octubre 23, 2020

Extorsión al Estado y desesperación opositora

En las últimas semanas, uno de los involucrados en la red privada de extorsión ha dado a conocer que hizo 20 grabaciones de audio, por si le pasaba algo, sobre varios casos de seguridad de Estado que el grupo de abogados manejó desde el Ministerio de Gobierno.

El anuncio del responsable de ese grupo de abogados desmantelado a iniciativa del actual ministro de Gobierno y sus colaboradores debido al caso Ostreicher, que a estas alturas está claro fue el motivo y no la causa, se ha encargado de poner en evidencia un elemento central: la red continúa operando desde la cárcel con la misma lógica que la acompañó cuando el estado perdió el control sobre el grupo de abogados.

Lo que estamos diciendo es que la extorsión sigue siendo el modus operandi del grupo, pues es poco probable que hayan dejado de coordinar en la perspectiva de su Legítima defensa, garantizada por la Constitución Política del Estado, el código de procedimiento penal y otras disposiciones.

Pero esta vez el chantaje va directo hacia el gobierno.

Lo delicado de esta amenaza formulada por el principal operador de la red es que se da en un ambiente pre electoral de facto, donde ya no importa si lo que se dice es falso o verdadero. El solo hecho que lo haya dicho está levantando polvo mediático con perspectivas políticas. El grupo acusado de haber aprovechado su posición en el Ministerio de Gobierno para fines particulares lo sabe y los opositores también. Ahora se busca convertir al grupo en los testigos estrellas para dilucidar todos los casos de interés o participación estatal, como la intervención policial a los indígenas en Chaparina.

De hecho, desde el estadounidense Ostreicher hasta los acusados por terrorismo han tratado de aprovechar el desmantelamiento de la red para posicionar un discurso de absoluta inocencia de los delitos que se les imputa y, es obvio, seguirán en la misma dirección ahora que se ha lanzando un mensaje de extorsión contra el gobierno.

El otro lado de la medalla, sin embargo, se torna favorable para el gobierno. El que la oposición se esfuerce por desarrollar líneas de ataque político a partir de las declaraciones de los involucrados en una red de extorsión puede más que favorecer a los que se quiere perjudicar. Está claro que, salvo algunos sectores que en realidad no aceptan los cambios en el país, el presidente indígena y el gobierno como tal cuentan con un nivel de aceptación, que contrastado con la perspectiva de la oposición, es bastante alto.

La línea de oponerse a Evo como sea y con lo que sea, puede ser un error estratégico demasiado grande para la oposición.

Be the first to comment

Deja un comentario