octubre 23, 2020

Lo que esperamos del proceso este año

  1. Contextualización

Para ser realistas en el planteamiento de lo que queremos para el 2013, necesariamente tenemos que considerar las bases materiales (bases objetivas) que nos dejó el 2012, conjugando con las condiciones inmateriales (bases subjetivas). Con esta visión podemos despegar con la misión de lo que podemos hacer y/o esperar del proceso de cambio para el 2013 para evitar el estancamiento y peor aún, un probable retroceso.

1.1. El contexto interno

Lo nacional, plurinacional, autonomías, cambios consolidados, iniciados y en proceso; la economía, lo social, lo político y lo ético y moral públicos, constituyen un todo que trataremos de resumirlo así:

  1. Buen desempeño de la macroeconomía con reservas internacionales récord.
  2. La defensa y soberanía plena sobre los recursos naturales es un proceso incompleto.
  3. La industrialización de los recursos naturales tiene algunas señales positivas pero está lejos de ser asumida como prioridad como lo establece la CPE.
  4. Deterioro del proceso, por la dispersión y falta de unidad de las bases sociales de sustentación del proceso, pero aún sin riesgo de ruptura. Debilitamiento, nada más.
  5. Falta de clarificación ideológica entre socialismo ortodoxo (real), del siglo XXI (la nueva propuesta) y el socialismo comunitario asumido en algunos niveles del Gobierno pero muy poco o nada por los movimientos sociales.
  6. Fuertes contradicciones en el seno del movimiento obrero entre sumarse al proceso de cambio y/o no ser “oficialistas”; entre posiciones radicales de extrema izquierda y fuertes enclaves neoliberales que persisten entre la clase obrera.
  7. Lento avance de los proceso de consolidación de las autonomías.
  8. Mayor visibilidad de las contradicciones entre los propósitos del cambio con la realidad: caso de la renovación judicial, de la lucha anticorrupción, del resguardo de la ética y la moralidad públicas.
  9. Rebasamiento de la institucionalidad responsable de la seguridad ciudadana, por causa de la delincuencia que por ahora parece incontrolable generando una especie de inseguridad ciudadana generalizada.

1.2. Contexto externo

  1. Favorables condiciones políticas latinoamericanas para la conformación y viabilización del bloque progresista del cual Bolivia forma parte (UNASUR, MERCOSUR, ALBA). La CAN es muy contradictoria aún.
  2. Fortalecimiento de la tendencia antiimperialista en Latinoamérica y mayor capacidad de resistencia a las crisis económicas generadas en el imperio y sus aliados del norte (USA y la UE)
  3. Agresividad e injerencia política y militar del imperio norteamericano a nivel mundial (contra el mundo árabe, Irán, Corea del Norte y estrategia militar y económica contra China) y patrocinio de políticas contra el bloque progresista de América Latina como el Pacto del Pacífico y las Bases militares en Colombia, Paraguay y otros.

  1. Lo que podemos hacer y/o esperamos en el 2013

Dada la extensión posible de este trabajo, el resumen será mucho más apretado que el anterior:

2.1. En lo interno:

  1. Facilitar y acelerar la inversión pública en la producción de alimentos y la industrialización de los recursos naturales.
  2. Completar la recuperación y ejercicio soberano sobre los recursos naturales y su industrialización con productos acabados con mayor valor agregado. En el caso de la minería, no quedarse solamente en la fundición y producción de metales porque continúan siendo materia prima exportable.
  3. Impulsar, crear y desarrollar el Comité Boliviano de Ciencia y Tecnología (CBCT), mediante Ley que otorgue el recurso suficiente para su funcionalidad; proponemos el 2 % del PIB (los países desarrollados destinan entre el 3 y 4 % de sus PIB para la C y T).
  4. Elaborar, sancionar y promulgar las nuevas leyes: de Hidrocarburos, de Minería y de Energía, que modifiquen las estructuras neoliberales que aún persisten en los rubros estratégicos para el desarrollo nacional, como son hidrocarburos, minería, energía y servicios de carácter social
  5. Que las micro y pequeñas empresas productivas y de servicios, así como las cooperativas, en alianza tácita o explícita con niveles del Estado, empiecen una transición del área privada hacia la EMPRESA SOCIAL COMUNITARIA, para generar el producto social que facilite la distribución igualitaria según el trabajo con un alto porcentaje para la creación de un fondo social común de lucha real y efectiva contra la pobreza.
  6. Que toda la estructura productiva y de servicios asuma los nuevos paradigmas de la responsabilidad social y ambiental en políticas del desarrollo para el Vivir Bien.
  7. Reducción del desempleo al mínimo (oficialmente se reconoce un 5 %, los datos no oficiales mencionan un 9 %) y ampliación masiva del empleo productivo y digno, mediante el impulso a la producción, a la industrialización y mejoramiento de los servicios públicos.
  8. Con la experiencia del TIPNIS, acelerar el proceso de integración vial, realizando oportunamente y bien todo el proceso requerido para el efecto.
  9. Elaborar, sancionar y promulgar la Ley de Participación y Control Social acorde a la CPE, a la historia y a los principios que faciliten una real participación y control social.

