octubre 27, 2020

Samuel se opone a que los profesionales ganen mejor

El empresario y jefe político Samuel Doria Medina se opone a que los profesionales del país perciban un mejor ingreso. Su ciega oposición al proceso de cambio, que cada vez linda en lo irracional, lo ha conducido a rechazar el tope de 15 salarios mínimos nacionales (Bs. 18 mil) que ganará el Presidente del Estado Plurinacional.

Doria Medina, quien ya ha participado dos veces como candidato a la presidencia sin rebasar la frontera del 10 por ciento, ha criticado que a los servidores públicos se les haya aumentado un 8 por ciento y que para otros el porcentaje sea del 20 por ciento.

Las declaraciones del empresario contienen al menos cinco imprecisiones que, al momento de tener en cuenta sus efectos políticos, conducen a una absoluta manipulación.

Primero, omite señalar que en el período político anterior al inicio del proceso de cambio el salario de los presidentes de la república alcanzaba a unos 90 salarios mínimos nacionales, además de los plus que recibían producto de la existencia de fondos reservados.

Segundo, que Evo Morales redujo radicalmente su sueldo a Bs. 14.000 —el más bajo de América Latina y del mundo— y eliminó los fondos reservados.

Tercero, que el aumento del sueldo del presidente del Estado Plurinacional al tope de 15 salarios mínimos nacionales, que para este año es de Bs. 1.200, ha sido el resultado de una demanda de al menos tres años de parte de profesionales y funcionarios vinculados a sectores como el Sistema Nacional Universitario, cuyos docentes y administrativos de jerarquía tuvieron que bajarse sus sueldos —previa liquidación— a un monto no superior a los ingresos percibidos por el presidente del país.

Por lo tanto, que era legalmente imposible que los profesionales ganen un sueldo mayor al Presidente del Estado Plurinacional en el sector público, sin que se haya modificado los ingresos del primero, quien personalmente siempre manifestó su oposición a ganar más.

Cuarto, que el aumento del sueldo a los funcionarios públicos es inversamente proporcional, pues los cargos jerárquicos recibirán un incremento del 7% y los demás el 13 por ciento. Es decir, el salario mínimo es de 2.260 en el sector público.

Entonces, cuando el jefe político omite deliberadamente esas cuatro consideraciones, lo que está haciendo es incurrir en dos campos claramente identificados.

En primer lugar, en el campo de la manipulación. El aumento dispuesto es para beneficiar a un gran cantidad de profesionales y no solo al Presidente.

En segundo lugar, ingresa en el campo de la demagogia y la mezquindad. Se opone a que los profesionales vinculados al sector público y porqué no decir privado (pues en muchos lugares se toma a lo público como referencia) ganen más sueldo de lo que han tenido hasta ahora.

Así están las cosas en la etapa pre-electoral. Samuel se opone a cualquier cosa, aunque difícilmente esa posición le dará los réditos políticos que espera.

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