noviembre 23, 2020

Las inundaciones y el cambio climático

por: Cynthia Silva Maturana

En nuestro país, nuevamente enfrentamos fenómenos climáticos extremos, hasta el momento han sido afectados Guanay, Rurrenabaque y otras ciudades y localidades de La Paz y el Beni. Aunque los llamamos comúnmente desastres naturales, están directamente relacionados a la acción humana.

De acuerdo a los reportes oficiales, se han inundado más de 20.000 hectáreas de cultivos, más de 1.500 viviendas han sido destruídas y casi 40.000 familias en 109 municipios han sido damnificadas. Más de 3 millones de bolivianos se han invertido en este desastre solamente en el departamento de La Paz. Y aún no ha parado de llover.

Y mientras esto ocurre los países llamados desarrollados y las corporaciones siguen debatiendo medidas que no afecten el crecimiento, el desarrollo; es decir que mientras nuestro país debe invertir cada vez más en reposición de las pérdidas producidas por los desastres y en acciones de prevención, los grandes siguen debatiendo cuáles decisiones de mitigación, no afectan los ingresos y utilidades de las corporaciones y empresas en el mundo.

Los efectos del cambio climático.

El cambio climático es el conjunto de grandes y rápidas perturbaciones provocadas en el clima por el aumento de la temperatura del planeta. A medida que este fenómeno se hace más patente en nuestro planeta, sus efectos son más perceptibles dentro del ciclo hidrológico, motivo por el cual los científicos pronostican períodos de sequías e inundaciones más prolongados, aceleración del derretimiento de los glaciares y cambios drásticos en los patrones de precipitación y nieve en todo el mundo.

En Bolivia, son ya frecuentes los eventos hidro-meteorológicos extremos y tenderán a incrementarse en magnitud e intensidad por el impacto del cambio climático. Entre otros, se ha observado la presencia de movimientos convectivos con violentas tormentas de granizo como las que se registraron en la ciudad de La Paz en febrero de 2002 y 2003. Se han incrementado la ocurrencia de lluvias intensas, causantes de inundaciones.

Otro efecto que enfrentamos es la reducción de glaciares debido al calentamiento global, que además de incrementar escorrentías estacionales en el corto plazo, aumentar la dependencia de lluvias estacionales para el suministro de agua en el mediano a largo plazo.

Y no somos los únicos, por ejemplo el año 2010 hemos sido testigos de las inundaciones en Paquistán, Australia, Brasil o Filipinas. Estas inundaciones no solo han causado cuantiosos daños materiales, sino que también se han cobrado vidas humanas. El panorama ha sido impactante en cuanto al número de propiedades e infraestructuras afectadas, personas desplazadas e incremento de enfermedades infecciosas.

Las causas del cambio climático.


Ya sabemos que las causas no son naturales, pero muchos buscan llevar la discusión únicamente al análisis de las emisiones de gases de efecto invernadero, buscando enmascarar que la causa real radica en el capitalismo. La visión de poner por delante a los intereses privados, hace que el modelo del capitalismo y la estabilidad ambiental sean opuestos.

En 2004, el experto estadounidense Robert Watson señaló que la alteración del clima “no es un problema de ambiente sino de desarrollo, pues amenaza con aumentar la pobreza, el hambre, las enfermedades, y afecta la seguridad nacional, regional e internacional” y añadió que “los principales responsables de las emisiones de gases de efecto invernadero son países industrializados, y los más afectados son países en desarrollo” [1].

Precisamente, es el modelo de desarrollo el que produce cambios que son superiores a los que de manera natural se habrían producido en los últimos 500 mil años, porque dentro de la visión capitalista desarrollo es sinónimo de crecimiento económico sin considerar otros factores y menos aún que este crecimiento, aunque exista, puede significar daño a la calidad de vida de las mayorías y a la estabilidad ambiental.

La acumulación de capitales llega a casos absurdos, que ejemplifica Naomi Klein:


“En enero, Condoleezza Rice describió al tsunami como “una maravillosa oportunidad” que “ha pagado grandes dividendos para nosotros.”… Un grupo llamado Thailand Tsunami Survivors and Supporters dice que “para los políticos negociantes, el tsunami era la respuesta a sus oraciones, ya que literalmente barrió estas áreas costeras de las comunidades que habían previamente paralizado sus planes turísticos, hoteles, casinos y sus granjas de gambas. Para ellos, toda esta área costera ¡era ahora tierra abierta!” [1].


