noviembre 24, 2020

Ejes de la conspiración discursiva contra el Gobierno del MAS y del proceso de cambio

Los ejes de la Guerra de Cuarta Generación de las derechas internacionales para la campaña nacional 2014 en Bolivia. Uno de sus puntos de partida es la concepción “instrumental” que políticos, analistas y medios de derecha tienen de la democracia.
El pasado 17 de octubre de 2013, el periódico cruceño de circulación nacional El Deber publicó una extensa entrevista con el ex Ministro Carlos Sánchez Berzaín [1], en la cual la ex autoridad detallaba su perspectiva sobre los sucesos que dieron lugar al Octubre Negro de 2003, pero también se explayaba sobre lo que podrían constituir los ejes político – discursivos que orientarán a la(s) oposición(es) de derechas en la evolución de la campaña electoral nacional del año en curso. En lo que podría constituir un desliz o una estrategia premeditada, Sánchez Berzaín expuso de manera temprana (octubre de 2013 – 1 año antes de las elecciones nacionales en Bolivia) las consignas que desarrollan las derechas nacionales e internacionales para bloquear, debilitar, desgastar y carcomer la imagen del Presidente Morales, al Gobierno del MAS y al proceso de cambio en el país. Además de lo anterior, los contenidos de la entrevista dejan entrever una nostalgia retrógrada hacia el pasado neoliberal, como también un severo síndrome de abstinencia de poder.

Consideramos importante el análisis de dichos ejes, habida cuenta que muchas de éstas consignas son replicadas por los medios masivos de comunicación comerciales o a través de manifiestos a la opinión pública, suscritos por analistas conservadores e intelectuales orgánicos tradicionales, pensadores nostálgicos, escribidores con agenda y repetidores al vacío para continuar fundamentando la hegemonía de los sentidos comunes y representaciones del orden vigilante neoliberal, que indudablemente ha sido fracturado y puesta en tela de juicio por la población y organizaciones sociales habida cuenta los dramáticos sucesos históricos, políticos y económicos de los últimos 15 años en el país.

Los libretos de las derechas giran en torno a una concepción instrumental de “la democracia”, su visión excluyente a lo que consideran la institucionalidad democrática, sus vacilaciones sobre la legitimidad del proceso constituyente del año 2006 y de la (nueva) Constitución Política del Estado promulgada en el año 2009. Sus temores sobre la renovada etnogénesis del Estado Plurinacional, sus consideraciones sobre el voto (procesos electorales) como dispositivo privilegiado de acceso y renovación a los cargos de autoridad pública, como conciben la relación entre el Estado y la sociedad civil, las relaciones con la oposición, la libertad de prensa y los medios de comunicación, la separación de poderes o distinción de los órganos públicos de Gobierno, la administración de justicia y la corrupción.

Como podernos ver, la entrevista al ex Ministro Sánchez Berzaín constituye una suerte de decálogo o una ruta crítica que establece las fronteras políticas entre las que se deberán mover la(s) oposición(es) de derechas en el país. Por supuesto que hay notables omisiones y ausencias, como por ejemplo la mención a la economía política, al modelo de la economía plural, a las cifras macroeconómicas y las proyecciones respecto a la situación económica productiva del país, temas que aparecen como fortalezas para el oficialismo de Gobierno, junto con la gestión pública, obras e inversiones realizadas y planificadas. Estos silencios también son elocuentes, ya que dejan traslucir que a las oposiciones de derechas no les interesa (ni conviene) ingresar al debate de la economía política del país, por lo menos no ahora…

Aparentemente el objetivo de dicha agenda ideológica – discursiva es disociar la legitimidad del bloque social histórico con el bloque político, argumentando que el actual Gobierno es antidemocrático, que en el Estado Plurinacional ha habido una suplantación constitucional y (por ende) un proceso de des – institucionalización, asegurándose la reproducción indefinida del poder para fines personales y particulares de las autoridades de Gobierno. A continuación, analizamos cada una de las consignas, contrastando las posiciones de las derechas neoliberales nostálgicas de pasado con las posiciones del Estado Plurinacional.


•    Primero:“El principal cambio es, sin duda, que terminaron con la democracia, hoy en Bolivia no existe democracia.”

