octubre 25, 2020

El año de la serpiente china y el Katari boliviano

El 10 de febrero se inició según el calendario tradicional chino, el año 4711 de su historia. Este, es el año de la serpiente, uno de los doce animales del zodiaco chino, que según su cultura se caracteriza por su intuición, perspicacia, materialidad, solidaria. Sin embargo, también se caracteriza por no tomar en cuenta a quien no le pide consejo.

No queremos hacer de taumaturgos ni adivinos, pero hasta los signos del zodiaco chino, muestran los caminos prácticos del estilo de relación con esta República hermana y más hermana aún por ser socialista.

Pese a ser su antípoda, tenemos muchas cosas en común. Estando exactamente al otro lado del mundo es increíble la cantidad de semejanzas idiomáticas, conceptuales, estéticas y hasta en estructuras musicales que tenemos. Y si a eso añadimos algunos signos genéticos como la mancha denominada mongola que poseemos muchos de los andinos, sumados a los rasgos físicos de andinos y amazónicos, es indudable que poseemos una relación cultural y biológica muy anterior al llamado descubrimiento de Colón.

Hoy, la República Popular China es sin duda la locomotora del planeta. No sólo por la dinamicidad de su economía, sino por su pragmatismo y estrategias políticas para preservar su Estado Socialista en un momento de la historia en que se decía que el socialismo como el muro de Berlín, estaba destruido.

El Partido Comunista Chino supo desarrollar estrategias de sobrevivencia en un momento en que el capitalismo parecía copar todos los espacios planetarios e imponer su marca. La idea de romper la ortodoxia marxista y desarrollar una propuesta basada en las características propias de su formación económica, social y política, le permitió no sólo enfrentar el embate capitalista, sino que incluso lo funcionalizó para fortalecerse.

Recordemos que la R.P. China, posee el 45% de los bonos de la deuda interna norteamericana, y posee el control total de los recursos naturales estratégicos chinos, habiendo dado una gran lección de economía política en pleno neoliberalismo.

Al mismo tiempo, lo proyectó como estado socialista en el concierto mundial, abarcando todos los espacios que le fueron posibles en la esfera multilateral. Su peso en las Naciones Unidas hoy es indudable.

Por todo esto, hoy, la República Popular China, debe ser entendida como un potencial aliado estratégico del Estado Plurinacional.

Sin embargo, esta no puede ser sólo una Declaración. El ser aliado estratégico implica el desarrollar un acercamiento real, concreto, fáctico, práctico. No puede ser sólo un discurso.

Para ser aliados estratégicos necesitamos tener intereses estratégicos comunes. Y sin duda los tenemos.

Hemos avanzado sin duda en nuestras relaciones bilaterales. Se ha dado un salto sideral en la cooperación pasando del asfaltado de la Avenida Buenos Aires o la construcción de la Cinemateca, al Satélite Tupack Katari. Sin embargo, parece que este impulso se ha perdido.

La calidad de las relaciones se las mide de una manera holística, comenzando en la calidad de las legaciones diplomáticas y concluyendo en la dimensión de los acuerdos. El Estado Chino, es muy suspicaz en las señales que se les lanza y por supuesto, responde en la misma dimensión.

Es inconcebible que hasta el presente no tengamos una propuesta de política estratégica con la República Popular China. Todos los países del mundo la poseen cuando el Estado Plurinacional de Bolivia, sufre de proyectitis, en el falso entendido que la suma de proyectos hace a una estrategia. Debemos reconocer que no existe una sola voz de todo el Estado Plurinacional y sus ministerios, gobernaciones, municipios que sea capaz de construir esos lazos de construcción de la alianza estratégica. Todas las relaciones son puntuales, no están tejidas, entramadas, no son consistentes.

Y este, no sólo es un tema de Cancillería, es un tema y voluntad política de todas las expresiones estatales.

Alianzas estratégicas con China, en qué? dirán los agoreros pro occidentales. Por supuesto que existen probabilidades para ella.

Una de ellas es la alianza estratégica en torno a la industrialización y control del mercado mundial del litio. Bolivia tiene el 53% de las reservas mundiales y China el 17%. Ambos Estados podíamos dar ritmo y dirección en este tema estratégico al conjunto del planeta. Esa es la dimensión y proyección de las alianzas estratégicas que debemos construir con la República Popular China.

Además, esta alianza constituiría una definitiva acción geopolítica en contra de los intereses chilenos y su avance sobre territorio boliviano. Sin duda alguna, una acción de esta naturaleza, cambiaría la correlación de fuerzas en la región.

Recuperemos el impulso de nuestras relaciones entre Estados, compartamos intereses comunes en el ámbito de la construcción del socialismo con características propias y construyamos nuestra alianza estratégica bilateral.

Es hora que la serpiente china y el katari andino/amazónico se abracen y reconozcan como hermanos en sus culturas pero también en destinos políticos, económicos y sociales.

*          Fernando Rodriguez Ureña es zoociologo, con maestría en quimeras. Hizo su doctorado en la pluriversidad de Los Sauces en Lian Ma He Nan Lu. Alguna vez fingió como diplomático.

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