octubre 21, 2021

Chávez, la democracia plena y más poder para la gente

El presidente venezolano Hugo Chávez, del que se da por descontada su reelección este 7 de octubre, ingresará a otro momento de la compleja transición del capitalismo al socialismo, donde tendrá que enfrentar otros desafíos tan estratégicos de los que ha sorteado durante trece años.

Los desafíos tendrán que ver con profundizar los cambios en la economía desde el punto de vista de superar la forma de producir la riqueza heredada por el capitalismo, fortalecer las instituciones y mecanismos para coadyuvar desde Venezuela a un mundo multipolar y otros que se han definido en su programa de campaña.

Pero uno de los desafíos más importantes será el de construir escenarios y mecanismos revolucionarios para darle mayor poder al sujeto social que protagoniza la revolución, que es la única garantía para alejar las posibilidades de la reversión del proceso y el regreso al pasado.

Este desafío se explica por la convergencia de dos razones: por un lado, la necesidad de organizar el poder y su reproducción de una manera radicalmente distinta a la del pasado. En Venezuela, como en Bolivia y Ecuador, se han registrado procesos constituyentes bastante ricos que han dado lugar a constituciones muy profundas, pero todavía hay un tipo de organización del Ejecutivo, Legislativo y Judicial bastante similar a los viejos estados que se están desmontando en las condiciones del siglo XXI.

La posibilidad que las próximas elecciones legislativas no le brinden a Chávez el número suficiente de asambleístas para asegurar la aprobación de leyes favorables al proceso, es otra de las razones. Este escenario, si se da, además de representar un llamado a una seria de reflexión, es una oportunidad para profundizar la revolución.

Es evidente que la fortaleza de procesos como el venezolano radica en la más plena y radical participación de la gente. Esto genera problemas, como el retorno a los particularismos, verdad, pero al mismo tiempo es una puerta para construir democracias de nuevo tipo que superen las limitaciones y restricciones de la democracia formal burguesa.

Darle más poder a la gente, de lo que ya se le ha dado hasta ahora, como ocurre con la organización de consejos comunales, pasa por seguir reduciendo la distancia entre los representantes y los representados, lo cual implica, en los hechos, anular los dispositivos enajenantes y usurpadores de la anquilosada democracia representativa.

Claro, caminar en la dirección de organizar el poder de manera radicalmente distinta al pasado, exige el cumplimiento de tareas paralelas que Chávez las ha ido desarrollando y demandando en los últimos años: la cualificación del Psuv, la ampliación del Polo Patriótico y de las organizaciones sociales.

El tránsito hacia un estado pleno —que implica una suerte de no estado como sostenía Marx—, donde las tareas educativas y productivas sean más importantes que las represivas y donde el estado en su forma restringida se diluya en la sociedad —como afirmaba Gramsci—, impone esa amplia participación de los hombres y mujeres.

Por lo tanto, si de nuevo tipo de poder se trata, el desafío no solo es para Chávez, sino para todos los venezolanos que aspiren a superar el capitalismo. El presidente venezolano ha insistido siempre en el tema. Mientras haya capitalismo, no hay ni tiempo ni espacio para el descanso.

Be the first to comment

Deja un comentario