    Esta primera afirmación es muy fuerte e intenta posicionar la antinomia [2] democracia – anti democracia como la frontera en la que se mueve el campo político boliviano. Con esta afirmación las derechas buscan la creación de una agenda política de alta agregación que pueda (re) polarizar el campo político nacional y de cierta manera igualar las correlaciones de fuerzas favorables al MAS, intentando captar a los indecisos. Las derechas buscan posicionarse en el universo discursivo exclusivo de “la democracia” (occidental, moderna, republicana), forma de gobierno que – según sus propios requisitos – exige en primer lugar, el voto de ciudadanos con derecho a elegir y ser electos para constituir una mayoría nacional y devenir en Gobierno.

    Sin embargo, con la antinomia democracia – anti democracia intentan minimizar el hecho político que en por lo menos tres eventos electorales nacionales [3], el voto popular de ciudadanos/as ha consagrado una mayoría absoluta – no mayoría simple como en las épocas de la democracia pactada – como sustento político electoral de legitimidad para conformar el Gobierno del MAS. Lo anterior es cuanto menos una enorme contradicción de las derechas nacionales con su propio discurso y sus propias exigencias, que devela un habitus político histórico muy poco honorable: la mayoría simple de la democracia pactada servía como dispositivo electoral de legitimación mientras se pertenecía a esa clase política; pero por otro lado, ante la irrupción de una nueva clase política compuesta de indios, campesinos, originarios (una nueva realidad étnica en la política), la mayoría absoluta de éstos no es suficiente y por ende es cuestionada. ¿Acaso a la luz de los contextos y hechos históricos, la mayoría simple de ayer no termina traduciéndose en minoría frente a la mayoría absoluta de hoy?


•    Segundo: “Con el derrocamiento de Sánchez de Lozada suprimieron la defensa de la institucionalidad …”

    La segunda antinomia que intentan posicionar las derechas es con relación a la institucionalidad – ausencia de institucionalidad. Ellos afirman que ante el derrocamiento de Sánchez de Lozada, éste se llevó consigo la institucionalidad (republicana) al ser un presidente constitucional o electo (por mayoría simple) por el pueblo. En sus lógicas, la ausencia de democracia arrastra consigo a la institucionalidad, ya que en su mundo (literal) de blanco y negro, no existe posibilidad de otras institucionalidades más que las que provienen del mundo occidental, moderno, civilizado y del ámbito formal – normativo. El espacio de lo para institucional o la extra institucional es negado y proscrito como si no existiera, con ello se invisibilizan una gama heterogénea de sujetos políticos (y aspirantes al poder) que viven, actúan y militan desde los bordes. La pretensión de unicidad de la institucionalidad de tradición republicana raya en lo obsoleto, atávico y es de un conservadurismo reaccionario aplastante, especialmente en este país.


•    Tercero:“…procedieron, primero, a la suplantación constitucional introduciendo la constituyente, luego fraguaron la Constitución de Evo redactada por los mismo que hicieron las (constituciones) de Venezuela y Ecuador…”

    Consecuente con la anterior consigna, deben suprimir la etnogénesis del emergente Estado Plurinacional, por lo que atacan a la Asamblea Constituyente, argumentando la “suplantación constitucional” y luego repiten el rumor de los años 2006 y 2007 con referencia a que la nueva Constitución fue “fraguada”, es decir copiada o “redactada por quienes hicieron las constituciones de Venezuela y Ecuador”; o sea, según los chismes de la época, los cubanos. Esta consigna niega la voluntad y energía constituyente del pueblo boliviano, rechaza la capacidad creativa de las organizaciones sociales y sobre todo, consiste en un hecho político de discriminación y racismo al negar la originalidad endógena de la Constitución del Estado Plurinacional. Atacando al proceso constituyente y a la nueva Constitución, se niega la etnogénesis intercultural del Estado Plurinacional y – por ende – se devalúa la legitimidad histórica del proceso de cambio boliviano. Este es quizá uno de los ejes ordenadores de la agenda de las derechas nostálgicas, que se ven en la necesidad de ir al origen del Estado Plurinacional ante la ausencia de argumentos sobre la realidad en el presente.


