octubre 29, 2020

COB y PT: oportunismo de izquierda


Desde el inicio de los bloqueos se notó que la dirigencia de la COB no tenía la intención de negociar el lado técnico sino solo el lado político y lo pusieron en claro cuando un dirigente señaló que la salida tenía que ser política y no técnica.

Desde el inicio de la movilización se puso en evidencia, la cuestión del Partido de los Trabajadores y sus fragmentos como ejes de la lucha callejera.

Por lo tanto, la negociación estaba entrampada entre la cuestión jubilatoria y la cuestión política, en este campo de lucha, la perspectiva de solución no es sencilla, pues tiene que dilucidarse qué esta primero, la pensión o el partido.

Desde la perspectiva de quienes impulsan el PT, este era el escenario propicio para visibilizar al partido de los trabajadores, existen incluso documentos políticos de la LOR CI que ponen en cuestionamiento el liderazgo de la Dirección Provisoria del PT. Donde Guido Mitma y Adolfo Montoya son los responsables orgánicos rumbo al II Congreso del PT. Este campo de lucha, fue pensado como el escenario ideal para visibilizar liderazgos naturales de la COB y las CODES, la movilización como catapulta política partidaria.

Entonces si la cuestión jubilatoria es el punto central de la movilización, la solución es eminentemente técnica, pero si la cuestión es el PT la solución es definitivamente política y ello fue lo que sucedió al final, se impuso la cuestión técnica, es decir se impuso la negociación en su núcleo de emisión inicial. Pero ello fue posible gracias a que la FSTMB (Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia) acepto la propuesta del gobierno en la tasa de 4000 Bs., aquí Miguel Pérez que ha objetado al PT tiene mucho que decir, pues fue, desde el principio quien rechazo la vinculación partidaria entre la COB y el PT, es decir rechazó el “oportunismo de izquierda” presente en la COB.

Fue este oportunismo de izquierda el que invalido gran parte de la movilización, le quito credibilidad a la cuestión jubilatoria y se puso por encima del fondo problemático. Generó confusión al interior de la dirección responsable de la negociación, tuvieron que negar persistentemente al PT y la COB y ahí perdieron el horizonte.

Las enseñanzas de esta movilización, tienen que ver con el futuro de la COB, y hoy sectores afiliados, como los campesinos, están reclamando su refundación, es decir esta sobre la mesa, la urgencia de un congreso orgánico para poner en discusión una nueva estructura dirigencial.

Por estatuto solo los mineros -como por decreto- tienen la posibilidad de ser Secretaria Ejecutiva de la COB, ahí se parte de un mito, los mineros como vanguardia obligatoria y se acaba en otro mito, los obreros como la única clase revolucionaria.

Al ser esta la figura ideológica, se resta horizonte estratégico a los demás afiliados a la COB. Pero este debate no es nuevo, de hecho en el Congreso Ordinario del 89 en Oruro, se puso en tela de juicio el vanguardismo obligatorio de los mineros, hasta el punto de que por poco los campesinos logran la Secretaria Ejecutiva. Eran otros tiempos, hoy se parece al ayer, por ello existe la necesidad de retomar las bases ideológicas de una nueva COB donde la elección de la Secretaria Ejecutiva no este marcada por mitos, sino por realidades, y la realidad en Bolivia es que la vanguardia histórica está en manos de los campesinos, indígenas y originarios, son estos el sujeto histórico que puede conducir a la COB por el camino revolucionario, por la construcción del socialismo. Entre programa indígena y cuestión obrera existen más puntos comunes que distancias engañosas, existe una historia en común, la historia del desprecio señorial contra los pobres.

Si vemos en la historia, nunca como hoy, en Bolivia, los mineros han tenido un trato especialmente privilegiado, si recordamos junto a Domitila Chungara, los mineros recibían un trato perverso por parte de los gobiernos militares, salarios convertidos en pulpería de mala calidad, hasta salarios convertidos en promesas incumplidas, miseria y engaño fueron el comportamiento común de las dictaduras militares, asesinato y represión el lugar común de la minería en Bolivia. Hoy los mineros tienen salarios dignos y generosos, pero ese no es el problema, el problema es el capitalismo, y es aquí donde se tiene que ver la lucha política en sus horizontes estratégicos, y no solo en las cuestiones tácticas.

