enero 18, 2021

Ocho años en el Palacio Quemado. Alcances y límites del proceso de liberación

por: Eduardo Paz Rada

Si bien las perspectivas electorales de Evo Morales para el 2014 son muy positivas debido a la acumulación social y política interna que ha conseguido y a los factores internacionales que lo han posicionado como un líder destacado y reconocido por su compromiso con los sectores marginados de Bolivia, la consolidación de un proyecto económico alternativo al capitalismo transnacional no está clara por las decisiones contradictorias que ha tomado en los últimos años el gobierno del Movimiento al Socialismo (MAS).

La recuperación parcial de recursos naturales como las reservas de gas, los minerales y otros forestales; y la nacionalización de empresas de servicios de energía, telecomunicaciones y aéreos han sido el gran salto para iniciar la implementación de una propuesta nacionalista y un capitalismo de Estado. Los recursos recuperados han generado rentas y excedentes que han permitido diversificar la base de la economía y redistribuir las mismas entre sectores desfavorecidos como los ancianos, los niños estudiantes, las madres embarazadas y las regiones mas desfavorecidas.

Sin embargo, la presencia de transnacionales de la minería y los hidrocarburos, de los sectores terratenientes del oriente vinculados a la producción de soya con transgénicos y de un poderoso sistema bancario-financiero privado se han fortalecido en la economía boliviana tanto por el importante excedente generado por las exportaciones, como por la dinámica del mercado interno que, como nunca antes, se ha convertido en un eje del crecimiento económico. El modelo económico primario-exportador se mantiene peligrosamente porque la volatilidad y las crisis internacionales pueden afectar duramente su estabilidad.

El peligroso electoralismo

Asimismo, la sectorialización de las demandas ha llevado a aceptar que sectores socio-económicos muy poderosos como los mineros cooperativistas, los cocaleros, los comerciantes, los contrabandistas o los indígenas guaraníes que se consideran dueños de los recursos petroleros, impongan condiciones que debilitan el rol central del Estado y distorsionen la posibilidad de avanzar en un proyecto nacional establecido en el Plan Nacional de Desarrollo.

Después de derrotar electoralmente (2006) a los partidos conservadores y militarmente (2008) a las fuerzas de la oligarquía oriental, el gobierno llevó adelante la Asamblea Constituyente que elaboró una Constitución que marca las perspectivas del país, aunque incorpora algunos aspectos que ponen en riesgo la unidad nacional al aceptar la autodeterminación de parcialidades regionales y sectoriales y exacerba las demandas corporativas.

Por otra parte una capa de burócratas y tecnócratas ha comenzado a tener mayor poder e influencia en las políticas públicas orientando sus determinaciones hacia una perspectiva de la política del marketing, el comercio electoral, la cosmética mediática y la fraseología, dejando atrás el debate programático, la movilización y participación social directa y la organización de un instrumento político popular.

Para seguir avanzando

La Agenda Patriótica establecida como programa hacia el Bicentenario de la Independencia de Bolivia (6 de agosto de 2025) contempla importantes aspectos como la superación de la extrema pobreza, la soberanía en el control de recursos naturales, la ciencia y la tecnología, el sector financiero, la producción diversificada, los alimentos y el medio ambiente, así como la dotación universal de servicios básicos y salud, educación y deporte para todos.

Esta propuesta deberá inscribirse en la “agenda de octubre” gestada en las calles y las carreteras por las movilizaciones populares de 2000 (guerra del agua) y 2003 (guerra del gas) que establecía la nacionalización total de las riquezas naturales, la industrialización de minerales e hidrocarburos, el impulso de una economía autosuficiente con empleo productivo y la recuperación de tierras de manos de los terratenientes, utilizando los excedentes de la economía de los recursos no renovables en la inversión masiva en la economía de los recursos renovables.

En síntesis, el gobierno de Evo Morales ha conseguido generar las condiciones políticas, sociales, culturales e internacionales para seguir avanzando en un proceso de liberación y cambio, en la medida en que se profundice la defensa de la soberanía y la dignidad nacionales frente a las agresiones imperialistas, se continúe en la construcción de la integración y unidad de América Latina y el Caribe, se avance en los proyectos de vinculación del territorio nacional en las macroregiones y las fronteras y se consolide la unidad nacional.


*    Eduardo Paz Rada es sociólogo boliviano, actual Director de la Carrera de Sociología de la UMSA y CoDirector de la Revista Virtual Patria Grande. eduardo.pazrada8@gmail.com

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