octubre 25, 2020

El secuestro de Evo Morales y la crisis del orden internacional

Al menos seis son las principales lecciones que se extraen del virtual secuestro del presidente boliviano Evo Morales en Europa y que da cuenta del ocaso del orden internacional construido a la finalización de la II Guerra Mundial, pero también de la necesidad de edificar otro distinto.
Lo que ha sucedido el martes 2 de julio en Europa, con el virtual secuestro del presidente boliviano Evo Morales durante cerca de 15 horas, es demasiado grave como para no darse por advertidos. Lo es por el carácter de la operación, por los actores involucrados y por el mensaje que el imperialismo le manda a un mundo que, sobre condiciones distintas, parece estar retornando a las épocas de la acumulación originaria del capital (invasiones, asesinatos, saqueos y otras medidas extra económicas) y dejando atrás el orden internacional construido en las postrimerías de la II Guerra Mundial.

Y, como ha ocurrido en la mayor parte de las veces, hay episodios que se convierten luego en verdaderos hitos en la historia mundial a pesar de los protagonistas. La detención y posterior secuestro del primer presidente de Bolivia y América Latina será uno de ellos. La historia universal no tiene antecedentes de esta naturaleza.

Todo empezó el martes 2 de julio, cuando el presidente Evo Morales emprendía su vuelo de retorno hasta Bolivia, luego de haber participado en un II Congreso de los países productores de Gas que se llevó a cabo en la ciudad rusa de Moscú, donde también días antes llegó Edward Snowden, un técnico de la CIA que ha procedido a revelar los programas de espionaje que Estados Unidos usa para vigilar el mundo.

El joven contratista, que salió de Hong Kong en un vuelo comercial, ha arrancado la ira del gobierno de los Estados Unidos y de sus servicios secretos, pues ha revelado información que da cuenta de la vigilancia no autorizada que Estados Unidos tiene de todo el planeta, incluido los ciudadanos de su país. Es decir, supera lo revelado por Julián Assange, fundador del WikiLeanks, pues no se trata de información recolectada por los embajadores o ministros consejeros estadounidenses en los países que operan y enviadas luego al Departamento de Estado, sino de información obtenida y clasificada por las agencias de inteligencia.

Bueno, Edward Snowden, anunció que iba a pedir asilo a 21 países, entre los que se encontraba Evo Morales, quien dijo que consideraría el caso.

Entonces, por una presunta información de que el ex contratista estadounidense estaba dentro del avión presidencial del Estado Plurinacional en dirección a Bolivia, Estados Unidos activó un operativo militar en directa complicidad con cuatro países de Europa. En realidad lo hizo antes de que Morales saliera de Moscú. Portugal adujo razones técnicas para negarle el uso de espacio aéreo, Francia e Italia se lo notificaron en pleno vuelo y España mantuvo la misma posición.

Morales y su pequeña comitiva se vieron obligados a aterrizar en la capital austriaca de Viena, donde permanecieron más de 15 horas antes de re emprender su vuelo hasta Bolivia, previo paso por Brasil. La capital austriaca se convirtió, a pesar de su gobierno, en una virtual cárcel para el líder indígena y presidente del Estado Plurinacional sudamericano.

Pero, además de la indignación que este hecho ha provocado en la mayor parte de América Latina, hay que extraer algunas conclusiones preliminares:

Primero, lo que Estados Unidos y sus cuatro países europeos han puesto en evidencia es el ocaso del orden internacional vigente desde la culminación de la II Guerra Mundial.

La más elevada expresión de ese orden internacional es la Organización de las Naciones Unidas que, sobre la base de la Declaración de las Naciones Unidas de enero 1942, la Conferencia de Moscú de 1943 y la Conferencia de San Francisco de 1945, inauguró una etapa posterior a la última guerra mundial con el objetivo de garantizar la paz y la convivencia universales.

La detención de Evo Morales ha violado la Carta de las Naciones Unidas, convenios y tratados internacionales pues se desconocieron sus derechos humanos fundamentales, la inmunidad de la que goza en su condición de jefe de Estado y el derecho de ir de un lugar a otro pasando por un lugar intermedio (quinta libertad de la aviación). Se ha desconocido los principios fundamentales del derecho internacional público.

Si bien el mundo vivió una intensa “Guerra Fría” entre el Bloque Capitalista hegemonizado por Estados Unidos y el Bloque Socialista encabezado por la URSS, los antecedentes históricos de este ocaso del orden internacional se remontan, vaya paradoja, al momento mismo del desmoronamiento del socialismo de la Europa del Este. Contrariamente a lo pensando por muchos, el paso de un mundo bipolar a otro unipolar abrió un largo período, no concluido hasta ahora, de invasiones militares de EEUU y sus aliados en varias partes del planeta.

