enero 20, 2021

Evo vilipendiado, Evo digno

por: Víctor Oporto Ordóñez


¿Cuál es la percepción sobre el presidente boliviano Evo Morales entre los intelectuales y los pueblos de Europa? En general, como lo de muestra la evidencia empírica, la figura del primer mandatario boliviano concita ampliamente la atención mundial en general, pero particularmente de los sectores progresistas de las naciones del mundo que ven en las políticas económicas y sociales una nueva construcción estatal que se erige como un modelo paradigmático elogiado por intelectuales del primer mundo quienes ven cómo sus propias naciones se ven inmersas en la debacle provocada por crisis económicas cada vez más cortas. Consecuentemente, Bolivia, merced a las políticas estatales del presidente Evo, es ahora un tema en la agenda mundial, pero obviamente es un tema incómodo para el establishment mundial. En efecto, después de Hugo Chávez, el presidente Evo Morales constituye la continuidad en la profundización del proceso de construcción de una nueva América Latina y eso por supuesto es una patada en el tablero del sistema de dominación mundial, que es la razón de ser del imperialismo.

¿Qué pasa con el orden mundial? ¿Existe un orden mundial? La respuesta a la segunda interrogante es afirmativa, existe un orden mundial, complejo y contradictorio, un orden caótico en el que el imperialismo estadounidense pretende mantener su hegemonía a costa de incrementar la violencia a nivel mundial: desordenar para ordenar, implementar políticas irracionales para mantener una racionalidad de la violencia, como podemos observar en oriente medio, con la llamada primavera árabe por ejemplo, que en lugar de provocar procesos democratizadores, ocasiona más bien la emergencia de regímenes incluso retrógrados en contra de sus propios pueblos, procesos en los cuales la presencia del imperialismo es constante. Este orden es tal porque es una estructura mundial tensa pero cuasi continua.

Respecto a la segunda interrogante, responderemos desde la ontología en sentido de interpretar lo real, que el orden mundial desde 1989 con la caída del muro de Berlín y la extinción de la Unión Soviética en agosto de 1992, crearon la ilusión del poder único de los EEUU, ilusión porque muy pronto la pretensión se desmoronó como un castillo de naipes. Hay un orden mundial caótico, complejo y contradictorio entre fuerzas imperialistas y pueblos que luchan por su autonomía, en este sentido un orden mundial bajo la égida del imperio norteamericano no es inevitable; el fin del dominio imperial puede durar décadas o siglos, pero ahí está, el fin está presente, la temporalidad concreta se difumina frente a la temporalidad inmanente del desarrollo histórico como construcción del sentido de lo humano y de la emancipación de la humanidad que hoy se encuentra más cerca. El orden caótico, por lo menos en América Latina empezó a tomar una forma contrahegemónica a partir de la década de 2000 avanzando como una mancha de libertad contraria a lo previsible y es justamente en este proceso en el que la figura del presidente Evo aparece como un elemento contundente en la elaboración colectiva de una nueva racionalidad desafiante del orden hegemónico. Evo, el vilipendiado es, en la dialéctica de la historia de los pueblos que lucha por su emancipación, el factor cohesionador de un nuevo flujo de luchas sociales que disputan las estructuras, la historia individual de Evo se suelda, se difumina y se hace en la historia colectiva de las fuerzas sociales progresistas.

El pretendido orden mundial único también busca su justificación epistemológica, que se observa en las teorías de Francis Fukuyama que lo llevó a pregonar the end of history en un vano intento de acomodar la realidad a la teoría, que es común en el pensamiento funcional estadounidense, en una lógica ahistórica como su sello característico.

Evo digno

A su arribo al aeropuerto internacional, el presidente Evo expresó “Nunca nos van a intimidar, nunca nos van a asustar porque somos un pueblo libre, con soberanía. No es tiempo de imperios ni de colonias, es tiempo de movimientos sociales que luchan por sus recursos naturales. Los pueblos van a seguir luchando contra el imperialismo norteamericano. Debemos buscar alianzas con los movimientos sociales de los EE.UU. para acabar con las políticas del imperialismo. No puedo entender cómo nos pueden desviar, obligarnos a que aterricemos de emergencia no es sólo contra el presidente sino contra los pueblos… Lamento mucho, algunos países de Europa deben librarse del imperialismo norteamericano que trata de seguir dominando y humillando a los pueblos del mundo”.

Lecciones para la historia mundial: que no se equivoque el imperialismo y sus satélites, la dignidad de Evo es la dignidad de los pueblos del mundo, es la dignidad de la utopía de la emancipación de la humanidad.


*    Docente universitario, autor del libro Triunfo de los vilipendiados.

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