octubre 26, 2020

40 años con Allende, “…se abrirán las grandes alamedas”

por: Gastón Nuñez

“Trabajadores de mi patria, tengo fe en Chile y su destino… Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo, se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor”
Estas palabras fueron pronunciadas horas antes de su muerte. Salvador Allende así apostaba con mucha fe y esperanza en el destino de su pueblo, de Chile y con la convicción plena que el proyecto por el que luchó y los que le siguieron, jamás renunciarían a ese sueño de instaurar el “camino o vía chilena al socialismo”.

Y es que ese proyecto, mucho más temprano que tarde, se perfiló como fue el sueño de Simón Bolívar que llegó a esa quimera de hacer posible integrar ésta América Latina dispuesta también a construir unitariamente el socialismo, desde aquellos países que han puesto el cimiento y la base para completar ese desafío en pleno siglo XXI.

Así lo vemos y sentimos cuando Argentina se levanta y cabalga al igual que San Martín; es el alma visionaria de José Artigas con el Uruguay, que acompaña a su pueblo de la mano de José Mujica. Es Venezuela y Cuba que tienen el espíritu combativo de sus comandantes, Hugo Chávez y Fidel Castro; como es la sombra de Sandino en Nicaragua, al que se suman las banderas en los andes que alumbran un amanecer de Bolivia y el Ecuador con Evo y Correa.

En una actitud y convicción revolucionaria, Salvador Allende ya lo dijo el 4 de septiembre de 1970: “Chile abre un camino que otros pueblos de América y del mundo podrán seguir. La fuerza vital de la unidad romperá los diques de la dictadura y abrirá el cauce para que los pueblos puedan ser libres y puedan construir su propio destino”.

Y las palabras visionarias de Allende se están haciendo realidad cuando al abrirse las grandes alamedas, se está consolidando la mayor aspiración por la que combatieron miles de chilenos, de latinoamericanos e internacionalistas que derrotaron a dictaduras feroces y posibilitaron, emerjan gobiernos que construyan una sociedad mejor.

Este 11 de septiembre se cumplen 40 años de aquel golpe feroz a la democracia chilena y latinoamericana, representada por Salvador Allende, cuyo máximo sacrificio, no quedó en vano, pues andando en el tiempo, su ejemplo, inspiró y todavía inspira, gran cantidad de gestas latinoamericanas en pro de la construcción de una sociedad más justa, digna y democrática.

Si bien su gobierno terminó abruptamente mediante un golpe promovido por el gobierno norteamericano, con el apoyo de la CIA, colocando una dictadura militar encabezada por Augusto Pinochet, con el respaldo de gremios empresariales, los medios opositores que duraría dieciséis años y medio, no perforaron la conciencia de chilenos y latinoamericanos que no renunciaron a permanecer en vigía durante estos 40 años.

De ese tiempo, hoy, sobresalen en las palabras de Allende la importancia que éste otorgaba a la creatividad, a la audacia, a la valentía del proceso por superar los grandes obstáculos que ese nuevo gobierno enfrentaba. En esto, la tarea de un Estado moderno, comprometido con las transformaciones urgentes constituía un gran reto para todos.

“No le tengan miedo a la palabra ‘Estado’, porque dentro del Estado, en el Gobierno Popular, están ustedes, estamos todos. Juntos debemos perfeccionarlo para hacerlo eficiente, moderno, revolucionario, pero entiéndase bien que he dicho justo y esto es precisamente lo que quiero recalcar”.

De esta manera, Allende mostraba su espíritu visionario, en el concepto del fortalecimiento del Estado en función de las grandes mayorías desposeídas. Un concepto que luego será retomado y llevado positivamente a la práctica por los procesos del cono sur, donde la Revolución Bolivariana del Presidente Hugo Chávez, es la muestra más palpable, de lo que significó el sueño de Allende: volcar los recursos propios, las grandes riquezas de la patria, mediante exitosos procesos de nacionalización, en beneficio de elevar las condiciones de vida del pueblo, vejado históricamente.

40 años después, Chile expone las amargas consecuencias de su ruptura constitucional de 1973, perpetrada por la reacción nacional, el ejército oligárquico y la injerencia norteamericana: la miseria que significó la adopción del neoliberalismo económico —adoptado por el régimen sanguinario de Pinochet— para amplios sectores de su sociedad, sobretodo, clases medias y sectores empobrecidos.

El fenómeno de la crisis educativa que vive actualmente Chile, no puede ser menos que el resultado de haber llevado la escalada privatizadora a todos los niveles, con sus inevitables consecuencias: una educación costosa, inaccesible, excluyente, que destruye los derechos ciudadanos en aras de magnificar los derechos del consumidor que sí puede pagar por la mercancía educativa.

40 años después el Imperio insiste en seguir cometiendo los mismos errores. Hace 40 años fue el complot contra la democracia chilena, financiando y dirigiendo la crisis social y política, que antecedió al bombardeo del Palacio de la Moneda, ahora es la agresión descarada contra Siria, cuyo verdadero propósito es apoderarse de sus recursos y establecer un punto más de control geopolítico en la zona.

¿Hasta cuándo entenderá el Imperio y sus aliados, que la dignidad de los pueblos no se doblega con las más terroríficas armas? ¿Qué lección le falta por aprender después de su fatídico y simbólico 11 de septiembre, donde se derramó tanta sangre inocente?

A 40 años, a la memoria de Víctor Jara, la de Pablo Neruda, de los miles de asesinados en el Estadio Nacional de Santiago, de los desaparecidos, torturados, encarcelados, exiliados de septiembre de 1973, las pueblos latinoamericanos permanecen firmes, para seguir librando la otra gran batalla, la batalla por la paz, la democracia y la justicia de nuestros pueblos, para continuar proclamando en los rincones de Nuestra América: “¡Allende Vive, la lucha con el pueblo sigue!”.


*    Gastón Núñez, es comunicador y conductor del programa “Memorias de Nuestra América” que se emite por radio.

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