octubre 20, 2020

¡Cuidado con los estúpidos!

por: Andrés Sal.lari

Algún día —si la vida me da tiempo— gozaré leyendo los documentos desclasificados que la CIA y el Departamento de Estado escriben a sus embajadas latinoamericanas tras el fallecimiento de Hugo Chávez.

Pero hoy puedo imaginarme a grosso modo esos lineamientos políticos:


“JKERRY, Washington, junio 2013- A todas las embajadas de nuestro patio trasero:

La muerte del tirano Chávez nos abre una oportunidad histórica de acabar con la integración latinoamericana, Nicolás Maduro ganó por un estrecho margen así que es nuestro momento, debemos desestabilizarlo, alimentar la ingobernabilidad dentro de la República Bolivariana y si es posible derrocarlo o revocarlo.

Si nos sacamos de encima a Maduro le damos un golpe de gracia al ALBA, sus aliado caerán como castillos de naipes. Justamente por eso debemos pedir a nuestros amigos que relancen la Alianza del Pacífico como bloque de contrapeso al ALBA.

Les pedimos a todos que afinen sus contactos con los medios de comunicación amigos, necesitamos instalar la idea de que Henrique Capriles es el presidente legítimo de Venezuela.

Para esta estrategia es vital que recuperemos a nuestro amigo Juan Manuel Santos, desde que asumió la presidencia ha jugado un papel que no es el que esperábamos.

Con este objetivo hemos presionado y logramos que Santos reciba a Henrique Capriles, además nuestro vicepresidente Biden (Joseph) viajará a Bogotá y entre otros ofrecimientos que no podemos comentarles por ahora, invitará a Colombia a ser miembro de la OTAN. Estamos seguros que Santos no podrá rehusarse y eso será un duro golpe para las relaciones entre su país y Venezuela.

Además esta jugada nos permitirá minar las negociaciones entre las FARC y el gobierno. No podemos permitir que haya un acuerdo de paz en Colombia, si las guerrillas dejan las armas y se juegan por la vía electoral corremos el riesgo de que más pronto que tarde perdamos Colombia a manos del bloque bolivariano.

Horas después del encuentro con Santos, nuestra vocera Roberta Jacobson confirmará públicamente que nuestro país tiene la intención de apoyar el ingreso de Colombia a la OTAN y de paso comentará que es necesario frenar la influencia de Irán en la región.

Para atacar a Irán contamos con un importante aliado, nuestra embajada en Buenos Aires ya ha coordinado con el fiscal argentino del caso AMIA, Alberto Nisman, para que este declare que ‘Irán es un régimen terrorista que exporta violencia’ en Suramérica.

Hay una carta extra que también jugaremos para mostrarnos amistosos ante la opinión pública. Deben saber que estoy gestionando personalmente una reunión bilateral con el canciller venezolano, Elías Jaua, durante la realización de la Asamblea de la OEA. Debemos mostrar nuestras mejores intenciones en la esfera pública y en ese sentido queremos que todos sepan que luchamos por mejorar las relaciones con el bloque del ALBA.

Antes de despedirme quiero recalcarles que no deben olvidar nuestros intereses de seguridad nacional para la región patio trasero; destruir los gobiernos de Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Argentina para volver a digitar su política exterior e interior, tal como lo hicimos históricamente.

A propósito, Brasil y Uruguay tampoco nos simpatizan, es igualmente importante domesticar a esos salvajes.”


No sé cuán lejos estará mi satirización de la realidad, pero fue el propio Kerry quien hace pocas semanas volvió a llamarnos con total desprecio como su “patio trasero”

Lo que sí se es que no la tienen tan fácil; si Kerry nos denigra, Evo manda a la USAID a freír churros; si para Washington es estratégico frenar a Irán, dónde más les duele Cristina firma un acuerdo histórico con Teherán; si el Departamento de Estado quiere re domesticar a Santos sólo puede lograrlo temporalmente, porque sus propios ministros debieron desmentir la intención de Colombia de integrar la OTAN tras las presiones de los gobiernos del ALBA —y en especial de Venezuela—.

Muchos se acordarán de aquella frase de Henry Kissinger —siendo secretario de Estado— en la que afirmaba sobre el Chile de Allende, que Estados Unidos no podía permitir que un pueblo fuera tan estúpido que quisiera ser comunista.

Han pasado 40 años y pese a que los intereses imperiales son los mismos de entonces, algo ha cambiado. Hoy no les resulta tan fácil quitarse a los estúpidos de encima.

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