diciembre 5, 2020

Hacia una democracia deliberativa

La idea de democracia contiene en si misma la idea de deliberación, es decir de la toma de decisiones a través del diálogo y la discusión.

Pericles, en el siglo V a.C. había mencionado que del mismo modo que los que se ocupan de los asuntos públicos pueden ocuparse simultáneamente de los negocios privados, también aquellos que se dedican a actividades particulares entienden de política en medida no menor, porque solamente entre nosotros el que no se interesa por la política no es considerado como persona pacífica, sino como un ser inútil, y nosotros mismos, tanto si tomamos decisiones como si estudiamos cuidadosamente los acontecimientos, consideramos no que las discusiones sean una rémora para las acciones, sino más bien que es perjudicial no examinar las cosas a fondo con los debates, antes de pasar a la acción 1.

El diálogo y el debate suponen conversaciones sucesivas en las cuales las personas hablan y escuchan consecutivamente. Esta acción, que no es otra que la de deliberar, es necesaria para llegar a un conocimiento mínimo y un consenso básico para las decisiones, así el escenario de la toma de decisiones sea otro distinto al de una asamblea, por ejemplo una decisión por voto en la que la decisión se la tome por mayoría, y se genere medidas mínimas de respeto a la voz de las minorías.

En el diálogo y el debate, no se trata sólo de persuadir y/o convencer a los otros, sino, y ante todo, ampliar el horizonte del problema a ser resuelto. Por ejemplo es reducido el horizonte que se puede lograr si la discusión sobre subir o no el precio del pan es un debate que se da sólo entre panaderos y dueños de las panaderías. Es lógico que el horizonte sea el de acrecentar los propios beneficios y la defensa de los propios intereses. Pero si a este debate invitamos a juntas de vecinos, a los sindicatos de transportistas, al gremio de importadores de harina de trigo, a algunos economistas y a representantes del gobierno, el horizonte se amplía, es decir ya no se tratará sólo de acrecentar los beneficios de los panaderos, sino reflexionar sobre el impacto de esta medida por ejemplo en el precio del pasaje de transporte, en el precio de la gasolina, en el balance de las importaciones y exportaciones, y así en el impacto directo al bolsillo de la población.

El diálogo y el debate, en consecuencia, permiten ampliar el horizonte de lo que se debate, y así también permite transformar la subjetividad y la posición de los sujetos que desarrollan el debate.

De lo que trata la democracia deliberativa es de lograr, primero la subjetividad colectiva, es decir concretar al sujeto colectivo el cual sólo nace en el debate, en la discusión. Después, o en segundo término, la cooperación colectiva para la toma de decisiones. No puede hablarse propiamente de una decisión colectiva si el colectivo de seres humanos no ha deliberado antes de la decisión, y no ha previsto las consecuencias de la misma.

Si bien la democracia deliberativa pertenece a la democracia directa, la posibilidad de la toma de decisiones aun en democracias representativas se ve mejorada con prácticas de democracia deliberativa. Es lógico que la democracia deliberativa precisa de espacios públicos para el debate político, es decir es necesario el concurso de asambleas, de cabildos, de congresos, de juntas, consejos, rondas, en las cuales se generen las condiciones de posibilidad para el debate colectivo, de carácter oral, público y contradictorio.

Para la deliberación se debe seleccionar la calidad de las temáticas, pues la calidad del debate dependerá del conocimiento que se tenga de las materias. Lo cual no significa que no se pueda hablar de materias difíciles o complejas, sino que se tiene que advertir de la complejidad de la materia para que no se tomen decisiones superficiales. Asimismo el debate nunca debe cerrarse, la posibilidad abierta al disenso permite evitar el cierre de un espacio de discusión y en consecuencia de un espacio político democrático.

¿Qué es la deliberación?

Deliberar es explorar por todas partes y de todos los modos posibles, cualquier tema, actividad o cuestión que se ha propuesto a debate, o sobre la cual se haya pedido una solución. El acto mismo de deliberar tiene que ver con medir, con pesar las posibles decisiones, es decir visibilizar las razones en pro y en contra.

