octubre 24, 2020

Cumbre antiimperialista y anticolonial

Desde el 31 de julio hasta el 2 de agosto, la ciudad central de Cochabamba será escenario de una Cumbre Antiimperialista y Anticolonialista de los pueblos, cuyos objetivos son los de reafirmar, entre otros, la convicción de muchos gobiernos y pueblos por caminar en el siglo XXI hacia la conquista de su plena emancipación.

La iniciativa tomada por las organizaciones campesino indígenas del “Pacto de Unidad” de Bolivia, a la que decenas de organizaciones y movimientos sociales de otros países han respondido favorablemente, es el resultado del rechazo que provocó la criminal acción desarrollada por cuatro países europeos por ordenes de Estados Unidos contra el presidente boliviano Evo Morales, el 2 de julio pasado, cuando retornaba de Moscú.

La cumbre internacional, que se llevará a cabo de manera simultánea al Foro de Sao Paulo en Brasil (que reúne a las organizaciones políticas de izquierda de América Latina), instalará mesas para abordar las formas no democráticas con las que el imperialismo pretende resolver la crisis que envuelve al capitalismo en general y a su núcleo central de manera particular.

Los organizadores esperan que se discuta ampliamente la agenda definida y las que vayan a ser auto gestionadas. Entre los temas están las amenazas de la OTAN a los países de África y América Latina, el proyecto guerrerista del imperialismo para apropiarse de los recursos naturales, las múltiples dimensiones de la crisis capitalista, la violación de los derechos humanos y el orden internacional, la necesidad de democratizar la ONU y los proyectos alternativos al capitalismo en marcha en América Latina.

Si bien el criminal atentado contra Evo Morales no fue un error sino más bien parte de una contraofensiva estadounidense, es evidente que la Casa Blanca no calculó las repercusiones que iba a tener su acción encubierta: Evo Morales no se atemorizó, los gobiernos latinoamericanos condenaron con distintos tonos la acción y los pueblos no ocultaron su indignación. Es decir, se puso de manifiesto, una vez más, que América Latina no es la de antes.

Estados Unidos, como lo hace frecuentemente, subestimó la capacidad de reacción de los pueblos latinoamericanos. La muerte del presidente venezolano Hugo Chávez, quien este domingo 28 de julio cumpliría 59 años, indujo a la Casa Blanca —la cabeza política del imperio—, a desplegar una contraofensiva planetaria pensando que nada iba a pasar.

Pero es mucho lo que está pasando. Los pueblos quieren seguir escribiendo su historia y su decisión emana de un largo proceso de acumulación en la que se han registrado avances y retrocesos, derrotas y victorias, así como la pérdida de hombres y mujeres invalorables.

Y tanto es lo que pasa hoy en América Latina que estas cumbres antiimperialistas y anticolonialistas no se producen en el vacío o con la oposición de los gobiernos, como ocurría en el pasado. Todo lo contrario, se organizan con el pleno respaldo de gobiernos de izquierda y progresistas. De ahí que Evo Morales y seguro otros presidentes serán actores fundamentales de este encuentro internacional en la que la soberanía y dignidad saldrán a mostrarse de todos los colores con los que se construye ese otro mundo posible.

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