octubre 23, 2020

¿Qué pasaría si por una sola vez, los neoliberales empezaran a creer más en la mano visible de los bolivianos que en la mano invisible de Adam Smith? El debate (honesto) como herramienta de política económica

Hace unas semanas atrás, el economista Juan Antonio Morales escribió un artículo titulado “El debate como herramienta de política económica”, en el cual empieza ponderando el intercambio de ideas como método de contribución a la calidad de las políticas económicas. Hasta ahí estoy de acuerdo, pues la batalla de ideas no sólo contribuye a la formación de una conciencia crítica y a la generación de conocimiento como instrumento de liberación, sino que también, la batalla de ideas vinculada a la realidad concreta, y no sólo como abstracción teórica, contribuye a transformarla, que es lo que buscamos.

Sin embargo, acto seguido el economista Juan Antonio Morales, pasa a ponderar el llamado “Informe del Instituto de Investigaciones Económicas de la Carrera de Economía de la UMSA (IIE)”, el cual titula “Temas controvertidos de la política económica actual”; señalando que éste es “de gran calidad, bien pensado y bien documentado”, con lo cual no coincido en lo absoluto.

Para que el intercambio de ideas contribuya verdaderamente a la política económica, debe empezar siendo honesto, y debo lamentar, que las personas (o la persona) que realizó este documento no de la cara para defender sus ideas y sus posturas ideológicas, y utilice el nombre de un instituto universitario para camuflar su posición política.

Llama la atención que miembros del mencionado instituto no hayan conocido absolutamente nada sobre este informe, pues días después de su publicación el economista Abraham Pérez, publicó un artículo en su calidad de Docente Investigador Titular del IIE, denominado “Las 6 Controversias transformadas en Mitos y la falta de ética en los investigadores del pensamiento único”; recordando a sus colegas economistas que la ética en la investigación obliga a sellar firma y nombre en los trabajos, y sugiriendo que si las autoridades de la carrera de Economía y del IIE están de acuerdo con los citados “mitos”, sellen con sus firmas y nombres, su apoyo y adición.

Lamento que hasta el momento el IIE no haya aclarado a la comunidad universitaria, y a la población boliviana en general, la verdad sobre el referido informe y su autor, o autores. Hasta ahora, seguimos esperando esta actitud ética por parte del Instituto de Investigaciones Económicas de una casa de educación superior que le pertenece al pueblo, y no a unos cuantos.

Ahora bien, dejando clara la falta de honestidad de quienes, o de quien, elaboró este “informe”, vamos a referirnos a las denominadas “controversias” o “mitos” a los que se hace referencia. Al respecto, no hace falta ser economista, para darse cuenta que aquello de “gran calidad” y de “bien documentado” que resalta el economista Juan Antonio Morales, dista mucho de tal cosa.

Algo muy importante que debo destacar del actual gobierno, es que el debate económico ya no se restringe a los círculos de unos cuantos gurús de la economía, ahora la política económica se ha popularizado, la información económica se ha democratizado, y por lo tanto hoy podemos hablar de economía muchos que no somos economistas. Esto quiere decir que la economía está volviendo a la población, de donde el capitalismo la había ido extirpando progresivamente.

Entonces, empezaremos llamando a las cosas por su nombre, el documento tiene una clara orientación neoliberal, pues sólo partiendo de premisas neoliberales se puede restringir los avances en materia económica del actual gobierno, al mercado externo. Lamentablemente, los neoliberales siguen depositando toda su confianza en la mano invisible del mercado, a la cual le atribuyen todo lo que sucede en la economía; por eso jamás se han hecho responsables de lo malo que hicieron durante el periodo neoliberal, pues seguramente también fue cosa del mercado. Éste es uno de los grandes mitos del neoliberalismo.

Efectivamente los precios de las materias primas empezaron a incrementarse desde el año 2003, como lo señala el informe y lo ratifica el economista Juan Antonio Morales; pero si nuestro crecimiento económico se explicara sólo por el comportamiento de los precios internacionales, el año 2009 cuando los precios se desplomaron (Ej. Petróleo en 38%, Estaño en 26%), habríamos registrado una tasa de crecimiento muy baja, o tal vez negativa, como sucedió en muchos otros países. Sin embargo, nuestro crecimiento fue de 3,4%, el más alto de la región. Asimismo, el año 2012, los precios de las materias primas, especialmente de los minerales sufrieron una considerable caída, y a pesar de ello, nuestro país alcanzó una tasa de crecimiento del 5,2%

Por otro lado, si bien se pueden apreciar algunas mejoras en los indicadores macroeconómicos antes del actual gobierno, es evidente que las mejoras se dieron en términos de intercambio, no en términos de beneficios sustanciales para la población, es decir, no en términos de redistribución del ingreso, ni mucho menos en términos de reducción de la pobreza; y aquí vale la pena preguntarnos, ¿Dónde se iban nuestros recursos en esa supuesta bonanza que empezó el año 2002? ¿Quiénes se beneficiaban?