2.2. En lo externo

  1. No retroceder, menos claudicar en las políticas de reivindicación marítima de manera coherente, en los niveles bilateral, multilateral o continental y en la Justicia Internacional.
  2. Defensa intransigente de la soberanía nacional en todos los aspectos de política exterior. Reforzar, para ello, todos los niveles de nuestra diplomacia y no descuidar la diplomacia de los pueblos.
  3. Como una de las políticas externas, iniciar hasta lograr la declaratoria de que la ciencia y la tecnología, son patrimonio de la humanidad. Con ello facilitamos la industrialización de todos los pueblos subdesarrollados y lograremos un acercamiento de las grandes diferencias tecnológicas y, por tanto, mayor equidad en el desarrollo de todos los pueblos del planeta.
  4. Contra la globalización del capital a nivel planetario bajo el modelo neoliberal, fortalecer las políticas progresistas, antiimperialistas y socialistas de los pueblos, naciones y Estados del mundo, para la derrota total del imperio neoliberal y la construcción de un mundo más justo, solidario y socialista.

2.3. Los sujetos del cambio

Nada de lo que esperamos en el 2013, se podría lograr si continúan las contradicciones (por ahora no antagónicas) entre las bases sociales del proceso y los instrumentos ya conocidos como el Gobierno y el MAS-IPSP, por eso es muy importante, no hablar del sujeto del cambio, sino de los sujetos a los que hay que reunirlos, unirlos y conducirlos unitariamente para fortalecer, ampliar, profundizar y acelerar el cambio. Para ello será necesario, tomar algunas prioridades en el 2013 como sigue:

  1. Reajustar la institucionalidad del Estado acorde a los mandatos de la CPE
  2. Modificar con la celeridad del caso, la normatividad técnico-administrativa aceptable de confianza política e idoneidad profesional para las tareas urgentes del cambio.
  3. En los marcos del irrestricto ejercicio democrático interno en todos los sujetos del cambio, aplicar con rigor el centralismo democrático; sin democracia hay autoritarismos y sin centralismo habría democratismo rayano en el caos.
  4. Evitar los caudillismos y toda forma que derivase en ello; promocionar verdaderos líderes políticos, sociales, empresariales y hasta deportivos, que ejerciten el liderazgo colectivo, democrático, eficiente, claro y de vanguardia para acelerar el proceso.
  5. Con la participación y el Control Social aplicado efectivamente, ejercer una vigilancia socio-política e ideológica de los actores y ejecutores de áreas claves del proceso de cambio, sancionando la corrupción en todas sus formas y depurar los instrumentos de los enemigos incrustados internamente en el proceso.

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La corrupción no duerme

Idón Moisés Chivi Vargas

Qué duda cabe, debatir la corrupción, es una tarea ineludible de la revolución política y descolonizadora. Es un asunto que debe tratarse con rigurosidad estratégica: Ver de cerca, lo que nos oferta a lo lejos, la coyuntura.

Y la coyuntura está cargada de un tema eje: la red de extorsionadores.

Este tema ha cargado la tinta de analistas, politólogos, futurólogos, dóxofos y sábelotodos.

Es un tema de coyuntura política, pero que a diferencia de otras coyunturas, devela y revela la política en su forma comprimida, en formato de crisis, y la crisis -como diría Zavaleta- es un método de conocimiento.

Por eso la red de extorsionadores, supera con creces la idea de un clan satánico compuesto por abogados del Órgano Ejecutivo, el Judicial -incluido el Ministerio Público.

Pone en evidencia que la economía política de la corrupción, no es ese pequeño pago en la fila para los carnets, la coima al varita por una infracción de tránsito, sino que es capaz de afectar intereses de Estado, que es capaz de afectar negativamente la imagen ética de la revolución y con ello la posibilidad de acelerar la transformación económica hacia el socialismo.

Esta red explica -en su estructura intima-, los déficits institucionales de un Estado todavía débil en una transición difícil, una transición que nos oferta a cada paso, casi como destino sonso, el retorno del colonialismo interno, el imperial y el transnacional.