El mantenimiento de las condiciones necesarias para la acumulación capitalista se ha convertido en la principal preocupación de los países. En la Décima Conferencia Mundial sobre Cambio Climático (COP 10) realizada en Buenos Aires, las críticas llovieron sobre la negativa de Estados Unidos a firmar el Protocolo de Kioto. Harlam Watson, representante norteamericano, señaló: “Estamos dispuestos a seguir trabajando y cooperando con otros países, el sector privado y las organizaciones no gubernamentales para alcanzar nuestros objetivos, pero siempre preservando el desarrollo económico”. Y mientras pongan como principal finalidad el “desarrollo económico” no tomarán las medidas necesarias para cambiar la situación, porque, de acuerdo a sus estimaciones, consideran que aplicar los acuerdos del Protocolo de Kioto sería muy costoso para la empresa privada.

Esfuerzos de Bolivia a nivel internacional.

Bolivia ha denunciado al capitalismo como causa estructural del cambio climático repetidamente. Aunque nuestro país no aporta significativamente a las emisiones que causan el calentamiento global (su aporte es del 0,03%), se han desarrollado importantes esfuerzos para lograr que los países altamente industrializados asuman su responsabilidad histórica, saldando la deuda climática que han contraído con los países de bajas emisiones de gases de efecto invernadero, y que son afectados por estos desastres.

El Presidente Evo Morales Ayma ha denunciado permanentemente en foros internacionales que las causas subyacentes de esta crisis ambiental mundial radican en el modelo capitalista de desarrollo. Pero también ha denunciado permanentemente que estas causas no se debaten:


“Después de escuchar algunas intervenciones de hermanos presidentes del mundo, muy sorprendido porque solamente tratan de los efectos y no de las causas del cambio climático. Lamento mucho decir, cobardemente no queremos tocar las causas de la destrucción del medioambiente en el planeta Tierra.

Y queremos decir, desde acá, las causas vienen del capitalismo. Si nosotros no identificamos de dónde viene la destrucción al medioambiente, por tanto a la vida y la humanidad, seguramente nunca vamos a resolver este problema que es de todos, de todas, y no solamente de un continente, no solamente de una nación, no sólo de una región.”
 [2]


Nuestro Presidente y nuestros Embajadores luchan denodadamente para lograr que los países responsables reconozcan sus responsabilidades y actúen al nivel y escala que se requiere. Por un lado disminuyendo las emisiones de gases de efecto invernadero, y por otro compensando a los países que sufren los efectos del cambio climático sin haber sido responsables de la situación actual.

Pero los acuerdos avanzan a pasos de tortuga y en la dirección equivocada, no se logran compromisos efectivos, y los mecanismos que deben implementarse, como es el caso de (Compromiso de Varsovia) llevan años en implementarse de manera adecuada.

Sin embargo no podemos renunciar a la lucha a escala mundial, para que los causantes de la crisis ambiental que pone en riesgo a la humanidad, reconozcan sus responsabilidades y actúen mitigando y compensando a los afectados.

Mientras esto ocurre, Bolivia tiene y tendrá que invertir cada vez más recursos en lo que se ha llamado la adaptación, y consiste principalmente en establecer las condiciones para lidiar y prevenir los resultados de los eventos climáticos extremos.

En algunos casos serán necesarias grandes inversiones para poder garantizar un nivel de seguridad. En otros casos, será necesaria la preparación de planes de reasentamiento, que sean coherentes con los planes de ordenación territorial, dentro de un proceso consultivo y transparente para los ciudadanos. Y muchas otras acciones relevantes.

Vivimos ya los efectos del cambio climático, y debemos entender que no nos queda otra alternativa que modificar nuestras inversiones incorporando los “escenarios de cambio climático”, sin dejar de mirar y luchar por el horizonte mayor, que se reconozca la necesidad de transformar los modelos de desarrollo.


1    Cambio climático: más allá de lo ambiental. Edgar Isch López.

2    Discurso del Presidente Evo Morales Ayma en la COP15 en Copenhague.

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