octubre 20, 2020

Foro de Sao Paulo: a la izquierda del mundo

por: Mónica Baró Sánchez

En julio se llevará a cabo la reunión de la izquierda latinoamericana en Brasil y Evo Morales será invitado a que lo clausure. Esta es una entrevista al politólogo cubano Roberto Regalado: “Es un foro diverso, antiimperialista y antineoliberal”.
En medio de la debacle finisecular del campo socialista europeo, el tablero político de América Latina comenzó a reconfigurarse. Nuevas concepciones de lucha surgieron de las prácticas de la sociedad civil. A pesar de la creciente agresividad del neoliberalismo, los pueblos supieron reorganizarse y crear caminos distintos hacia en las aspiraciones de su liberación. Una de las iniciativas internacionales más significativas de aquellos tiempos ocurrió a partir de un intercambio entre el Comandante en Jefe Fidel Castro y el líder del Partido de los Trabajadores de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, quien visitaba la Isla luego de enfrentarse en 1989 a una contienda electoral en la que obtuvo excelentes resultados pero no la victoria.

“Ahí es que surge la idea de convocar a una reunión de todas las corrientes de la izquierda latinoamericana para reflexionar sobre lo que ocurría en el mundo y estimular la reacción de esa izquierda frente a los cambios mundiales”, explica a Bohemia el politólogo cubano, doctor en Ciencias Filosóficas Roberto Regalado.

Sin demasiadas dilaciones, en julio de 1990 se realizó el encuentro. No había entonces pretensiones explícitas de reeditarlo en próximos años. Sin embargo, la realidad terminó exigiendo su perdurabilidad como espacio de asociación de fuerzas, destinado al análisis de los contextos y al diálogo fraterno entre las organizaciones que convocaba. La iniciativa de Fidel y Lula evolucionó hasta derivar en el Foro de Sao Paulo, una plataforma plural de izquierda que en 2013 agrupa a más de 90 partidos políticos y movimientos sociales. En los preparativos de su decimonovena cita —programada para los días del 30 de julio al 4 de agosto en la ciudad brasileña fundacional—, se halla involucrada La Habana, donde el Grupo de Trabajo sesionaba al cierre de este número de la revista, en los finales de abril. Otra vez, las realidades del continente son las que definen la agenda.

Mónica Baró (MB).- ¿Cuál es el contexto en el cual se desarrollará el XIX Encuentro del Foro de Sao Paulo, si tomamos como referentes la continuidad de la Revolución bolivariana en Venezuela y el proceso de construcción de la paz en Colombia?
Roberto Regalado (RR).- 
A 23 años de la fundación del Foro, este encuentro se va a celebrar en condiciones donde el mapa político de la región tiene una composición favorable a los gobiernos progresistas y de izquierda. Hemos visto la crisis que la derecha venezolana ha provocado al desconocer los resultados de la elección del 14 de abril, donde resultó elegido presidente el compañero Nicolás Maduro. Sin embargo, esta crisis sucede en un entorno totalmente distinto al de la primera, de 2002, cuando ocurre el golpe de Estado contra Chávez, que entonces era el único presidente de izquierda en el poder. Por supuesto, ya estaba la Revolución Cubana aquí, pero aún no existía gobierno de izquierda en Brasil, Ecuador, Bolivia o Uruguay. La correlación internacional de fuerzas en la que se libró aquella batalla contra el golpismo era totalmente distinta a la de hoy, cuando no solo existe una correlación de fuerzas favorables dentro de Venezuela sino que la inmensa mayoría de América Latina respalda la elección de Maduro.

“Lo de Colombia es un tema pendiente. Es el único conflicto armado que se ha mantenido en América Latina, después del momento de cambio en la situación internacional, correspondiente a la etapa de 1989 a 1991. Afortunadamente, estamos en medio de un proceso de diálogo, que sesiona aquí en La Habana, y todos esperamos un desenlace favorable entre el Gobierno de Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo, aunque aún deba desarrollarse un proceso similar con el Ejército de Liberación Nacional. De manera que hay un cambio en la escena regional y el Foro de Sao Paulo es un activo participante en apoyo a la continuidad de la Revolución bolivariana y a la lucha por una solución política al conflicto colombiano”.

