octubre 20, 2020

La guerra de los medios contra Chávez

“Viendo esta multitud de personas, uno se pregunta si Chávez era tan malo como lo pintaban los medios”. Ese comentario pertenece a un ciudadano español el pasado jueves al observar las multitudinarias muestras de dolor por la muerte del Presidente de Venezuela, tanto en Caracas, como en otras ciudades venezolanas y en muchos países, especialmente de Latinoamérica.

Y es que los medios desarrollaron durante prácticamente los trece años de gobierno de Hugo Chávez, un frente de confrontación con su gobierno, en defensa de los intereses que fueron afectados por la revolución bolivariana y se ocuparon de llevar, especialmente al exterior, la imagen mentirosa de un Chávez autoritario, casi dictador, que hacía y deshacía a su gusto y antojo en su país.

Esa imagen era la que el imperio, a través de las transnacionales de la información, quiso posicionar en todo el mundo, para justificar en cualquier momento otro tipo de acciones en contra de Hugo Chávez y su gobierno. En muchos lugares la labor de desinformación de esos medios logró en parte su objetivo, aunque nunca pudieron hacerlo al interior de su país, donde la gente demostró en reiteradas oportunidades su confianza y su lealtad en el líder de la revolución.

La campaña contra Hugo Chávez en los medios se inició apenas la oligarquía venezolana y el imperialismo comprendieron que la revolución bolivariana apuntaba a un nuevo orden que era la revolución de los pobres, de los humildes, de los marginados, de aquellos que habían sido siempre los que permanecieron en silencio y, desde luego, eso era peligroso para sus intereses, era subversivo.

Ante la ausencia de una oposición con respaldo ciudadano, se acudió a los medios, estrategia repetida en varios países de nuestro continente contra gobiernos progresistas. Primero fue dentro de Venezuela, con los poderosos medios que durante años había constituido la derecha empresarial, como RCTV, Venevisión y Globovisión y fue desde allí desde donde se empezó el ataque a la revolución bolivariana y en particular a su líder. Esta guerra mediática contra Chávez formalmente se inicia el 2002, con el golpe de Estado que alejó al Presidente por unos días del gobierno y durante los cuales los medios incitaron al golpe, manipularon y mintieron sobre lo que sucedía en Venezuela, pero además ocultaron toda la movilización popular de respaldo al retorno del presidente.

Pero eso no quedó allá. Ante la evidencia del enorme crecimiento en la conciencia ciudadana venezolana del proyecto bolivariano, el imperio empezó el ataque en mayor escala, desde las transnacionales de la información. El gran aparato mediático imperial empezó a funcionar desde Nueva York, desde Madrid y, desde luego, desde varias capitales latinoamericanas.

Las elecciones del pasado año muestran en toda su magnitud la campaña contra la revolución bolivariana desde el exterior, cuando se supone que esas elecciones era un tema estrictamente interno de soberanía del pueblo venezolano. Un repaso rápido a la prensa y los medios televisivos españoles aporta argumentos contundentes para afirmar que desde febrero de 2012 los medios de comunicación españoles estuvieron haciendo campaña contra Chávez y a favor del candidato de la oposición.

Ángeles Diez Rodríguez afirma que “Esta campaña de propaganda que se esconde tras la apariencia de información no ha sido improvisada. De hecho arranca con la presentación de las primarias de la oposición construyendo adecuadamente la imagen del triunfador H. Capriles, un hombre totalmente desconocido para el público europeo y probablemente el estadounidense. No ha sido necesario hablar del perfil del presidente Chávez pues ha bastado con seguir alimentando una imagen ya construida durante años: populista (término que en Europa es negativo), dictador, agresivo, fanático, dogmático, frívolo, machista, etc.”

Las elecciones en Venezuela fueron planteadas sistemáticamente por los medios como si se tratara de una contienda bélica, agrega la periodista, “La inversión causa-efecto ha sido una de las técnicas de manipulación más habituales en relación a Venezuela: un enfrentamiento que es resultado de las provocaciones, un comentario del presidente Chávez que responde a un insulto o una amenaza, en los medios, se convierte en la causa de las denuncias de la oposición en vez de un efecto. No se informa sobre una campaña sino que se habla de un enfrentamiento Chávez-oposición y por supuesto se toma partido desde el pistoletazo de salida”, afirma.