La discusión, oral, pública y contradictoria es la esencia de la deliberación. La deliberación convoca a una querella discursiva que es el núcleo democrático de la política. La deliberación no culmina necesariamente en un consenso, incluso es necesario apreciar el disenso que permite a la deliberación ser un espacio abierto a la querella discursiva.

El disentir, en consecuencia, se convierte en el núcleo democrático al cual nos referíamos. El disentir se constituye en un derecho democrático en cualquier espacio de deliberación.

Si bien disentir es en si la posibilidad abierta a la discusión, existen mínimos de consenso sobre los cuales no es posible deliberar, estos mínimos de consenso se refieren a acuerdos previos y generalmente culturales o políticos, por ejemplo el consenso de la deliberación, es decir el consenso de que los seres humanos en igualdad van a deliberar un asunto, el consenso mínimo de lenguaje que permite el diálogo y el debate en la deliberación. No sería posible llevar a cabo una deliberación sino hay acuerdos mínimos de lo que significan las palabras, o acuerdos mínimos para re significarlas y otorgarles otros significados. La querella por el sentido y los significados, al igual que la querella por la representación o la construcción de la realidad, en un debate, son los mínimos necesarios para la deliberación.

Los espacios políticos

Para la deliberación es necesaria la construcción de espacios públicos que a la vez se transformen en espacios políticos.

El primer espacio público es la palabra, es el lenguaje.

Para el biólogo chileno Humberto Maturana 2 el hombre vive en el lenguaje y disfruta del lenguajear.

El lenguaje significa comunicarse y ser entendido, a esto Maturana llama coordinación de coordinaciones conductuales.

Este juego de coordinaciones de coordinaciones conductuales crean una red de conversaciones, este ambiente del conversar es algo que uno aprende, y al aprenderlo se entrelazan nuestras emociones, porque las demostramos al comunicarnos, las emociones hacen que se produzca intimidad que es la única forma en la que nace y se desarrolla el lenguaje.

Entre las emociones, la que destaca Maturana es el amor, como la emoción fundamental, es esta emoción la que hace nacer no solo al lenguaje sino también lo social, pero el amor solo es posible cuando aceptamos al otro, como un otro legítimo, es decir lo situamos al otro como a uno mismo.

Ahora bien la democracia surge en el momento en que se configura un espacio público, es decir un lugar o una cosa accesible a todos. Para que se pueda vivir en democracia debe existir un espacio en común, donde se pueda reflexionar, pensar, conversar, etc. El espacio público también es un tema que interesa a todos por ser miembros de una comunidad, este espacio público lo transforma el ser humano en un espacio político.

Para Maturana la democracia es una creación humana, nacida de la cosa pública, que es un proyecto sustentado por la emoción que da lugar a la acción, es un proyecto de vida un proyecto común porque nos involucra a todos como seres humanos. La democracia no es perfecta, requiere un compromiso frente a la vida y frente a uno mismo, por eso la democracia es una obra de arte.

Los espacios públicos y políticos necesarios para la deliberación son básicamente construidos en la interacción de los seres humanos. Todo espacio público y político es un espacio que nace en la cooperación de los seres humanos, estos son básicamente las asambleas, los cabildos, las juntas, las rondas, los consejos, las reuniones espontáneas entre seres humanos.

Estos espacios públicos y políticos deben ser auspiciados por la política democrática, la cual no sólo debe generar las condiciones físicas e institucionales de posibilidad del debate, sino también garantizar el fluir de la información como materia misma del debate, de la discusión.

1          Extracto de la oración fúnebre de Pericles, recogida por el historiador griego Tucídides. Para una mayor información consulte a del Águila, Rafael y otros. 2003. La democracia en sus textos. Madrid – España: Alianza.

2          Para una mayor información consulte a Maturana, Humberto. 2001. La democracia es una obra de arte. Bogotá – Colombia: Ed. Mesa Redonda, Magisterio.

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