MB.- Algo característico en la estrategia de dominación de Estados Unidos es no pensar los países de América Latina aisladamente sino analizando cómo desde cada uno se puede dominar su propio territorio y los circundantes. En este sentido, ¿es posible percibir en el Foro de Sao Paulo una visión de lucha contrahegemónica que sea también continental y estratégica?
RR.- 
En efecto, muchas veces vemos una acción en un lugar y en realidad está prevista para que tenga un resultado mayor. Una acción contra Venezuela no es una acción contra Venezuela. Es contra Bolivia, Ecuador, Brasil, porque implica un cambio en la correlación de fuerzas. ¿Qué ha sucedido en América Latina en los últimos años? Desde el punto de vista de la concertación política, lo que ha ocurrido es algo muy importante que se llama Mercosur (Mercado Común del Sur). Un mecanismo fundado a principios de la década de los 90, en el auge de la ideología reaccionaria y por presidentes neoliberales, pero que ha cambiado de definición y hoy se encuentra en manos de presidentes de izquierda y progresistas.

“Otro acontecimiento es que en 2004 Cuba y Venezuela crearon el ALBA. La actual Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos. Entonces tenemos dos importantes mecanismos de integración, cooperación y concertación. ¿Y qué ha pasado? Que se produjo una alianza estratégica entre un Mercosur distinto y el ALBA, propiciando la unión de la masa crítica fundamental de América Latina y el Caribe que se mueve en una dirección de izquierda. Y con el ingreso de Venezuela en el Mercosur, y Bolivia y Ecuador en camino de entrar, esa alianza se solidifica. Eso es lo que se quiere desarticular.

“¿Por qué los Estados Unidos están moviendo a la derecha venezolana para tratar de imponer un golpe de Estado? Bueno, para fragmentar ese bloque. Obviamente, si es Capriles y no un revolucionario como Maduro el que está al frente de la nación, esta unión donde Venezuela y Brasil juegan un papel estratégico se quiebra. Por eso es que el Foro de Sao Paulo, que representa a esas fuerzas de izquierda y progresistas, exhorta a defender la elección de Nicolás Maduro. Porque no se trata solo de Venezuela, sino de propiciar la fractura de todo lo que se ha hecho en los últimos años. Divide y vencerás”.

MB.- ¿Podría afirmarse que ante la dominación del capitalismo el Foro asume el socialismo como proyecto social liberador?
RR.- 
Desde que el Foro se creó existe conciencia —y yo diría que ese es su atributo fundamental— de que ahí está representado todo el espectro de la izquierda latinoamericana. No quiere decir que exactamente todos los partidos estén ahí sino que hay socialdemócratas, comunistas, socialistas de diverso carácter. Ahora, el punto de unidad no puede ser el socialismo, porque hay fuerzas políticas que no son de identidades socialistas, sino nacionalistas, progresistas o, incluso, de partidos multitendencias. Una gran cantidad, quizá la mayoría, son de identidad socialista.

“Pero para que el Foro en su conjunto sea socialista, todos sus miembros tendrían que serlo. El Foro es antiimperialista y antineoliberal. Hay algunas fuerzas que luchan contra el imperialismo, apoyan a la Revolución Cubana y a la venezolana, pero que no son socialistas y creen en un capitalismo democrático y redistributivo y que puede haber una solución a los problemas de la humanidad dentro de ese sistema. Yo pienso que eso es imposible, pero por otra parte son compañeros y estamos en la misma lucha por la paz en Colombia, por la defensa de la Revolución bolivariana, en contra de las agresiones del imperialismo y de la política neoliberal. Ese es el foro. Es un foro diverso, antiimperialista y antineoliberal”.

MB.- ¿Para qué sirve hoy a los pueblos de América Latina el Foro de Sao Paulo?
RR.-
 En todo proceso de transformación social revolucionaria o reforma social progresista, el Gobierno está sometido a múltiples presiones. Presión del imperialismo, de los poderes fácticos, del Fondo Monetario Internacional, del Banco Mundial, y juegan un papel muy importante las fuerzas políticas sociales. El movimiento popular de izquierda también ejerce presión sobre su propio Gobierno. Lo apoya, respalda y presiona cuando sea necesario. Y aunque eso sucede en cada país, tiene que suceder en el conjunto de los países. Ese es el papel del Foro de Sao Paulo. Es la suma de todas esas potencialidades de la izquierda latinoamericana, que en este caso ya tienen cajas de resonancia concretas en los organismos intergubernamentales. Ese es su papel: presionar, presionar, presionar. Y, por supuesto, si es posible ocupar cada vez más espacios institucionales, para mejorar la correlación de fuerzas en países hoy gobernados por la derecha.

“Actualmente, el foro tiene dos importantes misiones. La primera, fortalecer sus vínculos con los movimientos sociales; y la segunda, actuar al mismo tiempo como consciencia crítica de los gobiernos. En ambos sentidos tiene que crecer”.

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