octubre 26, 2020

Rompecabezas electoral

por: Mario A. Antezana

Los artículos post electoralistas trillados, publican cifras estadísticas que revelan quienes son, el gran vencedor y los derrotados; también relatan un menjunje de posibles causantes, que explican las diversas razones del comportamiento electoral de la población a objeto de análisis; variables que posiblemente son vendidas como “cuasi” verdades absolutas que encierran el tema electoral. No obstante y evitando enlistar varias de las razones de los resultados de la elección de Beni para gobernador/ra del domingo pasado (20-1-2013), lo que se intentará hacer a continuación, es poner en claro que las causantes de los resultados electorales son poco evidentes y por lo tanto, es muy difícil enumerar de manera rígida, que pesó con en el ciudadano a la hora de emitir su voto. Se debe concebir que analizar el comportamiento del electorado, conlleva muchas variables que andan desprendidas y desconectadas entre sí. Hacer el ejercicio de razonar el comportamiento humano en elecciones, equivaldría a armar uno de esos rompecabezas que traen en su mayoría un gran cielo celeste, con una pequeña cabaña abajo, e inútil sería el intento de utilizar la caja de muestra para armar todas las piezas.

Obviamente y no siendo tan fatalista hay razones claras y perceptibles al olfato político, que evidencian de manera rápida y expresa ciertos factores que explican los resultados de la elección. Dichos aspectos influyentes, fueron ya manifestados (Ej. electores se movilizaron por tiempo de zafra, y otros varios). De la misma manera y dejando de lado lo perceptible y complejo que es interpretar las motivaciones electorales del votante (otros ya hicieron el intento), se debe considerar que cada resultado de una elección trae con si mensajes obvios y mensajes ocultos y decodificarlos implica más que destrezas políticas. En ese sentido abstracto, no hay mejor decodificador que el tiempo y para ello no hay otra que tener paciencia. Es decir no se puede hacer autopsia de un vivo, cuando todavía no está muerto y menos si andaba de parranda. Cada día, es posible encontrar un elemento más que permita decodificar la elección pasada, debido a que el chaki del fenómeno electoral reciente, nubla los hechos de reciente acontecimiento. En ese marco y como producto de esta neblina fresca, se está haciendo una serie de interpretaciones y lecturas, que desde una óptica personal no son correctas.

La mayoría por simple lógica, visibiliza a los votantes de la primera fuerza, sin considerar al otro porcentaje restante (No ganador). Claro que es obvio el mensaje depositado en las urnas por parte de los ganadores, pero debido a la mala lectura de la elección en su conjunto, se intenta hacer creer que lo local es una batería de prueba para el escenario político nacional que se avecina. En este sentido, convencerse y convencer al resto de que las elecciones locales son un termómetro para las elecciones del año 2014, es pecar de inocente o que se padece de una ceguera política agraviada. No es viable medir resultados de una elección local, como posible escenario similar de una elección nacional, debido a que cada una de estas obedece a sus propias particularidades y aspectos singulares, que dependen de una combinación de factores que van más allá de los actores. Si bien en cada elección existen variables subjetivas, que pueden modificarse constantemente en el tiempo, o por acción directa de los competidores, las elecciones nacionales funcionan en un esquema no uní dimensional como pasa en un escenario electoral local. Las elecciones locales no tienen carga histórica, económica y política como en una elección nacional, es decir si bien en una elección local puede primar lo político-ideológico para el elector, (dependiendo del nivel de gobierno), se puede señalar que lo que está en juego, son hechos de alcance inmediato para el ciudadano (como ser caminos vecinales, basura, equipamiento, etc.), mientras que en una elección macro están en juego aspectos que van desde seguridad nacional, pobreza y temas que sobrepasan las fronteras nacionales.

Esta aclaración es válida, debido a que se está escuchando de manera casi constante que lo ocurrido en Beni es un posible preludio y formula que debe ser utilizada como antídoto para vencer al actual partido de gobierno. Sin embargo, no se está considerando que a la oposición carece de imaginación y por sobre todo madurez política, porque se puede ver anticipadamente, que a cada opositor le cuesta despojarse de su Katu sectorial-territorial, sin considerar el hecho de que hasta la fecha no hay un proyecto político serio de Estado de la oposición, sino más bien solo un vano intento de vencer a un partido gobernante. Puede sonar trillado y común, pero es una interpretación merecida y tampoco corresponde hacer más complicaciones, hasta que no se demuestre lo contrario.

Como se dijo anteriormente el tema electoral es un rompecabezas de miles de piezas y a la vez rompe cabezas de políticos, analistas y pajpakus; pero el tema electoral en Bolivia tiende a simplificarse entre un partido mayoritario con un amplio dominio en la geografía electoral versus, un partido o varios partidos de tendencia liberal conservadora, con relativa o poca presencia territorial. Lo único comparable entre la elección beniana reciente y el futuro escenario nacional para el año 2014, es que antes los procesos electorales nacionales y locales, se basaban un formato multipartidista rotatorio, tanto en el ámbito local como nacional, mientras que ahora y evidenciando la elección de Beni y comparando las anteriores elecciones nacionales desde 2006 para adelante, se debe notar que ahora la lógica tiende a ser bifurcada; un liberal o varios vs. un partido gobernante que conserva por lo mínimo un voto duro-fiel, que sobrepasa el 30%.

Por otra parte y cerrando las especulaciones electorales, lo relevante de la elección celebrada recientemente, es que el ganador silencios fue el Tribunal Supremo Electoral, dado que de igual manera e irresponsablemente, varios políticos y otros, en tiempos de comicios electorales dudaban de la seguridad de los procesos, haciendo alusión a posibles fraudes. Pero ahora parece que cesaron dichos temores y la institucionalidad y credibilidad del cuarto poder del Estado avanza. Este nuevo episodio de la historia de boliviana, que va más allá de evidenciar la profunda convicción del pueblo boliviano por la democracia, continua demostrando que los análisis coyunturales y categóricos no bastan para entender los procesos electorales, para un país, donde la reflexión profunda es carente y que por sobre todo el análisis simplista es vendido como pan caliente de ultima hora y aprovechado por políticos mal habidos.

Be the first to comment

Deja un comentario