enero 11, 2022

El G77+ China y un justo reconocimiento a Bolivia

La decisión unánime de que Bolivia presida el G77+China en la gestión 2014, es uno de los mayores reconocimientos que el país ha recibido en toda su historia y que obviamente se debe al proceso de cambio que lidera el presidente Evo Morales desde enero de 2006.

La elección, hecha por aclamación, debería llenarnos de orgullo a todos y todas. En la historia pasada reciente, particularmente después del derrumbe del campo socialista, imaginarse semejante hazaña habría sido imposible y peor aún atreverse a plantear una candidatura en esa dirección. Ni la mas dócil sumisión a los Estados Unidos le ha entregado un pergamino al país del que podamos sentirnos orgullosos. Lo único que recibimos del Norte fue abuso, humillación y sometimiento.

Pero felizmente el país que tenemos es otro. A pesar de la ceguera anti-patriota de la oposición, que crítica todo lo que hace, dice y propone el actual gobierno, la mayor parte de los países del mundo, con gobiernos de distinto corte, reconocen el carácter inédito del proceso de cambio.

Lo que está haciendo Evo Morales es inigualable. Bajo su conducción Bolivia ha nacionalizado el gobierno, el Estado y la economía. Por tanto, al recuperar la soberanía y la dignidad, nuestro país ha dejado de ser el marginal desconocido y despreciado, para convertirse en uno de los referentes altamente valorados del mundo. La voz de Bolivia se escucha, tanto en la resistencia al imperio como en la formulación de propuestas que solo son posibles por el carácter del gobierno y Estado que ahora tiene.

No cabe duda que la presidencia de Bolivia del G77+China en 2014 será un escenario favorable para demostrar que tenemos la talla para conducir un organismo integrado por 133 países y no los 77 que le dieron lugar en 1964, sino también para mostrar que la experiencia boliviana de pensar y aplicar, no sin contradicciones, otro modelo de concebir la vida y la reproducción de la vida, tiene un valor universal en medio de la profundidad de la crisis del capitalismo.

Es de esperar que Bolivia no vaya solo a reafirmar la tesis moderna y engañosa de “países en vías de desarrollo”, sino más bien oriente su participación, con propuestas y respeto, a posicionar la idea de que otro tipo de “desarrollo” o de organización de la vida es posible, tanto para salvar a la humanidad como a la Madre Tierra del peligro de muerte inminente al que nos conduce el carácter incontrolable del desarrollo del capital.

Pero el desafío no es solo para Bolivia, sino, en orden de jerarquía, para los países miembros del ALBA, para el MERCOSUR y para la CELAC que, de manera coordinada, fueron los que respaldaron la propuesta de que Bolivia asuma la presidencia del G77+China.

Los bolivianos debemos estar orgullosos, pues a pesar de los malos augurios y la energía negativa de un pequeño grupo de personas que sienten nostalgia por la vida que tenían en el pasado a costa de la muerte, de distinto tipo, de la inmensa mayoría, Bolivia ya no es una palabra vacía sino un concepto lleno de vida y esperanza.

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