enero 18, 2021

El antiimperialismo y el anticolonialismo también pueden ser pro-capitalistas

¿Cuál será el destino de la Revolución Democrática y Cultural?

La respuesta a esta pregunta parece no ser única, sino que es una “respuesta a la carta”, es decir parece que puede estar dada para el gusto del comensal o del preguntón.

Para los socialistas científicos, calificados casi despectivamente por algunos compañeros de ruta como “izquierdistas”, la Revolución Democrática y Cultural hace parte del proceso de liberación y construcción de la transición hacia una sociedad sin clases.

Para quienes vienen de vertientes indigenistas, la Revolución Democrática y Cultural, es la auténtica Revolución de los indígenas, generalmente excluidos de las esferas del poder, pues les permite empoderarse, cerrar las brechas de desigualdad y desde ese posicionamiento, construir su proyecto político.

¿Existen elementos comunes en ambas respuestas?

Sin duda, son escenarios comunes el reconocimiento del potencial revolucionario del movimiento indígena y campesino, que en una formación económica y social como la boliviana, han de asumir un protagonismo de vanguardia porque encarnan la lucha anticolonial y antiimperialista.

Los circuitos coloniales se originaron en el mandato que legaban los centros metropolitanos a sus “conquistadores” de abrir nuevas rutas para control de nuevos territorios que serían incorporados a los reinos, no como museos vivientes, sino como territorios que debían brindar sus riquezas en beneficio de la empresa colonial: léase del naciente capitalismo comercial. Por tanto, la conquista, es un hecho fundamentalmente económico. La subyugación cultural es una consecuencia del hecho económico.

En consecuencia los indígenas y campesinos, condensan en sí la lucha anticapitalista, anti imperialista y anticolonial en sociedades altamente excluyentes y con expresiones abiertas o encubiertas de racismo.

Son exactamente las razones que promovieron las luchas de Julián Apaza, Tomás Katari y José Gabriel Condorcanqui, el Zárate Willka en el Alto y el Bajo Perú: luchas contra la explotación y en contra del imperio español.

Estos argumentos ratifican que indígenas, campesinos y trabajadores de la ciudad y el campo, son potenciales aliados en la perspectiva de un amplio frente de liberación y la construcción del socialismo.

Lejos de estos argumentos, mientras se desarrolla el proceso de cambio, se observa con cada vez más potencia, un discurso anticolonial y antiimperialista, pero que elude el anticapitalismo y ni menciona el socialismo, aún sea comunitario, y prefiere hablar del Vivir Bien como fin societal.

Después de oír y leer reiterativamente que los intelectuales orgánicos de los movimientos indígena/originario/campesino/intercultural ni mencionan el anticapitalismo y menos el socialismo comunitario como objetivo histórico a realizar, me empieza a taladrar la duda en torno al objetivo final de la Revolución Democrática y Cultural y el Proceso de Cambio.

Si no es el socialismo el resultado de las tareas de liberación nacional expresadas en la Revolución Democrático y Cultural, entonces cual es el objetivo político de este proceso?

No hay muchas respuestas posibles. Es más, la respuesta fuerte vuelve a estar inscrita en el Nacionalismo Revolucionario. Eso quiere decir que lo que no logró el MNR, podría estar proyectándolo el MAS: estructurar una burguesía nacional, que a diferencia de la movimientista, tendría como sujetos históricos a indígenas, originarios, campesinos intercultural e interculturales, y cuyo objetivo de clase no sería otro que aquel que en tiempos de campaña electoral (allí por el 2005), se denominó el capitalismo andino-amazónico.

Cumplen los requisitos: tienen un proyecto político, un proyecto económico y un proyecto cultural.

Entonces, así se puede entender que para sus ideólogos el anticolonialismo es la palabra que suple a la palabra revolución y que su lucha fundamental es contra las empresas transnacionales, en tanto y cuanto competencia y no como enemigo de clase.

Es viable un proyecto histórico capitalista, además principalmente comercial y no industrial en el tercer milenio? Es la clase que ha tomado conciencia de este objetivo histórico o son sólo sus intelectuales y algunos de sus dirigentes? Estos, siguen creyendo en la posibilidad de un “desarrollo capitalista democrático”? Las dirigencias están reflejando el sentir de las bases de estos movimientos, o hemos vuelto al sistema clientelar, de la ficha, de la movilización obligada como cuota de poder? Es la “cultura movimientista” con nuevos actores y nuevos rostros la que está empezando a tener mayor potencia y control de espacios de poder? Es posible entender a partir de estas hipótesis, el rol de los militares, como ocurrió con el MNR, que primero los destruyó y luego los fortaleció, para que al final ser víctimas de ellos?

Ufff! Sonó el despertador… hay que levantarse… estaba teniendo un mal sueño.


*    Fernando Rodriguez Ureña es zoociologo, con maestría en quimeras. Hizo su doctorado en la pluriversidad de Los Sauces en Lian Ma He Nan Lu. Alguna vez fingió como diplomático.

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