Lo que sucedía es que el excedente económico que generábamos antes de 2006, por ejemplo en el sector de hidrocarburos, se externalizaba, se iba afuera del país a beneficiar a las empresas transnacionales, esperando que por el “Efecto Derrame” o “Teoría del Goteo”, en algún momento “goteen” mayores ingresos a los pobres de nuestro país y de esta manera se reduzca la desigualdad, lo cual nunca sucedió. Otro gran mito del neoliberalismo.

Hoy, la diferencia cualitativa es que nosotros nos apropiamos del excedente, y éste es redistribuido a otros sectores generadores de ingreso y empleo. Esto no es sólo gracias a la creación del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH) el año 2005, es fundamentalmente gracias a la nacionalización de los hidrocarburos realizada por el Presidente Evo Morales.

Esa apropiación del excedente, no la hizo la mano invisible del mercado, y sin esa decisión política aunque los precios internacionales fueran altos, seguiríamos mendigando pobreza, estirando la mano afuera hasta para pagar aguinaldos cada fin de año, como lo hacían durante la supuesta bonanza neoliberal. Esto significa que el actual gobierno ha nacionalizado la bonanza económica, la ha recuperado para todos los bolivianos; no para las transnacionales y los bolsillos de unos cuantos privilegiados.

Por ello, a pesar de que los precios internacionales se desplomaron como en el año 2009, nosotros seguimos creciendo; pues la apropiación del excedente nos permitió implementar políticas que dinamizaron la Demanda Interna (DI), y ésta incidió positivamente en el crecimiento, cambiando el “Exportar o Morir” por el “Primero Bolivia para vivir”.

Es así, que la DI tuvo una incidencia de 5 puntos porcentuales (pp) promedio en el Producto Interno Bruto (PIB), entre 2006 y 2012, mientras que entre 1999 y 2005, fue apenas de 1,1 pp. Y aquí corresponde indicar, que la Demanda Interna, se ha fortalecido, no como exclusiva consecuencia de la Demanda Externa, sino fundamentalmente por la aplicación de un Nuevo Modelo Económico Social Comunitario Productivo implementado desde el año 2006, caracterizado por sus medidas redistributivas del ingreso orientadas a la reducción de la pobreza, tales como las transferencias condicionadas de las cuales se benefician casi 4 millones de bolivianos (Bono Juancito Pinto, Bono Juana Azurduy y Renta Dignidad), así como la expansión de la inversión pública, los incrementos salariales inversamente proporcionales, las subvenciones cruzadas y otros.

Estas medidas redistributivas además de dinamizar la DI tuvieron una importante incidencia en la reducción de la pobreza, lo cual se considera uno de los mayores logros del actual gobierno. La pobreza moderada entre el año 2000 y 2005, sólo se redujo de 66,4% a 60,6%; mientras que entre los años 2006 y 2011 logró reducirse a 48,5%. De igual manera, la pobreza extrema, que entre los años 2000 y 2005 sólo se había reducido de 45,2% a 38,2%; logró disminuirse a 24,3%, en 2011, produciéndose la mayor reducción en el área rural, de 62,9% a 43,5% en tan sólo 6 años de gestión.

Por lo tanto, queda claro que el crecimiento económico sostenido, la reducción de la pobreza y la dinamización de la Demanda Interna, registradas durante el Gobierno del Presidente Evo Morales Ayma, se explican por factores que van más allá de los precios internacionales de las materias primas; y que pasan por la implementación de políticas de dignificación de nuestra economía, de recuperación de nuestra soberanía económica y de redistribución del ingreso en beneficio de las grandes mayorías.

Me pregunto, ¿Qué pasaría si por una sola vez, los neoliberales empezaran a creer más en la mano visible de los bolivianos que en la mano invisible de Adam Smith?


*    Lic. en Relaciones Internacionales, Analista Política y Socialista Comunitaria por convicción.

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