Por ello es que la red de extorsionadores, nos exige, nos impele, a explicarnos la corrupción, no como un problema de “chicos malos” y “chicos buenos”. De “malos abogados” y “buenos abogados”, sino como un problema político que puede tener serias consecuencias en los avances de la revolución.

Dicho de otra forma, mientras por un lado la revolución avanza raudamente (en lo económico y social), por el otro, se gesta -oculta y subrepticiamente-, una restauración neoliberal. ¿Acaso no hubo régimen más corrupto que el neoliberalismo?

El capitalismo no duerme, quiso decir el presidente Evo, cuando se refirió a la corrupción.

Es que la corrupción se constituye en el núcleo difuso del capitalismo, es decir la corrupción es capitalismo, pero capitalismo difuso.

La corrupción se nutre del capitalismo a la vez que nutre al capitalismo. Es un camino de doble vía.

Y es difuso porque se encubre, porque a la vez que se muestra como delito, el capitalismo necesita de este delito para la reproducción ampliada de la acumulación genocida.

Es difuso además, porque se diluye entre la tolerancia social y el encubrimiento político y del encubrimiento político a la tolerancia social.

La empresa capitalista por excelencia, fue corrupta. Efectivamente la invasión de lo que hoy conocemos como América, y que nuestros abuelos indios Kuna, llamaban Abya Yala, fue una empresa mercantil, que al inaugurar la modernidad estaba abriendo las compuertas para el ascenso del capitalismo.

Desde Colón a nuestros días, la historia de la corrupción está ligada indisolublemente a la historia de la modernidad en todas sus formas estatales (Virreynatos y Republicas)

La historia de la infamia nos enseña, que el colonialismo necesita de la corrupción, como el capitalismo necesita de la corrupción, son una pareja inseparable.

Y el modelo neoliberal, no fue ajena al fenómeno, sino el campo amplificador que en lo temporal, al menos en Bolivia, data desde 1986 hasta el 2005.

Por ello, debatir la corrupción al interior de nuestra revolución, al interior de nuestras instituciones, al interior de nuestras propias organizaciones sociales, es algo que no se puede dejar de lado, es una tarea para la formación de cuadros.

No podemos cerrar el caso echando la culpa a un grupo de amigos que se “aprovecharon de la confianza”

Y este debate, tiene que darse como lo dijo en una ocasión la dirigenta Julia Ramos “sin enojarse”.

No es casual, pues que la propia definición de corrupción sea tan amplia como tan cerrada a la vez. Su ambigüedad, merece ponerse en tela de juicio y con ello ampliar el campo conceptual de nuestra revolución.

Solo cuando la palabra tiene una dirección correcta es posible un uso políticamente acertado, con horizonte histórico sobre las posibilidades y límites de la revolución.

La ambigüedad de la palabra es aliada del capitalismo, como del colonialismo, porque ayuda a encubrir lo que merece destaparse, porque tapa lo evidente para mostrar la farsa como verdad.

Aquí la desambiguación del concepto equivale a la descolonización del lenguaje, particularmente del lenguaje político.

Y la corrupción, nos ha mostrado al menos en dos veces ya, su peligrosidad política, su fondo y sus formas, los agentes subjetivos que actúan y las embajadas que están por los costados.

Su peligrosidad raya en la desmoralización de la militancia popular.

Su fondo y sus formas son esencialmente capitalistas y colonialistas, son la antítesis de la ética protestante planteada por Weber.

Los agentes subjetivos provienen de diversos segmentos, y de diferentes espacios sociales de poder, pero muy particularmente profesionales del derecho. Lo que denuncia lo conservadora que es la formación del jurista en tierras de matriz colonial. Si un agente colonial queremos encontrar, miremos a la profesión de la abogacía. Las excepciones -en este caso al menos-, lo único que hacen es confirmar la regla.

Y la embajada americana no está ausente. Es la que menos aparece, pero es -en general-, la que más esfuerzos ha realizado para el caso Ostreicher, aunque no por los canales formales, sino por otros poco convencionales, como aquellos legisladores norteamericanos que se aparecieron por estas tierras.

La corrupción no duerme dijo el presidente, el capitalismo no duerme, está al acecho como una hiena, como un chacal.

La corrupción es la aliada fundamental del capitalismo y de los colonialismos interno, imperial y transnacional contemporáneos.

Su puesta en debate es urgente, como urgente es la construcción de la ética pública y un sistema de sanciones fortísimo pero a la vez apegado a la Constitución y los límites del poder sancionador estatal.

Nos toca, como lo diría el Ché: “Ventilar las cuestiones prácticas al calor de las divergencias concretas”

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