abril 3, 2020

Débil oposición a la reelección de Evo Morales

por: Eduardo Paz Rada

Las perspectivas político electorales en el país se han iniciado con la toma de posición de partidos políticos, entidades sociales, organizaciones ciudadanas de distinto tipo e instituciones estatales anticipando el inicio de las campañas electorales que culminarán con los comicios que finales de 2014 y el inicio de un nuevo periodo de gobierno de 2015 a 2019. A esta dinámica no escapan las Fuerzas Armadas, la Central Obrera Boliviana, la Gobernación de Santa Cruz, el Gobierno Municipal de La Paz y, por supuesto, el Gobierno Central.

La puesta en escena de la nueva Constitución ya tuvo su primera prueba en el debate sobre la validez de una nueva postulación del Presidente del Estado, dejando una secuela de interpretaciones que fueron cerradas con la decisión del Tribunal Constitucional Plurinacional aceptando la candidatura de las actuales máximas autoridades bolivianas.

Oposiciones diversas

Los sectores políticos conservadores de Bolivia han abierto la posibilidad de proyectar un candidato único frente al candidato del Movimiento Al Socialismo (MAS), el Presidente del Estado Evo Morales Ayma, en las próximas elecciones generales del segundo semestre de 2014, en un momento preelectoral de fuertes polémicas alrededor de los resultados del Censo Nacional y de los alcances internos del atentado aéreo al Jefe de Estado por parte de potencias europeas manipuladas por Estados Unidos.

El empresario del cemento y ex ministro del gobierno neoliberal de Jaime Paz Zamora, Samuel Doria Medina de Unidad Nacional (UN), ha lanzado la propuesta de unificar las fuerzas contrarias a Morales, de manera similar a como lo hizo la oposición en Venezuela con Henrique Capriles, convocando al gobernador de Santa Cruz, Rubén Costas del flamante Movimiento Demócrata Social (MDS), y al ex Alcalde de la ciudad de La Paz, Juan Del Granado del Movimiento Sin Miedo (MSM) a presentar una sola fuerza electoral.. Al respecto la anunciada llegada de Capriles a Bolivia, en los primeros días de agosto, generó una pugna por cuál de ellos era el anfitrión, siendo el preferido el gobernador cruceño, esto generó malestar en los seguidores de Doria Medina.

Por otra parte, desde la “izquierda” se han manifestado dos perspectivas aún muy frágiles: por una parte los grupos disidentes del MAS, entre ellos exfuncionarios del Estado y exdirigentes del mismo, que pretenden formar una fuerza electoral demandando la “reconducción” del proceso de cambio que ha sido, según su posición, distorsionado por el gobierno; y por otra dirigentes de la Central Obrera Boliviana (COB), sindicalistas y militantes de partidos que se identifican como trotskistas y obreros que han fundado el Partido de los Trabajadores (PT) como alternativa ante la “traición del MAS al pueblo”.

Se espera que sectores del Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qollasuyo (CONAMAQ) y de la Central Indígena del Oriente Boliviano (CIDOB), que rompieron con el gobierno, adopten posiciones de enfrentamiento con el mismo y busquen alianzas que les abran espacios en el ámbito parlamentario.

Hacia la reelección

A un año de las elecciones y una vez que el Tribunal Constitucional ha admitido la nueva reelección de Evo Morales -él ganó las elecciones de 2005 y 2009 y la oposición cuestionó un nuevo mandato-, los sondeos de opinión y encuestas establecen una preferencia por el actual presidente en porcentajes superiores al 54%, en tanto Doria Medina llega al 12%, Costas al 10% y Del Granado al 9%. El desatinado atentado contra la vida de Morales, el pasado 2 de julio, con la negativa de tránsito del avión presidencial por espacio aéreo de Italia, Francia, Portugal y España, así como el amplio y fervoroso respaldo y solidaridad de los pueblos y países de América Latina y el Tercer Mundo han fortalecido y proyectado su figura política a nivel mundial y afianzado su liderazgo en Bolivia.

A esto se agrega la acumulación social y política interna que ha conseguido con el concurso de los campesinos, las mujeres Bartolina Sisa, los interculturales e importantes organizaciones vecinales y populares y a los factores internacionales que lo han posicionado como un líder destacado y reconocido por su compromiso con los sectores marginados de Bolivia, aunque la consolidación de un proyecto económico alternativo al capitalismo transnacional no está clara por las decisiones contradictorias que ha tomado en los últimos años el gobierno del Movimiento al Socialismo (MAS). Las Fuerzas Armadas, a través de su comandante, Gral. Edwin de la Fuente, se han declarado anticolonialistas y antiimperialistas a tono con el gobierno.

La recuperación parcial de recursos naturales como las reservas de gas, los minerales y otros forestales; y la nacionalización de empresas de servicios de energía, telecomunicaciones y aéreos han sido el gran salto para iniciar la implementación de una propuesta nacionalista y un capitalismo de Estado. Los recursos recuperados han generado rentas y excedentes que han permitido diversificar la base de la economía y redistribuir las mismas entre sectores desfavorecidos como los ancianos, los niños estudiantes, las madres embarazadas y las regiones mas desfavorecidas. Sin embargo, la presencia de transnacionales de la minería y los hidrocarburos, de los terratenientes del oriente vinculados a la producción con transgénicos y de un poderoso sistema bancario-financiero privado se ha fortalecido en la economía boliviana.

Superar las contradicciones


Después de derrotar electoralmente (2005) a los partidos conservadores y militarmente (2008) a las fuerzas de la oligarquía oriental, el gobierno impulsó una Constitución que marca las perspectivas del país, aunque incorpora aspectos que ponen en riesgo la unidad nacional al aceptar la autodeterminación de parcialidades regionales y sectoriales y exacerba las demandas corporativas, lo cual ha favorecido la formación de sectores socio-económicos muy poderosos como los empresarios cooperativistas mineros, cocaleros, comerciantes y grupos guaraníes aliados a la ONG Nizcor que se consideran propietarios de reservas de hidrocarburos en el Chaco.

Por otra parte una capa de burócratas y tecnócratas ha comenzado a tener mayor poder e influencia en las políticas públicas orientando sus determinaciones hacia una perspectiva del marketing, el comercio electoral, la cosmética mediática y la fraseología, dejando atrás el debate programático, la movilización y participación social directa y la organización de un instrumento político popular.

La Agenda Patriótica establecida como programa hacia el Bicentenario de la Independencia de Bolivia (6 de agosto de 2025) contempla importantes aspectos de transformación social como la superación de la extrema pobreza, la soberanía en el control de recursos naturales, la ciencia y la tecnología, el sector financiero, la producción diversificada, los alimentos y el medio ambiente, así como la dotación universal de servicios básicos y salud, educación y deporte para todos. Así, el gobierno ha generado las condiciones políticas, sociales, culturales e internacionales para avanzar en un proceso nacional-popular de liberación y cambio, en la medida en que se profundice la defensa de la soberanía y la dignidad nacionales, se continúe en la construcción de la integración regional, se avance en los proyectos de vinculación del territorio nacional y se consolide la unidad nacional.


*    Correo: eduardo.pazrada8@gmail.com

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