octubre 19, 2020

Estados Unidos y Corea del Sur, las dos caras de la misma moneda

El siglo XXI es el siglo del Océano Pacífico, convertido en el eje de la economía y de la política mundial.

En dicho eje se encuentran 51 países y más de 25 mil islas. En lo que hace a las Américas, el Pacífico toca en el Sur las costas de Chile, Colombia, Ecuador, Perú, en el Centro a Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y en el Norte a los Estados Unidos y México.

Entre las 51 naciones mencionadas con presencia en el Pacífico también se encuentran potencias mundiales y países emergentes como la R.P. China, y Rusia y otros controlados por la política y el mercado capitalista como Corea del Sur, Japón, Singapur, Taiwán y Australia.

Este eje geográfico y político, es también un área de interés del Brasil, India y África del Sur.

En este contexto, la R.P. China viene liderando la iniciativa ASEAN (Asociatión of South Eastern Asiatic Nations ó Asociación de Naciones del Sud Este Asiático) al interior del bloque asiático.

De la misma manera la R.P. China tiene liderazgo de la APEC (Asia Pacific Economic Cooperation o Cooperación Económica de Asia – Pacífico) de orden transpacífico y en la cual participan naciones del pacífico norte, centro y sur, permitiéndose también la participación de Hong Kong y Taiwan bajo el denominativo de China Taipei.

Estas iniciativas chinas pretenden ser frenadas por la constitución de un nuevo bloque de control del Pacífico de parte de los Estados Unidos bajo el denominativo de Alianza Pacífico.

En esta iniciativa se han alineado los tradicionales aliados asiáticos de Estados Unidos como Japón, Corea y Taiwan, además de países de norte, centro y Sur América como Chile, Perú, Colombia, Guatemala, Honduras, Costa Rica y México.

No es desconocido para nadie que los países de Sud América nombrados como parte de la Alianza Pacífico, son los países más conservadores y con gobiernos que han instalado democracias controladas por los Estados Unidos en la región.

Esta introducción tiene como objetivo el hacer una pregunta a nuestro gobierno:

Si queda absolutamente clara la alianza Estados Unidos – Corea del Sur, como expresión de un mismo proyecto económico y político en la región Pacífico, cuales son las pulsiones y cual el desmedido interés boliviano para potenciar nuestras relaciones con Corea del Sur?

Nuestra política antinorteamericana es evidente y avanza cada vez más bajo el sólido argumento de nuestra soberanía, pero exactamente al mismo tiempo, con la otra mano, buscamos acercarnos a su hermano siamés al punto que se ha decidido reponer embajador boliviano en Seúl.

Como podemos explicarnos esta contradicción que hasta termina siendo una incoherencia?

Sin duda alguna, el Estado Plurinacional de Bolivia, ha de buscar tener amistosas relaciones con todos los países del orbe, pero eso implica la responsabilidad de saber exactamente a quienes nos acercamos en la perspectiva de alianzas estratégicas, donde nuestros intereses sean complementarios.

Si evaluamos la presencia de Corea del Sur en Bolivia, indiscutiblemente podremos aseverar que su inversión y su cooperación, hasta el presente no han traído aportes significativos para nuestro país.

Podemos ver algunos ejemplos concretos coma la presencia de Kores en los yacimientos de cobre de Coro Coro. Ha todas vistas ese es un proyecto inviable, no sólo por la tecnología inadecuada que vienen utilizando y los plazos y ampliaciones permanentes que solicitan para lograr sus primeros resultados. Las aparentes condiciones ventajosas de su contrato, son parte de la misma trampa. Sólo es una estratagema para hacernos perder tiempo, pues es económicamente inviable para la inversión coreana.

El mismo futuro parece tener la cooperación e interés en el litio. Corea del Sur no posee salares. Lo que tiene son emprendimientos multinacionales para fabricar partes de baterías. Nos han ofrecido transferencia tecnológica en proyectos piloto. Frente a un proceso de verdadera industrialización de carbonato de litio grado batería, es decir para la producción masiva con una pureza del 99,999%, el salto que deberá darse es sideral, pues los resultados que con toda certeza se alcanzarán tendrán apenas escala de laboratorio.

Parece que la política coreano/norteamericana o norteamericana/coreana en la región, es inmovilizar proyectos estratégicos para el impulso de las economías nacionales, cruzándose a las posibilidades de inversión china.

Para nadie es desconocido que la China es la locomotora económica del Asia. Un buen camino para el Estado Plurinacional de Bolivia puede ser la constitución de Corporaciones compuestas por empresas estatales de ambos países. Para estas iniciativas existe el mercado, la tecnología y las posibilidades de financiamiento.

Entonces porque nos buscamos socios menores que además son los gemelos siameses de los Estados Unidos?

De continuar con esta incoherente política internacional, el proyecto socialista comunitario del Estado Plurinacional de Bolivia, sólo estará poniéndose piedras en el camino para lograr sus objetivos del Vivir Bien.


*    Fernando Rodriguez Ureña es zoociologo, con maestría en quimeras. Hizo su doctorado en la pluriversidad de Los Sauces en Lian Ma He Nan Lu. Alguna vez fingió como diplomático.

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