Planificación y el desarrollo de Planes Quinquenales. Nuestras metas son evaluadas anualmente en nuestra Asamblea Plurinacional.

Nuestras instituciones y las normas que producimos ahora están diseñadas bajo la filosofía del Vivir Bien y ya no vivimos más la paranoia de querer ser Estado Plurinacional con normas e instituciones y cultura política del Estado Republicano.

Fue un verdadero acto revolucionario el haber concebido una nueva forma de entender el territorio nacional, dejando atrás la división política republicana y habiendo desarrollado nuevos conceptos de territorialidad que recogen el control vertical de pisos ecológicos y el doble domicilio de las mayorías nacionales. Esto permite no solamente el consolidar identidades culturales en torno al uso y propiedad de la tierra y el territorio, sino que también el estado se beneficia con una mayor tributación, que a su vez es devuelta como inversión pública.

La creación de las zonas económicas especiales del Chaco, de los Salares, de los Acuíferos y las zonas Agroforestales del Oriente, fue un verdadero acierto. Los chaqueños dejaron de pelear entre ellos; orureños y potosinos mejoraron su calidad de vida y juntos desarrollan los recursos evaporiticos; los habitantes de las pampas cruceñas y mojeñas no sólo cuidan el agua sino que están desarrollando sus mecanismos institucionales para una futura exportación; nuestros bosques amazónicos hoy no sólo son cuidados por los pueblos indígenas, sino que estos pueblos desarrollan actividades productivas pero de poco impacto sobre la madre tierra.

Los programas de riego han convertido el altiplano y los valles en verdaderos vergeles productivos que han mejorado absolutamente nuestra calidad y soberanía alimentaria.

Este año, sale la primera generación de estudiantes bachilleres que egresan habiendo utilizado para su educación las plataformas tecnológicas que le brindó el satélite de comunicaciones Tupak Katari.

El satélite Bartolina Sisa, satélite de prospección remota fue una herramienta fundamental para la planificación territorial y nuestras reformas productivas y espaciales.

Nuestra revolución educativa fue un verdadero acierto, pues finalmente comprendimos que los bolivianos habíamos tenido genios dormidos y que lo único que había que hacer era despertarlos. La revolución tecnológica que se inició con un correcto uso de los satélites, hoy ésta desarrollando la industria menos contaminante del planeta: la industria de los saberes y el conocimiento y con verdadero éxito en nuestra región y el mundo.

Somos el único país del planeta en el que todos los hogares están conectados al internet, siendo esta una política social para el impulso del desarrollo tecnológico para las comunicaciones entre todos los bolivanos/as y el mundo.

Fue otro acierto extirpar el desarrollismo como paradigma industrializador e implantar un patrón de acumulación para sólo ingresar al mercado mundial con nuestros productos estratégicos que son suficientes para que una sociedad de 20 millones de habitantes viva con dignidad. Acabamos con el concepto de la producción extractivista.

La construcción de los ferrocarriles de la Chakana, que cruzan del oriente al occidente y del nor oeste al sud este nuestro país, han integrado los cuatro puntos cardinales de nuestro territorio y mediante acuerdos de integración regional nos vinculan al Pacífico y al Atlántico. Los puertos secos de la amazonía y el altiplano, constituyen logros geoestratégicos importantes de Bolivia en Sud América.

Nuestra alianza estratégica con China en torno a los recursos evaporiticos nos ha convertido en referentes de la economía limpia a nivel mundial pues juntos tenemos el 70% de las reservas de litio a nivel planetario, y sus resultados económicos han permitido tener superávit en nuestra balanza comercial y duplicar el PIB de hacen 10 años. Este hecho además nos ha permitido tener una participación en el BRICS como un nuevo aliado de este bloque de países de economías emergentes pero maduras.

Esto también nos ha permitido tener una presencia más sólida en el nuevo y reestructurado Sistema de las Naciones Armónicas tanto a nivel global como regional. Nuestra diplomacia multilateral está en su mejor momento y las relaciones bilaterales con todos los pueblos del mundo, también nos ha dado crédito bajo el concepto acuñado como democracia de los pueblos.

Nuestra incidencia como país para la aprobación de la Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra, que la reconoce como un ser vivo, sujeto de derechos, es algo de lo que debemos tener orgullo como aporte a la cultura universal. Nuestros pueblos indígenas son reconocidos en todas las naciones del planeta por este importante aporte político y cultural.

El haber cambiado el concepto de lucha contra la riqueza, en lugar de lucha contra la pobreza, fue también otro logro de los sucesivos planes quinquenales. Dejado atrás el sueño desarrollista y abandonada la intención de crear un capitalismo andino amazónico que sólo estaba creando nuevas élites de poder y acumulación económica, fue una correcta decisión política. Sus consecuencias estaban generando una alta conflictividad en la primera década del Estado Plurinacional. Cerrar la brecha entre ricos y pobres bajo el concepto de lucha contra acumulación rentista, fue correcta.

Hoy que alcanzamos las metas del último plan quinquenal, podemos asegurar que ya no existen bolivianos y bolivianos viviendo bajo el umbral de la pobreza habiendo sido eliminada la pobreza extrema.

La revolución de la educación, la reconceptualización de la salud valorizando la salud pública e impulsando el concepto del médico de a pie, y el plan de vivienda culturalmente acondicionada, permite hoy que el Vivir Bien ya no sea sólo un objetivo teleológico, sino una realidad transformada en políticas de Estado.

Sin duda alguna, Bolivia llega a sus doscientos años de fundación como un país nuevo y pujante, armónico entre sus regiones, pueblos y culturas, y los estratos sociales y económicos que la componen.

Producir nuestra nueva cultura política fue muy costoso en vidas, errores y desaciertos, pero finalmente las nuevas generaciones de dirigentes políticos, permitieron dejar atrás prácticas caudillistas, seguidistas, oportunistas y corruptas, que se habían afincado en el liberalismo disfrazado y colonialismo interno, durante los primeros años de las transformaciones del entonces denominado proceso de cambio. La claridad ideológica y política de los nuevos dirigentes, más la fuerza, carisma y empuje político de los líderes iniciadores del proceso, fue fundamental para construir nuestro nuevo Estado.

Felicidades hermanos y hermanas bolivianos porque ya transitamos las sendas que un día nos llevaran a alcanzar nuestras utopías, trajinando las rutas del Qapac Ñan, el Ñande Reko y el Teko Kavi, para un día alcanzar la felicidad logrando el Vivir Bien.

*          Fernando Rodriguez Ureña es sociólogo y a veces también futurólogo.

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