En todas estas invasiones imperiales, a las que mediáticamente se les dio la forma de guerras, el rasgo central ha sido el desconocimiento de la Carta de las Naciones Unidas, de la declaración universal de los derechos humanos, de los tratados y convenciones internacionales. Los casos de Irak, Afganistán y Libia son los más ejemplificadores, más no los únicos, del desconocimiento de las propias normas jurídico universales que se hicieron al amparo de las potencias desde mediados del siglo XX.

En segundo lugar, se ha confirmado que Estados Unidos y sus aliados de la OTAN están desarrollando una Estrategia de Dominio de Amplio Espectro que, recogiendo lo mejor de la doctrina de la Seguridad Nacional de los 60-70 y de las guerras según su intensidad de los 80, han convertido al mundo en su teatro de operaciones para una guerra infinita.

El desarrollo de este tipo de concepción tiene sus antecedentes en el atentado a las dos torres gemelas en 2001 y ha dado un paso fundamental hacia su fortalecimiento en la Cumbre de la OTAN, en noviembre de 2010, cuando se formuló un Nuevo Concepto Estratégico por el que las fuerzas imperiales pueden intervenir en cualquier parte del mundo y por el motivo que sea. La ampliación de la influencia de la OTAN, que ha desembarcado ya en América Latina a través de Colombia, cuenta con el respaldo del Consejero de Seguridad de las Naciones, que está secuestrado por Estados Unidos y sus aliados.

Por tanto, es evidente que el 2 de julio pasado, Francia, Italia, España y Portugal prohibieron el uso de espacio aéreo de manera coordinada, a pesar que los gobiernos de esos países —pensando todavía que los estados latinoamericanos son una creación de párvulos (como bien dijera el “Pepe” Mujica en la reunión de UNASUR en Cochabamba)—, no se cansan de insistir que fueron decisiones tomadas “individualmente” y han descartado cualquier posibilidad de tener que dar explicaciones y mucho más pedir disculpas.

En tercer lugar, es una señal de amenaza a los gobiernos de izquierda y progresistas de América Latina que desde hace cerca de 15 años han disminuido la influencia de los Estados Unidos en la región y han ampliado el abanico de sus relaciones internacionales hacia otras partes del mundo, particularmente a partir de la concepción de la integración y cooperación Sur-Sur.

Es evidente que la prohibición de usar espacio aéreo de los cuatro países de Europa expresa con claridad absoluta la decisión de los Estados Unidos de recurrir a todos los medios que el caso aconseje, incluso ensayando nuevas formas de magnicidio, con tal de evitar el desarrollo de proyectos emancipadores y para recuperar el espacio perdido en América Latina.

Ha señalado con precisión Evo Morales. El imperialismo ha usado este criminal atentado para enviar un mensaje a los pueblos y gobiernos que levantan en alto las banderas de la independencia, la soberanía y la dignidad. Es decir, el secuestro del presidente indígena no ha sido un error, sino un operativo rápidamente montado por el imperio.

En cuarto lugar, muestra el uso de métodos encubiertos de parte de Washington para presionar sobre gobiernos afines a sus políticas en América Latina, con el objetivo de reducir el nivel de creciente influencia de nuevos organismos como UNASUR, el ALBA y la CELAC.

Casualidad o no, todos los presidentes que faltaron a la reunión de UNASUR —salvo Dilma Rousseff que lo hizo por la situación de crisis que enfrenta ese país por las movilizaciones sociales de hace más de dos semanas—, tienen Tratados de Libre Comercio con los Estados Unidos y forman parte del proyecto Alianza Pacífico que, para ser más preciso, es el regreso del proyecto ALCA pero con otro nombre.

En quinto lugar, muestra con bastante claridad que Europa se ha convertido en la prolongación del territorio de los Estados Unidos. Atrás ha quedado el sueño de presidentes como Charles De Gaulle y Olof Palme, quienes apuntaban, entre otros, a la materialización del sueño europeo.

Al registrarse esta pacífica ocupación de EEUU, los países europeos se han convertido, con la complicidad de sus estados y gobiernos, en verdaderas colonias del imperialismo.

En sexto lugar, lo que Estados Unidos y sus aliados europeos no cuentan es que América Latina es otra; que hay pueblos y gobiernos que lejos de amedrentarse por acciones criminales como la desarrollada contra el presidente Evo Morales, lo que hacen es levantar en alto las banderas de la emancipación.

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