Es decir debemos nutrirnos de lo mejor de la historia política del movimiento obrero, y lo mejor de su producción teórica que han servido como horizonte estratégico de la COB.

Por ello la decisión de la Central Obrera Boliviana de construir un Partido de los Trabajadores (PT), tiene que llamarnos poderosamente la atención.

Y tiene que hacerlo, porque la historia de la COB está en juego, es decir que está en juego la tradición revolucionaria más labrada de la experiencia obrera en América Latina.

Está en juego – a no dudarlo- la construcción del socialismo.

Por ello tiene que evaluarse políticamente, tiene que verse en su sentido táctico y su horizonte estratégico.

Es decir tenemos que ver a la COB en esta coyuntura, mirar de cerca para ver a lo lejos.

Y es que esta coyuntura de movilización es un mapa político, un mapa donde fragmentos partidarios de diversas tendencias políticas nos muestran sus horizontes históricos.

Por un lado el trotskismo electorero: LOR-CI (Liga Obrera Revolucionaria-Cuarta Internacional), LIT-CI (Liga Internacional de los Trabajadores-Cuarta Internacional), Poder Obrero (PO), quienes tienen un trabajo ideológico febril en la dirigencia obrera, bajo la consigna histórica que conduce a la “dictadura del proletariado”.

Por otro lado está Patria Insurgente (PI), que proviene del guevarismo con mezcla de indianismo y que tienen asesoría sobre el comité ejecutivo de la COD de Oruro, por detrás están “Pachakuti” con presencia en el magisterio rural y ARP (Alternativa Revolucionaria del Pueblo) con presencia en los fabriles.

El POR (Partido Obrero Revolucionario) no está de acuerdo con el Partido de los Trabajadores, ya que sería un partido de los “burócratas de la COB” y no de los trabajadores, por eso fueron precisamente ellos los primeros en denunciar el descuento de 5 Bs., de las planillas de los trabajadores para la conformación del PT.

En este escenario es que ahora conviene abordar una pequeña historia sobre el PT.

La propuesta de un Partido de los Trabajadores no es reciente, de hecho ya Jaime Solares lo propuso por los tiempos de Carlos Mesa (2004) costándole la intentona, un trámite ante el tribunal disciplinario de la COB, Pedro Montes lo llevo a ese sitial poco honroso, ya que la COB no establece la forma partido sino la forma “frente único” de sindicatos obreros y no obreros (como son los universitarios, artesanos, gremiales o campesinos por ejemplo), por lo tanto la forma partido da la contraria al estatuto orgánico y la Tesis de Pulacayo.

Por tanto la COB es una estructura sindical de masas, cuyo núcleo común -en tanto horizonte estratégico- es la construcción del socialismo.

Si esto es así, qué separa la tradición obrera revolucionaria de la tradición emancipatoria de los antiguos habitantes de estas tierras, casi nada.

“En esta parte de la tierra la historia se cayó”, dice la letra de una vieja canción de León Gieco, tal parece que escribir la historia de nuevo, es el camino para no repetir la tragedia. Debemos construir dignidad desde un sentido estratégico de la historia y no movernos solo en las cuestiones tácticas.

El PT no es un sentido estratégico, es solo un momento táctico, por ello, quienes impulsan la forma partido desde la COB, han perdido de vista, lo esencial del movimiento obrero en Bolivia, su carácter revolucionario.

Quienes hoy impulsan el PT, confunden táctica con estrategia, están conduciendo a la COB hacia un despeñadero trágico.

Solo un debate profundo sobre el sentido histórico de la COB, puede dar soluciones estratégicas al movimiento obrero y campesino, es hora de retomar el debate de clase y nación, de obreros y campesinos.

El oportunismo de izquierda es presa fácil del racismo de izquierda y es eso precisamente lo que se debe evitar, es lo que debemos evitar.

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