octubre 30, 2020

Despatriarcalización para erradicar la violencia

En este espacio me permito incluir una carta reflexiva que me envió una gran amiga víctima de violencia que agradece estar viva para contarlo: “Antes que nada, muchas gracias por el apoyo, definitivamente la solidaridad entre mujeres es una fuerza impresionante. Pienso que es fundamental seguir trabajando en la garantía de nuestros derechos y el ejercicio y garantía de los derechos humanos de todas y todos los bolivianos que se encuentran consagrados en nuestra Constitución.

El tema de la despatriarcalización, en el marco del proceso de la descolonización, es vital para seguir construyendo el vivir bien. La Ley Integral contra todas formas de violencia hacia las mujeres que ha priorizado el Presidente Evo Morales es una gran oportunidad, pero también sabemos que erradicar la violencia, así como la pobreza, lastimosamente no se eliminan sólo con las normas.

Es importante crear una fuerte institucionalidad y asignar recursos humanos y económicos y fortalecer la formación de los y las servidoras públicas encargadas de orientar a las víctimas de agresión. Que entiendan que llegamos confundidas, que muchas veces es la primera vez que nos enfrentamos al sistema judicial y el Estado, sus políticas y sus instituciones, deberían orientarnos en qué debemos hacer, cuáles son los pasos a seguir, darnos la dirección de las oficinas de las y los médicos forenses.

Facilitarnos una o un abogado de oficio, que no tengamos que peregrinar oficina tras oficina para buscar al fiscal, investigador/a, encargado/a de laboratorio y no sé cuantas personas más. En una situación tan dolorosa y difícil, donde llegas golpeada, deberías tener acompañamiento de un/a trabajador/a social o un/a psicóloga/a que te ayude a superar el trauma y te oriente en los pasos de la burocracia pública. Deberían darte copia de los trámites sin requerimiento de memorial u orden del fiscal, eso también implica una erogación de recursos.

Pienso en compañeras que no hablan o entienden el idioma, como muchas que llegan de las provincias, porque se sacrifica nuestra educación por la de los hombres. Creo que lo hemos ido superando con el Bono Juancito Pinto y otras políticas, pero no es suficiente.

Como sociedad, también tenemos que iniciar la discusión sobre el tema de nuestras relaciones sociales de poder, no es posible que los denominados “grupos vulnerables”: niños, jóvenes, mujeres, ancianos, indígenas, personas con discapacidad, seamos todos los que no son hombres adultos heterosexuales. Si hacemos cuentas seguramente seremos más los “vulnerables”, que ellos. Porqué no hablamos mejor de grupos vulnerabilizados, porque la situación de vulnerabilidad no es un tema intrínseco a la persona, sino el resultado de un proceso continuo de exclusión, discriminación y violencia sistemática por parte de los grupos de poder. No podemos seguir subordinados/as por los que tienen el poder de acceder a la propiedad de factores y medios de producción y espacios de toma de decisiones. Para que nunca más decidan por nosotras.

Es tiempo de empezar a descolonizar también el sistema y el proceso de cambio y empezar a trabajar temas estructurales pendientes en políticas sociales, encarando una discusión política sobre el tema de las relaciones de poder y violencia estructural.

Es muy triste pensar que de los cuatro casos de violencia ejercida sobre nosotras que conocí estas dos últimas semanas, soy la única que aun sigue viva, lo cual me compromete más en nuestra causa. Podemos vivir bien entre hombres y mujeres con felicidad, libertad, creatividad, solidaridad, respeto, armonía, para como dice el Presidente, pasar de la Protesta a la Propuesta.

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