octubre 20, 2020

¿Dónde están los restos de Benjo Cruz?

Lo que hoy no conocemos, es donde fueron enterrados los restos de Benjo Cruz, ícono de los artistas e intelectuales de la izquierda comprometida, de Bolivia y América Latina. Benjo Cruz supo cambiar la guitarra por el fusil y sus canciones siguen siendo himnos de las movilizaciones sociales que luchan por el socialismo.
Era un 26 de agosto de 1970 cuando se efectuó el combate de Chocopani en el que cayó herido Benjo Cruz (Casiano) con un total de 11 bajas entre muertos heridos y prisioneros del ELN.

Los médico de la guerrilla, José Arce Paravicini (Pedrito) Raúl Ibarguen (Chaska), cumpliendo su misión de auxiliar a los heridos de la guerrilla, se cobijaron en una cueva, donde decidieron acompañar y cuidar a Benjo, de sus heridas del brazo y la ingle.

Quedó haciendo guardia de la cueva, el compañero Hugo Bohorquez Fernández, con absoluta conciencia de que el Ejército neocolonial y sus tropas entrenadas por los Boinas Verdes, cercarían la zona y la peinarían buscando las bajas del combate y a los posibles heridos, cumpliendo la orden de “ni heridos ni prisioneros”.

El combate era inminente y el héroe de la liberación nacional Hugo Borquez Fernandez, quién había sido partícipe directo del primer combate victorioso del 30 de julio, cayó fulminado por una ráfaga de ocho proyectiles, defiendo a su compañero herido y a los médicos guerrilleros que lo atendían, quienes fueron tomados prisioneros y posteriormente fusilados.

La orden de exterminio la había lanzado el dictador Cnl. Alfredo Ovando Candia, militar bonapartista, que así como nacionalizó la Bolivian Gulf y permitió en su gobierno la presencia de personalidades de izquierda como Marcelo Quiroga Santa Cruz o José Ortiz Mercado, también fue capaz de dar la orden mencionada para exterminar el nuevo foco guerrillero del ELN en Teoponte.

Experto en las tecnologías de la muerte, tampoco había dudado de planificar y hacer ejecutar el asesinato de su antecesor en la Presidencia, el Grl. Rene Barrientos Ortuño haciendo estrellar su helicóptero en la quebrada de Arque, producto de los disparos de un francotirador.

Este oscuro personaje de la historia de Bolivia, experto en traiciones, además de ser camarada de Barrientos, miembro de la misma célula y su compadre, también fue compañero de conspiración con Barrientos para derrocar a Paz Estensoro, su Jefe del MNR, al cual con lágrimas en los ojos el 4 de noviembre de 1964 le pidió que se vaya del Palacio asegurándole que los militares debían tomar momentáneamente el poder, para devolvérselo una vez hubieran controlado la escalada de conflictos sociales de la época.

A él también se le atribuyen los asesinatos de los esposos Alexander y del dirigente campesino Veizaga.

Este siniestro personaje, de extraño y contradictorio pensamiento nacionalista, quien sabía de los preparativos de la guerrilla y hasta probablemente la alentó para producir la masacre de lo mejor de una generación, tuvo otro acto de vileza al ordenar entregar en algunos casos solo partes, miembros destrozados de los cadáveres y en otros, entregar los restos de los combatientes, entremezclados, es decir, sin una clara identificación y ordenando su entierro inmediato.

De esta manera, los restos entregados a las familias, no siempre correspondieron a sus muertos. Las familias los acogieron en la esperanza de que sean sus hijos, hermanos o nietos, aunque en muchos de ellos quedaban las dudas de si realmente eran sus seres queridos.

Este es el caso de los restos de Benjo Cruz y Hugo Borquez Fernandez.

El entierro de Benjo Cruz, cantautor, político y guerrillero, miembro del ELN, probablemente fue uno de los más grandes de la historia republicana, tan grande como el de Lucho Espinal. Decenas de miles de bolivianos, universitarios, artistas, intelectuales, fabriles, campesinos y entre ellos, un niño-adolescente de trece años que admiraba y aplaudía las canciones de Benjo, de los Montoneros de Mendez, Norma Galvez y Nilo Soruco, y que se encontraba aún sacudido por los asesinatos del Che e Inti.

La insistencia de la familia Bohorquez, especialmente su hermana Matilde, por conocer la verdad histórica, más la eficiencia de profesionales antropólogos forenses, hoy permitan saber que los restos entregados como si hubieran sido de Benjo Cruz, correspondían a Hugo Borquez. Los restos amorosamente acompañados por más de 40 años por la familia, eran de otro compañero aún por identificar.

Lo que hoy no conocemos, es donde fueron enterrados los restos de Benjo Cruz, ícono de los artistas e intelectuales de la izquierda comprometida, de Bolivia y América Latina.

Hombre que supo cambiar la guitarra por el fusil pues sabía de las limitaciones del sólo canto. Consecuente hasta la muerte con sus convicciones, sus canciones siguen siendo himnos de las movilizaciones sociales que luchan por el socialismo.

Es tarea histórica de los revolucionarios de hoy, desentrañar este misterio y recuperar los restos de Benjo Cruz. Es preciso abrir los archivos del Estado Mayor y develar cual fue el destino de estos y otros muertos y desaparecidos en las dictaduras de los años 60 al 80.

El ELN, tiene la responsabilidad de enfrentar este nuevo combate en democracia, para recupera a sus muertos y devolverlos a sus familias y la patria por la que murieron.

La democracia de hoy, tiene en esos muertos sus semillas. El presente proceso de cambio, esta regado también por la sangre de los mejores exponentes de una generación, universitaria, campesina y minera.

Es deuda histórica y responsabilidad del gobierno de Evo Morales, restituir no sólo la verdad, sino también restituir los cuerpos de esos héroes hasta hoy desaparecidos, para devolverlos a sus familias y al pueblo por el que murieron.

Abrir los archivos de Militares, así como Conformar la Comisión de la Verdad, son tareas de derechos humanos pendientes para nuestro gobierno y Estado Plurinacional. 
*    Fernando Rodriguez Ureña es zoociologo, con maestría en quimeras. Hizo su doctorado en la pluriversidad de Los Sauces en Lian Ma He Nan Lu. Alguna vez fingió como diplomático.

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