octubre 26, 2020

De dictadura, peregrinajes, silencios…. y otras sonoridades

El 17 de julio de 1980 un grupo de militares al mando de Luís García Mesas y Luís Arce Gómez, con apoyo de la dictadura argentina, el comando terrorista “Los Novios de la Muerte” y la CIA llevan adelante un sangriento golpe de estado derrocando al gobierno democrático de Lidia Gueiler e impidiendo la asunción de Hernán Siles Suazo.

Los Novios de la Muerte junto a Klaus Barbie, alto oficial de la SS y la Gestapo durante el régimen nazi, conocido como “el carnicero de Lyon” e involucrado en numerosos crímenes contra la humanidad durante la Segunda Guerra Mundial, y a sus bien entrenadas fuerzas paramilitares nacionales atacan la central sindical del Comité Nacional de Defensa de la Democracia torturando y asesinando al dirigente socialista y diputado electo Marcelo Quiroga Santa Cruz, así como al también diputado electo Carlos Flores Bedregal y al dirigente minero Gualberto Vega Yapura.

Hoy a 33 años siguen bajo custodia los documentos que pudiesen esclarecer estos fatídicos acontecimientos y sin desclasificar los andamiajes bajo los que se llevaron a cabo ejecuciones y desapariciones forzadas, además de los vejámenes y torturas, para estas demandas sólo están el silencio y sus paradojas, dependiendo desde dónde se las mire.

Hoy 33 años después esposas, madres, hijas e hijos siguen peregrinando para dar sepultura a los suyos ante los inmisericorde vericuetos del poder…

Mientras que como recordatorio histórico recurrente seguimos apelando a las figuras de Arce Gómez, entonces hombre fuerte del régimen y Ministro del Interior por expiar silencios cuando sentenció que a los “subversivos” que circulen por las calles “con el testamento bajo el brazo”, o a las imágenes de la tortura, del padre Luís Espinal Camps, director del emblemático Semanario Aquí y fundador del Cine Club Juvenil de Don Bosco, incluso con ciertas altisonancias para rememorar el acallamiento de las radios Fides, Panamericana o la Radio Chuquisaca que la dictadura no dejó pasa por alto y destruyó sus instalaciones, parte de su discografía rockera y nacional, incluso poniendo preso al hijo de Mecha Kúnkar o en San Pedro y su hija Gridvia, otra brillante comunicadora como la madre, pero solo como remembranzas.

Y de la desclasificación ningún atisbo a pesar de los muertos, los exilios o los desgarres humanos que implicaron el 17 de julio en tiempos de dictadura, de las que fui testigo, porque esos momentos de exilio y perdidas en muchos de l@s jóvenes de entonces dejaron un gran vacío que quisimos mitigarla en parte, cobijados en la emergencia de nuevas sonoridades emergentes de la industria global de la música, junto a la irrupción potente de la frecuencia modulada y los famosos Top 40 impulsados por la también famosa revista estadounidense Billboard, que apoya a la industria musical y que devela que una parte de las juventudes locales coexistíamos con la complacencia sonora, frente a otras vertientes juveniles interpeladoras, comprometidas políticamente y que de manera explícita cantan por el retorno a la democracia.

Quizá como premonición la interpelación y la memoria histórica de las nuevas generaciones en esa suerte paradójica de —causas y azares— se va diluyendo en las sonoridades de la frecuencia modula bajo el liderazgo de Panamericana Stereo 97, posteriormente vinieron otras como FM 90 de Altiplano en la que los Top 40, los éxitos más escuchados!!

Y mientras el país se debatía en la hiperinflación, algunos registros daban cuenta que las exportaciones de cocaína durante la dictadura garciamesista sumaban el doble de las exportaciones legales, con altos niveles de corrupción estatal, además de las permanentes amenazas contra dirigentes políticos y sindicales…. corroborando que la memoria histórica suele ser enormemente frágil.

Devenires históricos y sonoros de tiempos de dictaduras y que hoy nos evocan esos dramas desgarrados de una historia que parecería que se quieren omitir, desescuchando las voces de madres, esposas, hijos e hijas y familiares que siguen esperando por justicia, suplicando por la desclasificación de los archivos militares para encontrar algún dato que les dé un poco de consuelo para sepultar a sus seres desaparecidos o para que se resarzan los años de dolor de entonces detenidos, torturados, vejados y exiliados.

Desgarres históricos que nos recuerdan que si hoy transitamos por los senderos de la democracia la debemos a quienes legaron sus vidas, su juventud y sus luchas para que fuese posible vivir, soñar y cantar en democracia.


*    Feminista queer, comunicadora social

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