enero 18, 2021

Estamos unidos ante Estados Unidos

Desde la visión de los amigos y amigas de la Revista Panamerica de Berlín, el mes pasado, la noticia mundial fue la reacción inmediata y el respaldo unánime que asumieron los países latinoamericanos frente a la “decisión de cancilleres” de Francia, Italia, Portugal y España de no permitir el sobrevuelo y aterrizaje del avión que transportaba al Presidente Evo Morales Ayma. De esta manera, estos países pusieron en peligro la vida del mandatario boliviano, el cual tuvo que aterrizar de emergencia en Austria, por falta de combustible y quedarse mas de 13 horas en el aeropuerto.

Lo que ocurrió en los hechos es que Estados Unidos, suponiendo que, Edward Snowden, ex agente de la CIA y de la NSA y autor de las revelaciones sobre las operaciones de espionaje de su país en todo el mundo, se encontraba en el avión presidencial, ordenó a cuatro países europeos, que prohibieran sobrevolar su espacio aéreo al Presidente Morales.

Los países nombrados, además de desatar una crisis política y diplomática de extrema gravedad, violaron el derecho internacional y la inmunidad diplomática absoluta de la cual, según los tratados internacionales, goza todo Jefe de Estado.

En contra la soberanía de sus naciones y de sus propios intereses estatales de seguridad interna estos gobiernos se presentaron como países subordinados ante el imperialismo norteamericano.

La Europa defensora de los principios democráticos y del respeto y observancia de los Derechos Humanos quedo mal parada ante la opinión pública internacional, puesto que las revelaciones de Edward Snowden permitieron descubrir que Estados Unidos además espiaba a varios países de la Unión Europea.

Latinoamérica, a través de todos sus organismos de integración, de su sistema de alianzas y de sus gobiernos, condenó, unánimemente, la actitud de Francia, España, Italia y Portugal. La Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) convocó una reunión extraordinaria urgente, en Cochabamba, tras este escándalo internacional y expresó su “indignación” a través de su Secretario General Ali Rodríguez.

El Presidente Nicolás Maduro de Venezuela condenó “una agresión grosera, brutal, inadecuada y no civilizada”. El Presidente ecuatoriano Rafael Correa expresó su indignación: “¡Nuestra América no puede tolerar tanto abuso!” Nicaragua denunció una “acción criminal y bárbara”. La Habana fustigó el “acto inadmisible, infundado y arbitrario que ofende a toda la América Latina y el Caribe”.

La Presidenta argentina Cristina Fernández expresó su consternación: “Definitivamente están todos locos. El Jefe de Estado y su avión tienen inmunidad total. No puede ser este grado de impunidad”.

A través de su Secretario General José Miguel Insulza, la Organización de Estados Americanos (OEA) condenó la decisión de los países europeos: “No existe circunstancia alguna para cometer tales acciones en detrimento del Presidente de Bolivia. Los países involucrados deben dar una explicación de las razones por las cuales tomaron esta decisión, particularmente porque ello puso en riesgo la vida del primer mandatario de un País Miembro de la OEA”.

La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) denunció “una flagrante discriminación y amenaza a la inmunidad diplomática de un Jefe de Estado”. México emitió un comunicado en el que lamentó los hechos y refrendó su convicción de que deben respetarse los principios del derecho internacional y la buena práctica diplomática entre los Estados, como de la inmunidad de jurisdicción de que goza un jefe de Estado. Los gobiernos de Brasil, Chile, Costa Rica y Perú también repudiaron los hechos.

Esta condena generalizada de los gobiernos de toda Latinoamérica, da cuenta de un escenario que hasta hace algunos años habría resultado insospechado, en el que los Estados latinoamericanos unidos salen en defensa del derecho internacional, en tanto que las autoridades de países europeos, que se precian de defender las libertades y el Estado de derecho, dieron muestras de actitudes de atraso, sometimiento y dependencia política respecto de la superpotencia estadounidense.

Según La Jornada, de México: “El episodio referido pone de manifiesto un desarreglo de gran calado en el orden político internacional, en el que confluyen un claro retroceso de las naciones europeas en materia de soberanía y su sometimiento a los designios de Estados Unidos con el trato insolente, arbitrario e ilegal que esos mismos países dispensan a gobiernos como el de Bolivia, que en los últimos años se han distanciado en mayor o menor medida de la preceptiva política y económica dictada desde Washington”.

Lo que quedo claro es que Latinoamérica no es mas el patio trasero de Europa, ni de Estado Unidos y que ambas regiones deben superar sus actitudes colonialistas e intervencionistas, respectivamente.


*    apuwara@yahoo.com

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