octubre 29, 2020

América Latina: frente a los límites de la democracia electoral

por: Eduardo Paz Rada 

La dinámica política en América Latina y el Caribe no deja de ser intensa y siempre en la frontera de nuevos escenarios y perspectivas. Los últimos meses las fuerzas en disputa se han movido frenéticamente, especialmente aquellas conservadoras que fueron puestas en retroceso al inicio del siglo, abriendo una situación que obliga a considerar las futuras acciones, jugadas y posiciones que irán adoptando en particular aquellas que tienen que ver con la estrategia imperialista de debilitar los procesos de liberación que se encuentran con dificultades para actuar coordinadamente.

Luego de la muerte del comandante Hugo Chávez, la ofensiva fue clara especialmente para mermar las instancias de unidad e integración como son la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) con el acercamiento de Estados Unidos con los gobiernos de México, Colombia, Perú y Chile bajo el nombre de Alianza del Pacífico y con las campañas mediáticas y de agentes diplomáticos para desestabilizar a otros gobiernos contestatarios de la estrategia norteamericana. El acuerdo militar del gobierno de Colombia con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) muestra el peligroso alcance del asunto.

Los gobiernos más conservadores (Chile, Colombia y México), ante la parálisis de los representantes de los gobiernos antiimperialistas (Venezuela, Cuba, Bolivia y Ecuador), aprovecharon y aprovechan el momento para frenar las iniciativas de avanzar en la creación de un sistema bancario y financiero propio, en la integración de empresas estatales de energía y petróleo, en el impulso de una economía complementaria y autosuficiente y en la coordinación militar de defensa mas activa frente a las iniciativas guerreras de Londres y Washington.

A su vez los gobiernos tibios de Argentina y Brasil prácticamente han congelado el proceso de unión y encuentro latinoamericano y caribeño que tuvo en la primera década del siglo un impulso nunca antes vivido.

Los desafíos electorales

Otro ámbito de enfrentamiento y medida de fuerzas ha sido y es el electoral, terreno en el cual se han cifrado exageradamente las esperanzas de continuidad de los gobiernos progresistas, nacionalistas y de izquierda, los que si bien han tenido buenos resultados en el pasado, han descuidado los otros campos de la política, particularmente los de la organización popular, la formación de cuadros, la politización de la sociedad, el debate programático y la promoción de dirigentes.

La democracia participativa y la organización de consejos, comités y órganos de base han quedado subordinadas al mercadeo electoral, a las campañas mediáticas, a la venta comercial de candidatos, a la figura o fotografía del líder y a la democracia formal y representativa fundada en las normas y procedimientos liberales. De igual manera las grandes movilizaciones populares están perdiendo la energía que mostraron en la década pasada ante cualquier emergencia o desafío a sus gobiernos.

El caso venezolano de principios de año merece una atención especial. La ausencia del caudillo fue aprovechada tanto por la estrategia estadounidense como por la oligarquía rentista venezolana, con la movilización de millones de dólares detrás de los medios de comunicación y de los actos de desestabilización, para poner en jaque el gobierno bolivariano encabezado por Nicolás Maduro aprovechando los resultados electorales y ganando iniciativa en el campo electoral y político.

Las elecciones presidenciales en Chile el 2013, Brasil el 2014, en Bolivia también el 2014 y en Argentina el 2015 serán los nuevos momentos en los cuales los límites de la democracia electoral para avanzar en procesos profundos de transformación y emancipación nacional y regional se manifestarán. Sobretodo en el Brasil de Dilma Rousseff y la Argentina de Cristina Fernández se están produciendo importantes campañas de recuperación de posiciones e iniciativas de las fuerzas políticas y económicas más reaccionarias y peligrosas de la región, sin que los gobiernos de estos países reduzcan sus efectos.

Las jugadas estratégicas y la geopolítica

En este marco, las poderosas corporaciones de medios de comunicación como O Globo en Brasil o Clarín en Argentina, controladas por el poder económico de las burguesías y las transnacionales, o cadenas como CNN orientadas por la política imperialista de Washington, están jugando un rol fundamental para mermar no solamente las reformas realizadas hasta ahora sino para impulsar el retroceso de los proceso de unidad e integración mediante la promoción de una democracia electoral donde precisamente los medios de comunicación juegan el rol protagónico con poderosas influencias sobre los electores.

Con este panorama las posibilidades de aislar los procesos nacionalistas y populares que se desarrollan en Bolivia, Venezuela y Ecuador y de dividir su accionar internacional se hacen factibles, más aún cuando la presencia de poderosos intereses de transnacionales petroleras y mineras, de un sistema bancario y financiero privado que puede crear peligrosas burbujas de crisis y de sectores terratenientes que han recuperado una posición privilegiada ponen en serio riesgo proyectos antiimperialistas y revolucionarios.

La contestación revolucionaria de liberación nacional no puede ser otra que el camino de unidad y la integración latinoamericana y caribeña en todos los ámbitos posibles impulsando y fortaleciendo una nueva hegemonía con los movimientos nacionales y populares alertas y movilizados.

Parafraseando el documento de los movimientos sociales y populares representados por mas de 200 delegados de 22 países en la Escuela Nacional Florestan Fernández ENFF) del Movimiento Sin Tierra (MST) del Brasil el pasado mayo, corresponde afirmar que la lucha por forjar la Patria Grande libre y soberana es la respuesta a la ofensiva imperial pues se trata de “un momento de definiciones a nivel continental, en el cual se debe asumir el desafió de articular las resistencias y pasar a la ofensiva con un pensamiento original y nuevas propuestas de modelos civilizatorios que recuperen las mejores tradiciones de nuestros pueblos” asumiendo el legado de Bolívar, San Martín, Dolores Cacuango, Toussaint LOverture, Morelos, Morazán y Bartolina Sisa.


*    Eduardo Paz Rada es sociólogo boliviano, actual Director de la Carrera de Sociología de la UMSA y Co-Director, con Andrés Soliz Rada, de la Revista virtual Patria Grande.

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