•    Cuarto: “…aseguraron la re elección indefinida…”

    Con esta consigna, pretender desvirtuar las motivaciones del binomio presidencial Morales – García Linera, quienes persiguen cargos de autoridad pública, formando una tercera antinomia: servicio al pueblo boliviano versus interés personal. La observación a la re elección tiene tres posibles interpretaciones: 1era) la observación formal – legal – normativa y procedimental, 2nda) las posibilidades y los tiempos de la re elección, ya que al hablar de re elección indefinida, abren el escenario político electoral del 2019 y 3ero) las intenciones o motivaciones que alimentan los afanes de re elección. De las tres interpretaciones posibles, considero que las derechas buscan desvirtuar lo que el Presidente Morales repite hasta el cansancio: “vivir para servir al pueblo boliviano”, estableciendo un ethos para la autoridad y para el servidor público. Necesitan hacer dudar a la gente de porqué Morales y García Linera quieren volver a candidatear, para tener una posibilidad para acercárseles electoralmente.


•    Quinto“…liquidaron a la oposición y a las fuerzas vivas del país (cívicas, estudiantiles, mineras, sindicales, campesinas, indígenas, etc.)…”

    En este punto hay un sutil proceso de deslizamiento lógico: las derechas postulan que no existe democracia, entonces, por ausencia de democracia, existe alguna manifestación de autocracia y la autocracia más común en América Latina ha sido la Dictadura (militar). Según los lineamientos de las dictaduras militares, lo primero que se proscribe es la actividad política de la oposición y el activismo de la sociedad civil, ingresando en un régimen burocrático autoritario.

    Por lo tanto, irónicamente, las derechas que estuvieron política, social, económica y hasta familiarmente asociadas a las dictaduras militares, afirman sin batir una pestaña, que actualmente se ha “liquidado a la oposición y a las fuerzas vivas del país”, cuando en muchos casos lo que ha existido es el auto exilio, la auto clandestinización y la proscripción voluntaria de muchos actores políticos del pasado que tienen delitos que ventilar en los estados judiciales y cuentas que rendir ante la sociedad boliviana. Muchos miembros de la oposición han huido porque tienen colas de paja, pero se autoproclaman víctimas de la dictadura masista, olvidando convenientemente que en tiempos de dictadura la oposición literalmente era liquidada, ya que era capturada, torturada, muerta y desaparecida. El paralelismo que quieren hacer las derechas entre la dictadura militar y el Gobierno del MAS es desproporcionado y falsea la historia de manera abusiva.


•    Sexto: “…se apropiaron y subordinaron a los medio de comunicación, atentaron contra la libertad de prensa…”

    En este tema las derechas argumentan que el Gobierno del MAS ha acabado con la prensa libre e independiente, supuestamente al comprar / cooptar algunos medios de comunicación en el país, alterando la libertad de prensa…. Lo que no dicen es que muchos medios de comunicación son empresas comerciales privadas con redes multimedia enormes que prácticamente monopolizaban el espectro público de la emisión de información, divulgando más bien línea política y consignas de las oposiciones. No mencionan que el gran campo de disputa política de las derechas nacionales e internacionales es el de los medios de comunicación y las redes sociales, escenario prácticamente monopólico para éstas y además creados expresamente para empujar las agendas e intereses del poder capitalista. El Estado Plurinacional ha equilibrado (mínimamente) las correlaciones de fuerzas de los operadores políticos de las derechas en los medios y aun así las oposiciones sacan ventaja en esta temática. Este es el escenario de lo que algunos llaman la Guerra de Cuarta Generación.


•    Séptimo: “…terminaron con la separación e independencia de los poderes públicos…”

    Con esto, hacen referencia a dos situaciones: 1ero) la participación de las organizaciones, colectivos y movimientos sociales en la definición de la agenda pública, aduciendo al corporativismo populista y 2ndo) las debilidades en el sistema de administración de justicia. En el primer caso, el Estado Plurinacional ahora utiliza la consulta – participación constante a las organizaciones y movimientos sociales como habitus procedimental de legitimación ex – ante y durante el proceso de elaboración de la agenda pública, por lo que la línea entre las estructuras de las organizaciones de la sociedad civil y del Estado se vuelve difusa. Sin embargo, esta relación entre sociedad civil y Estado es otra manera de gestionar democracia participativa, obligando a nuevas miradas al Estado, en la línea del óptimo social planteado por René Zavaleta Mercado. Por otro lado, en el caso de la administración del sistema de justicia, las autoridades de la justicia actualmente son electos por la ciudadanía, en un esfuerzo por darle mayor independencia al Órgano Judicial.


