octubre 21, 2020

Venezuela en la mira

Los resultado electorales de Venezuela, no son lo que esperábamos, de hecho desde diversos lugares estuvimos monitoreando no solo el proceso electoral, sino los desarrollos en los cuales la derecha se iba enfrascando, porque Venezuela es el espejo en el cual la derecha boliviana se mira, recordemos: i) candidato de unidad en Venezuela, candidato de unidad en Bolivia, ii) cacerolazos en Venezuela, cacerolazos en Bolivia (lo propuso el inefable bombón)

Volviendo al tema, nuestro optimismo estuvo acompañado de una cierta dosis de ingenuidad y falta de lectura sobre la realidad… y eso —en política— tiene sus consecuencias y muchas consecuencias de coyuntura nos alertan sobre lo que se viene.

Concentrar las energías en el balance es, no solo de extrema urgencia, sino de importancia estratégica para comprender el campo político latinoamericano a través de Venezuela, pues este país tuvo que soportar una tragedia popular con Hugo Chávez como protagonista principal, camarada que murió siendo rojo, bien rojo, totalmente rojo de socialismo.

Venezuela nos enseña a través de su experiencia, lo difícil que es vivir una transición política, lo duro que resulta darle continuidad a un estilo de hacer gestión pública y lo complicado de dirigir un modelo de gestión mediática sobre la herencia de un gigante.

Los resultados electorales de la era Chávez no se repetirán jamás como herencia sino como fatalidad, ya que Hugo Chávez marco a sangre y fuego un estilo de hacer política, un estilo de fiesta popular, contra ello es casi imposible luchar sin traicionar al profesor, y eso le toco a Nicolás Maduro y no traiciono al profesor.

Primero: Es cierto que Venezuela tiene crisis económica, pero no es la crisis económica del capitalismo, sino la crisis de un modelo de transición del capitalismo al socialismo, es decir Venezuela tiene que resolver los traumas colectivos de incertidumbres propias del paso de una sociedad a otra. Entonces el primer problema que Maduro tiene que resolver, es el problema de la transición, y a raíz del golpe promovido por Enrique Capriles, lo anuncio de modo firme al señalar que “su gobierno iba a radicalizar la revolución”, ¡en buena hora!

Venezuela tiene un Constitución Política que no solo establece la República Bolivariana, sino que además prepara el terreno político legal para la construcción del socialismo del siglo XXI, diseñada en 1999 la Constitución Política de la República Bolivariana de Venezuela es la primera en su naturaleza, le siguen en orden de tiempo la de Ecuador (2008) y la de Bolivia (2009), es decir le siguen en la construcción del socialismo, claro que con sus propias diferencias, en Ecuador el socialismo del Sumaj Kawsay, en Bolivia el Socialismo Comunitario.

Segundo: Venezuela tiene que resolver el modelo extractivista y rentista, pues este modelo de economía no genera solidaridad social que se expresa en votos, sino que dispersa la cohesión electoral y aquí es donde la derecha hace de las suyas.

Tercero: Un aspecto casi inadvertido del proceso político es que la lucha simbólica, determinante a la hora de llenar los vacíos ideológicos, fue ganada por la derecha  apenas se inició la campaña, mientras Nicolás Maduro y Leopoldo López se cuelgan de Hugo Chávez como nombre del comando de campaña, en una acción política inesperada los caprilistas se cuelgan de Simón Bolívar como símbolo de su “comando”, las cosas quedaron entonces como Comando “Hugo Chávez” para Nicolás Maduro y el Comando “Simón Bolívar” de Nicolás Capriles, esta disputa simbólica tuvo sus efectos en los sectores sociales menos politizados, clases medias, juventudes y lumpen.

Cuarto: La clase media en Venezuela constituye un campo social volátil, su política de alianzas está sujeta a la cooptación económica y de ascenso político, su aspiración a dejar de ser clase media, para pasar a ser clase alta, que de hecho es normal, la convierte en un polo electoral donde hay que hacer enormes esfuerzos para lograr su conversión en cuadros orgánicos de la revolución.

Quinto: Es con la movilización de la clase media, que hoy se está preparando el golpe derechista, no cuentan con sectores populares, sino con universitarios y activistas barriales, jóvenes desencantados y dirigentes políticos que fueron expulsados del núcleo social duro.

Sexto: la idea de democracia nos muestra que una es la democracia socialista y otra la democracia de derechas, esta última tiene al golpe como arma táctica.

Y aquí debemos detenernos un “poquitico” pues hay nombres que conviene recordar porque estos corresponden a los principales agentes que constituyen el foco golpista tal como lo destaca Néstor Reverol: Sharon Vanderlee responsable de la CIA en Caracas, Gabriel Arellano, profesor de la Universidad Estatal de los Andes quien es el responsable de pagar el golpe, David Koch Arana, ex coronel de las Fuerzas Armadas del Salvador que coordina sus actividades con Roberto D’aubuison diputado caprilista, además de Guillermo Cader Acuña, Francisco Chávez Abarca y Julio Alberto Cornejo. Esta relación tiene que ver con una primera constatación, el golpe está financiado por la embajada americana, fue diseñada y gestionada por la CIA, tiene la complicidad de dos sectores sumamente peligrosos, los paramilitares salvadoreños y mercenarios colombianos (aquí quieren negar estos modelos de acción y sucedió con el caso Rosza)

Séptimo: No podemos ver impasibles lo que ocurrió en Venezuela, pues este golpe constituye el ejercicio para lo que se viene en Bolivia, no es casual por tanto que las empresas encuestadoras nos regalen esos porcentajitos de aprobación que nunca rebasan el 60%.

Octavo: Algunos datos…

•    1968: Rafael Caldera 29,1%; Gonzalo Barrios 28,2%… diferencia 0,9%
•    2007: Hugo Chávez SI 49,3 %; Derecha NO 50,6%… lección aprendida, “no hay reforma”
•    2006: Al Gore 48,4%; George Bush 47,9%, gano Bush con ayuda mágica de su hermano Jeb Busch (consejo electoral), aquí el que perdió gano…
•    1960: John F. Keneddy 49,7%; Richard Nixon 49,6%, diferencia 0,1%
•    Venezuela: Chavismo 95 Asambleistas; oposición 70, cómoda diferencia
•    Venezuela: Chavismo 20 gobernaciones; oposición 3, enorme diferencia.

Como lo dijimos, Venezuela es la muestra de tres momentos de la política que requieren ser vistos con lupa: Gestión Pública, Gestión Política y Gestión mediática… son precisamente los tres campos de lucha cuyas tensiones nos permiten ver lo estratégico en la coyuntura.

UNASUR es nuestra prenda de garantía, pero fundamentalmente la conciencia del pueblo, tal y como incansablemente nos lo afirma el presidente Evo Morales.

Jamás los yanquis tendrán en América Latina su patio trasero, sino un continente lleno de rojos insurgentes, de rebeliones con colores de tierra húmeda y antiguas tradiciones colectivistas que hoy quieren aprender los caballeros de las agencias mundiales del espejismo desarrollista.

No queremos… no nos da la gana… ser una colonia… norteamericana!!!

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