octubre 23, 2020

En el mundo y en Bolivia trabajo doméstico ya no es “asunto doméstico”

Bolivia es el cuarto país es ratificar el Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre trabajo doméstico y consolida avances en la defensa y ejercicio de los derechos laborales de las trabajadoras del hogar, la mayoría mujeres jóvenes migrantes y que se suman a las casi 100 millones de trabajadoras domésticas del mundo.

Si bien el país cuenta desde el 2003 con la ley de Regulación del Trabajo Asalariado del Hogar que prevé ocho horas de trabajo para las trabajadoras “cama afuera” y 10 para quienes vivan en el domicilio de la empleadora, vacación pagada, indemnización por años de servicio, desahucio en caso de despido injustificado, pago de aguinaldos, afiliación a la Caja Nacional de Salud (CNS), el Convenio 189 refuerza los derechos laborales de millones de mujeres en el mundo insertas en la denominada economía informal y las homologa a la economía formal, estableciendo condiciones justas de empleo y protección contra todas las formas de abuso, acoso y violencia.

Desde hace casi una década enfrentamos el desafío de considerar al trabajo doméstico como digno y decente, mediado por relaciones de respeto mutuo, sin discriminación, sin maltrato, explotación o servidumbre, hechos que comúnmente se encubren por relaciones de compadrazgo o madrinazgo, en distintos estamentos sociales, y que encubren no solo el acoso sexual sino las violaciones y el ejercicio de todo tipo de violencias, desde la verbal hasta el no reconocimiento de los hijos engendrados y su total abandono.

Con el Convenio 189 el trabajo doméstico se reconoce explícitamente que esta importante actividad económica es esencial no sólo para el buen funcionamiento de cientos de miles de hogares y de los mercados laborales, porque garantizan el cuidado de la niñez y el trabajo de sus progenitores.

Cuanto menos, millones de trabajadores domésticos ganan menos del salario mínimo, y pocas veces se benefician del seguro de enfermedad, vacaciones pagadas o tiempo libre. Si te ausentas un día por enfermedad, es probable que te despidan, sin ninguna prestación por desempleo. En algunas partes del mundo, los trabajadores domésticos enfrentan abusos físicos y sexuales, aislamiento, condiciones similares a la esclavitud, y hasta la muerte.

A nivel mundial, las mujeres constituyen más del 80 por ciento de los trabajadores domésticos, unos 44 millones en total. Y esta cifra está creciendo bajo la presión de los cambios demográficos y sociales, aumentando las desigualdades de ingreso, lugares de trabajo poco favorables a la vida familiar y políticas públicas inadecuadas.

Datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) registran que a nivel mundial, las mujeres constituyen más del 80 por ciento de l/aos trabajadores doméstic/aos, unos 44 millones en total, cifra que va en ascenso por la presión de los cambios demográficos y sociales, aunque persisten las desigualdades de ingreso, la explotación, lugares de trabajo poco favorables, el maltrato y las debilidades de los Estados para garantizar el ejercicio de derechos.

La OIT también registra que millones de trabajadore/as doméstic/aos ganan menos del salario mínimo, y pocas veces se benefician de seguros de enfermedad, vacaciones pagadas o tiempo libre y que en algunas partes del mundo, los trabajadores domésticos enfrentan abusos físicos y sexuales, aislamiento, condiciones similares a la esclavitud, y hasta la muerte.

En Bolivia desde inicios del siglo se han constituido sindicatos, diversas asociaciones y federaciones de trabajadoras del hogar que permanente realizan acciones de promoción y defensa de sus derechos, como “Somos trabajadoras del hogar con orgullo y dignidad” y que han abierto un espacio diario de difusión en Radio Deseo de Mujeres Creando, que rompen la estigmatización y la victimización de las trabajadoras del hogar, son avances, pero aún como sociedad nos queda un largo camino por recorrer.

*          Periodista y feminista queer

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