octubre 24, 2020

En memoria de una mujer con “mayúsculas”

Dicen que las mariposas parten después de dejar su belleza y su mensaje de lucha, amor y canto a la vida.

Una amiga me dio la triste noticia de que Mecha, como le decíamos las amigas y amigos, nos había dejado. Me comunico que falleció luego de estar una larga temporada con problemas de salud y que con la misma fuerza de voluntad que decidió vivir dignamente, decidió irse de la misma manera. Compartió su pena conmigo, pero también su gran admiración por una persona que nos enseñó mucho sobre la vida y la importancia de ser consecuentes con los principios y las ideas. Fue una gran maestra llena de alegría, optimismo y fortaleza.

Mercedes Urriolagoitia, además de ser una persona admirable en todos los sentidos, fue una reconocida dirigente política de izquierda y siempre comprometió su trabajo por los sectores mas necesitados.

Luchó desde la clandestinidad para recuperar la democracia. Fue prisionera política durante la dictadura del general Hugo Banzer Suárez, en la que fue sometida a torturas pese a tener parálisis en las piernas. Desde muy joven uso una silla de ruedas para movilizarse.

Exiliada en México, fue impulsora de movimientos contra la dictadura, y a su retorno al país fue parte de la corriente obrerista del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR).

Fue coordinadora de la subregión andina hacia la IV Conferencia Mundial de la Mujer, realizada en Beijing-China, mostrando su gran liderazgo feminista a nivel regional.

Además fue excelente catedrática en la Universidad Nacional de México (UNAM) y coordinadora de las maestrías del CIDES-Universidad Mayor de San Andrés (UMSA).

Colaboró permanentemente con sus ideas y propuestas programáticas al Movimiento al Socialismo (MAS) y ejerció la presidencia del Banco de Desarrollo hasta el 2009.

Como parte de un sentido homenaje a una gran mujer, compañera y entrañable amiga, quiero dedicarle la canción Mariposas de Silvio Rodriguez y decirle que vuele libre y alto hasta volvernos a encontrar.




Mariposas



«Hoy viene a ser como la cuarta vez que espero
desde que sé que no vendrás más nunca.
He vuelto a ser aquel cantar del aguacero
que hizo casi legal su abrazo en tu cintura.


Y tú apareces en mi ventana,
suave y pequeña, con alas blancas.
Yo ni respiro para que duermas
y no te vayas.


Que maneras más curiosas
de recordar tiene uno,
que maneras más curiosas:
hoy recuerdo mariposas
que ayer sólo fueron humo,
mariposas, mariposas
que emergieron de lo oscuro
bailarinas, silenciosas.


Tu tiempo es ahora una mariposa,
navecita blanca, delgada, nerviosa.
Siglos atrás inundaron un segundo
debajo del cielo, encima del mundo


Tu tiempo es ahora una mariposa,
navecita blanca, delgada, nerviosa.
Siglos atrás inundaron un segundo
debajo del cielo, encima del mundo


Así eras tú en aquellas tardes divertidas,
así eras tú de furibunda compañera.
Eras como esos días en que eres la vida
y todo lo que tocas se hace primavera.
Ay, mariposa, tú eres el alma
de los guerreros que aman y cantan,
y eres el nuevo ser que se asoma por mi garganta


Que maneras más curiosas
de recordar tiene uno,
que maneras más curiosas:
hoy recuerdo mariposas
que ayer sólo fueron humo,
mariposas, mariposas
que emergieron de lo oscuro
bailarinas, silenciosas,


Tu tiempo es ahora una mariposa,
navecita blanca, delgada, nerviosa,
Siglos atrás inundaron un segundo
debajo del cielo, encima del mundo.


Tu tiempo es ahora una mariposa,
navecita blanca, delgada, nerviosa,
Siglos atrás inundaron un segundo
debajo del cielo, encima del mundo.


Tu tiempo es ahora una mariposa,
navecita blanca, delgada, nerviosa,
Siglos atrás inundaron un segundo
debajo del cielo, encima del mundo».



Hasta siempre querida Mechita.


*    apuwara@yahoo.com

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