Desde la capital de imperio la situación no fue diferente, aunque con mayor énfasis en el tema económico. Vale recordar lo sucedido en 2007, a propósito de la política de nacionalizaciones del gobierno venezolano.

The Washington Post, The New York Times y The Walll Street Journal, los tres más influyentes diarios estadounidenses, se sumaron a Washington y a Wall Street en la “valoración negativa” y en las críticas contra el proceso de nacionalización de la economía anunciado por el presidente venezolano Hugo Chávez.

En un editorial, el diario The Washington Post señaló que la “principal amenaza” del presidente Hugo Chávez no es su socialismo económico sino lo que pueda sufrir como consecuencia el pueblo venezolano. “Si cumple sus amenazas, se puede adelantar una sostenida reducción de las libertades y -si la historia del socialismo sirve de guía- un empobrecimiento nacional”, señalaba el editorial del Post.

Por su parte, The Wall Street Journal, vocero calificado del sionismo financiero de Wall Street, puso el tema en portada titulando: “Chávez pone al nuevo socialismo en una vía acelerada”. El diario define a las medidas anunciadas por Chávez como “la última de una serie de acciones destinadas a “estrechar las riendas del poder y usar las riquezas petroleras de su país para crear un modelo de desarrollo diferente”.

Por su parte, The New York Times, destacado vocero de la comunidad judía estadounidense, que atacó duramente a Chávez cuando éste criticó el genocidio de Israel en Líbano, puso el acento en los intereses comerciales y al consumo estadounidense afectado por los anuncios del presidente venezolano.

El Times afirmaba que Chávez “el vivo retrato de un hombre fuerte latinoamericano moderno- no se contenta con controlar su país de forma casi total en lo político y militar. Ahora ha endurecido su control sobre la economía venezolana. Es una mala noticia para los inversionistas extranjeros, aunque aún más para el pueblo venezolano que tendrá que pagar el precio de una plaga económica aumentado la ineficiencia y la corrupción”.

Desalentados por que pese a la campaña desatada por las transnacionales de la manipulación y la mentira, la figura de Chávez crecía más y más, dentro y fuera de Venezuela, encontraron una última oportunidad para tratar de destruir a Hugo Chávez, en su enfermedad.

Llenaron sus páginas con pronósticos sobre el futuro del Presidente Chávez, cuánto tiempo de quedaba de vida, cuál era el diagnóstico de su enfermedad, si estaba en Cuba, si estaba en la Habana, si estaba vivo o estaba muerto. El diario El País de España publicó el pasado mes de enero una fotografía falsa de Hugo Chávez, en la cual se lo mostraba entubado, la misma que recibió una condena unánime en su propio país y especialmente en Latinoamérica, pese a que el diario español retiró la fotografía y trató de justificar su desatinada publicación.

Todo aquello no fue casual, respondía a una estrategia destinada a desestabilizar al gobierno venezolano y crear las condiciones para una salida no democrática impulsada por el imperio, ante la eventualidad de un final fatal. Los tres últimos meses dieron paso a lo que Ricardo Bajo denominó “periodismo necrológico”. Chávez murió en los medios muchas veces, antes del 5 de febrero.

Incluso a su muerte la prensa pro imperialista no descansó. Con titulares como “El caudillo se calla” del Periódico de España, “La enfermedad derrota a Chávez”, de El País de España o “la muerte de Chávez abre incierta etapa en Venezuela” de El Mercurio de Chile, esta prensa mostró su faceta más patética.

Chávez no ha muerto, como dijo el Vicepresidente de Bolivia, quienes luchan por su pueblo no mueren. El vive y vivirá por siempre en el corazón de todos los latinoamericanos que creemos en que otro mundo es posible. Quienes soñaron con su muerte, con matarlo en vida, perdieron la batalla. La batalla de los medios contra Chávez, incluso de muerto la seguirá ganando el Comandante.

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