•    Octavo: “…instituyeron la justicia como mecanismo de represión y persecución política…”

    Esta argumentación se desprende de la anterior y es referida por los operadores políticos de la oposición como la “judicialización de la política”, afirmando la cooptación oficialista del sistema de administración de justicia. Si bien el Presidente Morales ha reconocido en numerosas ocasiones las debilidades del sistema boliviano de administración de justicia, no se puede perder de vista que se han dado pasos significativos hacia la democratización de la justicia a través de la elección ciudadana de las autoridades del sistema judicial y varios intentos de refundación del Órgano Judicial.


•    Noveno:“…(implementaron) la corrupción como política de Estado”.

    En este punto las derechas generalizan la práctica de corrupción de algunos funcionarios como si fuera una política de Estado, conocida, apoyada, avalada y promovida intencionalmente por las máximas autoridades del Gobierno nacional, en un esfuerzo por nuevamente desacreditar, desgastar y carcomer la imagen del Presidente y sus colaboradores. Si bien es cierto que existen casos específicos de corrupción, la imagen del Presidente aun permanece fuerte, ya que la última encuesta del año 2013, realizada por IPSOS – contratada para el periódico El Deber [4] – muestra que la aprobación del Presidente llega al 60%, mientras que su desaprobación llega al 31%, así también como la aprobación del Vicepresidente (51%).

    Esto muestra parcialmente que a pesar del lastre que significa la deshonestidad de la corrupción de ciertos funcionarios que no han comprendido que la administración del Bien Colectivo Común es un alto honor y un servicio, la opinión pública sí comprende que el Presidente, el Vicepresidente y sus acompañantes conciben la política como servicio al pueblo boliviano.


•    Décimo: “Hoy el Gobierno de Evo Morales no cumple ninguno de los elementos esenciales de la democracia señalados por el artículo 3 de la Carta Democrática Interamericana.”

    Finalmente, este es el dispositivo ideológico y discursivo que sintetiza todos los puntos anteriores: …anclando en el artículo 3 de la Carta Democrática Interamericana, las oposiciones de derechas señalan a éste como la acumulación de las bondades del régimen de gobierno democrático y consecuentemente en los hechos, niegan que la democracia es tanto una confluencia de valores como de procesos permanentemente perfectibles. Al cerrar la concepción de la democracia en los límites del artículo 3 de la Carta Democrática Interamericana, obstruyen la posibilidad de replanteamiento del óptimo social entre las relaciones del Estado y la sociedad civil, por lo tanto no sólo impiden la transición del Estado Aparente al Estado Integral, sino que profundizan las incongruencias del Estado Aparente.


*    Politóloga cruceña

1    Carlos Sánchez Berzaín: La orden de matar la dieron los conspiradores, los militares sólo cumplieron. Entrevista del periodista de El Deber, Roberto Navia a Carlos Sánchez Berzaín. 17 de Octubre de 2013. Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.

2    Las antinomias se aíslan solas; son como discontinuidades dispersas dentro del campo de la lógica, incapaces de poner cosa alguna en duda, salvo a sí mismas. (Ver antinomias en Wikipedia…)

3    En las Elecciones Nacionales del año 2005, el MAS consolida el 53,7%; en el Referéndum Nacional Revocatorio en 2008, el Presidente Morales incrementa su respaldo electoral al 67,4% y luego en las Elecciones Nacionales del año 2009, el MAS capta el 64.2% de los votos.

4    Aprueban a Evo por obras, más que por el `cambio´. Una encuesta de Ipsos muestra que Evo Morales sigue siendo el personaje del Gobierno con mayor aprobación. Ni los bonos ni el aguinaldo son los que captan más apoyo a la gestión. El Deber. 30 de Diciembre de 2013.

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